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Pasó el súper martes, quedan los daños

El Banco Central logró pasar la prueba de fuego del súper martes. No sólo renovó el 100% de las Lebacs que vencían hoy -el monto ascendía a unos 616.000 millones de pesos-, sino que recibió además nuevas ofertas por otros 5.000 millones de pesos. Fue una señal de confianza de los mercados ante la estrategia del Bcra de fijar un techo de 25 pesos al dólar y tentarlos con una tasa del 40%.
Del total de Lebacs renovadas, el 65% fueron colocadas a 35 días de plazo a una tasa del 40% anual. El resto de las Lebacs, a plazos de 2 a 5 meses, se colocaron a tasas del 39% anual promedio.
El mercado esperaba con mucha expectativa este vencimiento, pese a que el mercado secundario permite entrar y salir de estos activos que emite el Banco Central todos los días. De hecho, los inversores internacionales que desarmaron sus posiciones entre el 20 y el 24 de abril fueron los que gatillaron la crisis cambiaria.
Por aquellos días, fondos extranjeros vendieron Lebacs para hacerse de dólares y cerrar su apuesta al peso argentino. Eso llevó a que el Banco Central debiera vender miles de millones de las reservas para contener el tipo de cambio.
Luego, como esa estrategia lo estaba llevando a vender muchas reservas, eligió subir la tasa de política monetaria, primero del 27% al 30% y luego al 33%. Como nada de eso alcanzó, puso la tasa en el 40%.
Con la demanda de dólares lanzada por la incertidumbre, este lunes el Central apostó a poner toda la carne al asador, ofreciendo 5.000 millones de dólares a $25. Por esa vía se le fueron entre antes de ayer y ayer 1.200 millones de dólares.
Pero el “precio techo” y la tasa del 40% parece que fueron suficientes para seducir a los tenedores de Lebacs. Es cierto que buena parte de esos papeles está en bancos locales y muy pocos en inversores individuales. El que se quiso ir de las Lebacs ya se fue. Y el que se quedó está decidido a apostar a la tasa porque cree que ya no hay mucho camino ascendente para el tipo de cambio.
Ayer, martes, uno de altísima tensión financiera quedó atrás. Las Lebacs emitidas ahora a 35 días vencen el 19 de junio. El Gobierno tiene algo más de un mes para bajar la tensión cambiaria que tuvo efectos colaterales muy nocivos tanto en el frente financiero como económico y también político.
Ahora el desafío será que no baje mucho de $25. Pero...
La síntesis del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, ante periodistas extranjeros fue implacable: “Argentina tendrá más inflación y menos crecimiento”.
Todavía no se había superado la corrida cambiaria de las últimas dos semanas cuando la divisa saltó de $20,22 a $25 en el mercado mayorista y las autoridades ya asumían que el mercado había hecho el ajuste que los funcionarios no habían logrado.
El esquema económico argentino actual requiere conseguir USD 30.000 millones al año y, cuando los logra, respira y crece. Y cuando no, devalúa la moneda en el intento de equilibrar un sector externo claramente deficitario.
El resultado de las últimas semanas fue básicamente consecuencia de que inversores extranjeros decidieron llevarse unos USD 5.000 millones que estaban colocados en Letras del Banco Central (Lebac).
Y eso tomó al Gobierno desprevenido en el momento en que en Estados Unidos comenzaba a subir la tasa de interés, los capitales buscaron refugio en Norteamérica y el dólar se fortalecía a nivel internacional.
De la mano de esos cambios, la estampida del dólar arrasó con varios de los postulados económicos del Gobierno. Entre otros, el pronóstico de 3% de crecimiento e hizo volar la meta de inflación del 15%. ¿La inflación de este año será menor al 24,8% del pasado? Se verá, pero Dujovne ya abrió el paraguas.
La corrida, de la que sólo mínimamente participaron los minoristas, comenzó a dar muestras de agotamiento el lunes cuando el Banco Central anunció que estaba dispuesto a vender USD 5.000 millones a $25, aumentando la oferta y poniéndose, por primera vez en la gestión de Mauricio Macri, un techo explícito al precio de la divisa.
Ahora la tormenta fuerte parece que pasó, pero se viene el tiempo de hacer la revisión de daños que puede llevar su tiempo y las consecuencias todavía están por verse.
Veremos, entonces.

