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Donantes de órganos

Por El Litoral

Viernes, 01 de junio de 2018 a las 04:00

Se dio lo que todos esperaban: los senadores presentes el miércoles en el recinto, votaron positivamente. Los 68 legisladores de la Cámara alta dieron media sanción, unánime, a un proyecto de reforma de la Ley de Trasplante de Organos, conocido como Ley Justina. De aprobarse la norma, que ahora deben debatir los diputados, la donación de órganos estará más allanada que nunca en la Argentina.
Según el proyecto que ahora cuenta con media sanción, todos los mayores de edad serán donantes, excepto que expresen su negativa a serlo. A la vez, al momento de la muerte de ese potencial donante, ningún familiar podrá revertir la decisión tomada por esa persona. 
“Actualmente, cuando una persona no comunica su negativa a donar pero su familia sí se niega en medio de un momento de dolor, se puede generar una traba para el sistema sanitario. Esta nueva ley empoderaría al sistema sanitario, que es el que tomaría las decisiones. A la vez, siempre se puede dejar registrada la negativa a donar”, explicó al diario Clarín Alberto Maceira, presidente del Incucai.
El proyecto recibió su primera media sanción en el Día Nacional de la Donación de Organos y Tejidos. Fue impulsado por el senador pampeno Juan Carlos Marino (Cambiemos), y nombrado en homenaje a Justina Lo Cane, la nena de 12 años que murió en noviembre del año pasado a la espera de un trasplante de corazón. “Ella nos sigue pidiendo que ayudemos. Vamos a seguir hasta que Argentina sea un país líder en donación de órganos”, dijo Ezequiel Lo Cane, el papá de la nena, tras la votación en el Senado. El y su esposa, Paola, habían presentado el proyecto junto al senador Marino.
El legislador de La Pampa explicó: “El proyecto establece que el 20% del presupuesto del Incucai sea destinado a la capacitación profesional. Con esta ley, los profesionales y técnicos que intervienen ante la muerte de una persona, podrán capacitarse para que rápidamente puedan donarse sus órganos”. Según Marino, “la ley es un cambio de paradigma que pone a la Argentina a la vanguardia”.
Maceira sostuvo que hay legislaciones similares en Uruguay, España, Ecuador, Canadá y Estados Unidos. “La ley implica que sea el equipo médico el que toma las decisiones”. De hecho, en su artículo 39, el texto prevé que todo médico que certifique el fallecimiento de una persona deberá iniciar “el proceso de donación”. 
El titular del Incucai aseguró que “en cada hospital interzonal de la Provincia, por día, muere un paciente; son cuarenta pacientes por día, y 1.200 en total por mes. El 30% de esos fallecidos podrían ser donantes, es decir, unos 350, pero en rigor tenemos unos 240 donantes al año porque de los otros casos no nos enteramos. Esto daría más poder de acción al sistema sanitario”.
El proyecto de ley que deberá tratar la Cámara baja contempla también que se prioricen los viajes interprovinciales de quienes sean donantes en un trasplante cruzado, y que su tratamiento, y el del receptor del órgano, esté completamente cubierto por las obras sociales o el Estado.
“No es algo personal por Justina. Es apoyar a los que estén viviendo una situación similar. Queremos que estén involucrados todos. Pido a los legisladores que vean este proyecto como algo infinito que va a salvar vidas a muchas personas”, sostuvo su mamá. En rigor, la donación de los órganos de un menor de edad fallecido seguirá dependiendo de la autorización de sus padres.
Hay algo cierto en este tema: cuando a los argentinos se les hace llegar la información sobre la donación de órganos, como ocurrió durante el debate de esta ley, siempre reacciona de manera solidaria. Por eso sería buena que se insista con las campañas de concientización.

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