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Casa Molina: un museo digital para la ciudad de Corrientes

Un rescate y un aporte para la construcción de nuevas agendas que nos ayuden a pasar de ciudades del siglo XX a ciudades del siglo XXI, de ciudades cerradas a ciudades abiertas, de ciudades con industrias del siglo pasado a ciudades creativas de estos tiempos. 
 

Por El Litoral

Jueves, 03 de mayo de 2018 a las 02:51

Por Carlos Lezcano
Colaboración

Especial
Para El Litoral

El 31 de mayo de 1890, el intendente municipal de la ciudad de Corrientes dispuso la licitación en propuestas cerradas del servicio de alumbrado público con arreglo a las siguientes bases:
* El número de faroles para el servicio será de quinientos cincuenta, pudiéndose aumentar estos cuando así lo ordene la intendencia.
* Los faroles serán prendidos desde la entrada del sol, en el invierno hasta las cuatro de la mañana, y en verano hasta las tres, durante veinticuatro días del mes.
* El contratista tendrá la obligación de conservar los faroles en perfecto estado de aseo, siendo los vidrios, tubos y recipientes de los mismos, debiendo a más, estar estos bien pintados.
* El empresario será multado por cada noche de mal servicio en la suma de veinte pesos nacionales, deduciéndose además el importe de los faroles no prendidos en relación al pago de los mismos.
* El pago se hará a razón de un tanto mensual por cada farol.
* Las mechas a emplearse en el servicio, boquillas y recipientes, serán iguales a la muestra que está en secretaría a disposición de los interesados.
Esa resolución lleva una nota: 
* El contratista estará obligado al servicio extraordinario de alumbrado, toda vez que la intendencia así lo exija, servicio que será abonado con relación al precio que se fije en el contrato.
Este valioso documento cuenta algo de la vida cotidiana de la ciudad de Corrientes a fines del siglo XIX, sus problemas y las decisiones de los funcionarios de entonces. Pero también habla de la paciencia de la persona que lo transcribió y digitalizó con espíritu de copista medieval. 
Se trata de Marisa Duarte, encargada del Museo Casa Molina recientemente reinaugurado. 
“La tarea de los copistas era pesada, con un rendimiento de cinco a seis folios en cuatro días. La vista se cansaba pronto y los monjes copistas habrían de tenerla buena al no existir todavía los anteojos ni las lupas”.
“A lo largo de su vida, un copista podía reproducir cuarenta obras y necesitaban muchos años para copiar una biblia. Con la afluencia de los encargos se dio una especialización: copistas, correctores, miniaturistas y encuadernadores se repartían la tarea”, dice Jean Francois Leroux Dhuys en su clásico libro “Las Abadías Cistercienses”.
Pasaron muchos siglos desde entones, pero Marisa, como aquellos monjes, aún se sienta frente al folio, con distintas lupas tratando de desentrañar las caligrafías de algún secretario municipal y a fuerza de empeño transcribe el texto.

La paciencia en medio de la ciudad acelerada
Las mañanas siguen siendo calurosas y húmedas en pleno otoño en Corrientes. Sopla una brisa del norte. Entro a la Casa Molina que está en el corazón judicial de la ciudad. El paisaje urbano  nos muestra a presurosos abogados que van y vienen por la calle Pellegrini y Salta. El bullicio de la ciudad marca que la actividad en la zona es intensa. En el museo me espera Marisa Duarte, técnica en Gestión Socio Cultural y persona que tiene cargo el lugar.
“En el 2002 se concreta un trabajo coordinado por Angela Sánchez Negrette y Gabriel Romero. El Museo de la Ciudad nace durante la gestión de Beatriz Lischinsky en la Dirección de Turismo Municipal y se concreta con esa decisión política en el periodo 2006-2009. Posteriormente, por resolución 875, en el 2008, pasa a pertenecer al área de Cultura Municipal bajo la conducción de Romero”, dice Duarte, que participó con distinto grado de responsabilidad en todas las etapas del proceso.
“La idea original fue integrarlo a un circuito turístico y que sea un lugar que recopile datos e información de la ciudad de Corrientes con el objeto de estudiarlos y mostrarlos. El 25 de noviembre de 2010 el intendente Carlos Mauricio Espínola firma un acta con la Junta de Historia para que, además, sea sede de esta institución civil”, afirma.
“El intendente Fabián Ríos crea en ese lugar el Archivo Municipal de la Memoria y la sede de la Fototeca de la Asociación de Reporteros Gráficos de la Argentina, que sólo dura dos años, dejando sin efecto la funcionalidad del lugar en lo que respecta a su historia y arqueología. En 2016 se realiza un inventario general de bienes de Casa Molina y Museo de la Ciudad, y se verifica un preocupante deterioro de los objetos porque las cajas que contenían la arqueología estaban totalmente deterioradas y con mucha humedad. También había cuadros y mobiliario antiguo”, sostiene.
Por este motivo tuvieron que rescatar y reordenar  las colecciones que ya habían sido hechas por el licenciado Ignacio Mujica, reubicándolas en un nuevo lugar. 
“Durante la gestión del intendente Eduardo Tassano se crea un espacio de reserva técnica y fondo documental que servirá como objeto de estudio y trabajos de investigaciones universitarias”, relata Duarte.
Se reabre ahora la casa con los objetivos clásicos de restablecer las funciones de museo y de archivo y se crea el archivo digital de la historia municipal. Marisa Duarte recuerda el tesón y el valioso aporte de la arquitecta Marisol Maciel, impulsora y sostén imprescindible del proyecto.
Duarte trabaja en estos días en afianzar el marco legal a través de una ordenanza que defina el funcionamiento de la institución para lograr un mejor marco legal que permitirá tener objetivos a largo plazo que potencien la actividad de este lugar.