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Pasó el súper martes, quedan los daños

El Banco Central logró pasar la prueba de fuego del súper martes. No sólo renovó el 100% de las Lebacs que vencían hoy -el monto ascendía a unos 616.000 millones de pesos-, sino que recibió además nuevas ofertas por otros 5.000 millones de pesos. Fue una señal de confianza de los mercados ante la estrategia del Bcra de fijar un techo de 25 pesos al dólar y tentarlos con una tasa del 40%.
Del total de Lebacs renovadas, el 65% fueron colocadas a 35 días de plazo a una tasa del 40% anual. El resto de las Lebacs, a plazos de 2 a 5 meses, se colocaron a tasas del 39% anual promedio.
El mercado esperaba con mucha expectativa este vencimiento, pese a que el mercado secundario permite entrar y salir de estos activos que emite el Banco Central todos los días. De hecho, los inversores internacionales que desarmaron sus posiciones entre el 20 y el 24 de abril fueron los que gatillaron la crisis cambiaria.
Por aquellos días, fondos extranjeros vendieron Lebacs para hacerse de dólares y cerrar su apuesta al peso argentino. Eso llevó a que el Banco Central debiera vender miles de millones de las reservas para contener el tipo de cambio.
Luego, como esa estrategia lo estaba llevando a vender muchas reservas, eligió subir la tasa de política monetaria, primero del 27% al 30% y luego al 33%. Como nada de eso alcanzó, puso la tasa en el 40%.
Con la demanda de dólares lanzada por la incertidumbre, este lunes el Central apostó a poner toda la carne al asador, ofreciendo 5.000 millones de dólares a $25. Por esa vía se le fueron entre antes de ayer y ayer 1.200 millones de dólares.
Pero el “precio techo” y la tasa del 40% parece que fueron suficientes para seducir a los tenedores de Lebacs. Es cierto que buena parte de esos papeles está en bancos locales y muy pocos en inversores individuales. El que se quiso ir de las Lebacs ya se fue. Y el que se quedó está decidido a apostar a la tasa porque cree que ya no hay mucho camino ascendente para el tipo de cambio.
Ayer, martes, uno de altísima tensión financiera quedó atrás. Las Lebacs emitidas ahora a 35 días vencen el 19 de junio. El Gobierno tiene algo más de un mes para bajar la tensión cambiaria que tuvo efectos colaterales muy nocivos tanto en el frente financiero como económico y también político.
Ahora el desafío será que no baje mucho de $25. Pero...
La síntesis del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, ante periodistas extranjeros fue implacable: “Argentina tendrá más inflación y menos crecimiento”.
Todavía no se había superado la corrida cambiaria de las últimas dos semanas cuando la divisa saltó de $20,22 a $25 en el mercado mayorista y las autoridades ya asumían que el mercado había hecho el ajuste que los funcionarios no habían logrado.
El esquema económico argentino actual requiere conseguir USD 30.000 millones al año y, cuando los logra, respira y crece. Y cuando no, devalúa la moneda en el intento de equilibrar un sector externo claramente deficitario.
El resultado de las últimas semanas fue básicamente consecuencia de que inversores extranjeros decidieron llevarse unos USD 5.000 millones que estaban colocados en Letras del Banco Central (Lebac).
Y eso tomó al Gobierno desprevenido en el momento en que en Estados Unidos comenzaba a subir la tasa de interés, los capitales buscaron refugio en Norteamérica y el dólar se fortalecía a nivel internacional.
De la mano de esos cambios, la estampida del dólar arrasó con varios de los postulados económicos del Gobierno. Entre otros, el pronóstico de 3% de crecimiento e hizo volar la meta de inflación del 15%. ¿La inflación de este año será menor al 24,8% del pasado? Se verá, pero Dujovne ya abrió el paraguas.
La corrida, de la que sólo mínimamente participaron los minoristas, comenzó a dar muestras de agotamiento el lunes cuando el Banco Central anunció que estaba dispuesto a vender USD 5.000 millones a $25, aumentando la oferta y poniéndose, por primera vez en la gestión de Mauricio Macri, un techo explícito al precio de la divisa.
Ahora la tormenta fuerte parece que pasó, pero se viene el tiempo de hacer la revisión de daños que puede llevar su tiempo y las consecuencias todavía están por verse.
Veremos, entonces.