Memoria digital
El 2 de junio de 1890, el intendente de Corrientes creyó  necesario reglamentar el tránsito de carros por las calles pavimentadas, a fin de evitar en lo posible los deterioros que en ellas ocasionan los vehículos, hasta tanto pueda ser exigido el cumplimiento de la ordenanza del 16 de mayo. 
Por eso decretó que “queda terminantemente prohibido el tránsito de las carretas de campo en las calles pavimentadas”.
* Los carros destinados al tráfico en el Municipio, sólo podrían transitar al paso natural de los animales y con una carga que no exceda de ochocientos kilos.
* Los gastos ocasionados por la verificación de la carga de los carros, serán a cargo de la Municipalidad.
* Los contraventores de las disposiciones anteriores serán penados con una multa de diez pesos nacionales y con el doble en cada reincidencia. Los inspectores municipales quedan encargados de exigir el fiel cumplimiento de este decreto.

Celebración y anuncio
El 31 de enero de este año el intendente Tassano decidió conmemorar la instalación del primer Consejo Vecinal de la capital de Corrientes en 1864 y en ese acto anunció la creación del archivo digital de la ciudad de Corrientes.
Esta celebración tiene un alto contenido institucional, ya que se trata de recordar un acto fundamental para la ciudad de Corrientes, que hasta ahora pasó desapercibido. No menos importante es la decisión de preservar la memoria en un soporte digital que esté a disposición de cualquier investigador o ciudadano, aunque falta todavía que esté online.
A mitad del siglo XIX, el gobernador Juan Pujol dictó una Ley Orgánica de Municipalidades que inicia de este modo un proceso de organización de municipalidades que va terminar en 1886, con una nueva ley donde se dividen las funciones en Concejo Deliberante y Poder Ejecutivo.
En este marco, es decir en este proceso, el 31 de enero de 1864 se instala la comisión vecinal que tuvo distintas sedes y llevó adelante hechos importantes para la ciudad. 
Desde entonces la Municipalidad ha producido actos que quedaron registrados en libros y amarillentos papeles que sobrevivieron al paso del tiempo y que ahora pueden leerse en la Casa Molina.
Las ciudades no son sólo presente, sino lugares de almacenamiento y difusión de conocimiento humano. Las ciudades son palimpsestos, capas de vida comunitaria, sumatoria de fragmentos  que adquieren su verdadero sentido en la posibilidad de contener lo diverso a través del tiempo en archivos como estos.
Este es el rasgo distintivo de las ciudades: un quehacer colectivo que lo diferencia de los proyectos individuales, y es en ese sentido un poderoso instrumento de memoria.

Más memoria
El 11 de junio de 1890, por disposición del señor intendente municipal se llamó a licitación en propuestas cerradas, de la construcción de cincuenta nichos en el Cementerio “San Juan Bautista”. 
* Las propuestas vendrán en el sello correspondiente y serán abiertas en secretaría el día 20 del corriente mes a las 3 pm.
El 16 de agosto de 1890, el intendente estableció que no habiéndose reglamentado la forma en que deben ser concedidas los puestos de ventas de carnes en el Mercado Público, ni fijado la cantidad de animales con que cada abastecedor debe ocuparlas: 
* Y siendo necesario proceder sin demora a tomar estas medidas, tanto para favorecer a las que se dedican a las faenas de animales, facilitándoles la adquisición de puestos, como regularizar la percepción de las rentas municipales:
* De conformidad a la base 10º del contrato celebrado en fecha 7 de mayo de 1877 por el Excmo. Gobierno de la Provincia con el señor Luis Resoagli, sobre la construcción del Mercado Público en esta Capital.
El intendente municipal resolvió que desde el 15 de setiembre próximo, los abastecedores de carnes al municipio no podrán ocupar puestos en el Mercado Público, sino con una y media res de carne en cada uno de ellos.
* Los abastecedores que actualmente estuviesen ocupando puestos en el Mercado Público, solicitarán por escrito en la Oficina de Impuesto y Contraste los puestos que necesitaran.
* Los puestos que no fuesen solicitados hasta la fecha señalada en el Art. 1º, se considerarán como desocupados y dispondrá de ellos la Municipalidad.

Una ciudad del siglo XXI   
Así como valoramos la innovación privada, también deberíamos valorar la innovación pública como este nuevo archivo que permite la guarda de documentos de la historia de nuestra ciudad.
Sobre esto tenemos que construir nuevas agendas que pasen de ciudades del siglo XX a ciudades del siglo XXI, de ciudades cerradas a ciudades abiertas, de ciudades con industrias del siglo pasado a ciudades creativas. 
Con las nuevas tecnologías emerge un nuevo Estado  y nuevas formas de gestión pública. Emergen también nuevos ciudadanos, más comunicados y más responsables, donde las gestiones son plebiscitadas a diario en la cibercultura. 

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