¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

PUBLICIDAD

17 de octubre

Por El Litoral

Jueves, 17 de octubre de 2019 a las 01:00

Por Juan Carlos Raffo

 Corría el año 1908... y el globo “Pampero” desaparecía para siempre en el cielo del Río de la Plata y con él Eduardo Newbery y el sargento curuzucuateño José Eduardo Romero.
Por entonces, estaban en boga los viajes en “globo” y el campo de la Sociedad Sportiva Argentina, donde también se practicaba fútbol, era el lugar de despegue de los aparatos. Eduardo, que era hermano de Jorge Newbery, otro entusiasta de la aeronáutica y cuyo nombre lleva el aeroparque metropolitano, tenía previsto realizar este viaje en compañía de su amigo Tomás Owen, y como éste no llegó a la hora prevista y se hacía muy tarde, su lugar fue ocupado por el sargento de comunicaciones del Ejército, José Eduardo Romero, quien había nacido en Curuzú Cuatiá en 1883.
Este globo fue comprado por Anchorena en París, y en compañía de su amigo Marcelo Torcuato de Alvear, quien sería presidente en 1922, realizaron varios vuelos sobre el cielo parisino. Anchorena regresa a Buenos Aires y en la Navidad de 1907 asombra a los porteños junto con otro de sus amigos, Jorge Newbery, cruzando con el “Pampero” el ancho estuario rioplatense.  
Eduardo Newbery, otro entusiasta de esta actividad, programó con su amigo Owen volar el 17 de octubre. Su amigo no pudo llegar a la cita y Romero, que había llegado al lugar portando una canastilla con 10 palomas mensajeras para ser utilizadas en la travesía aérea, sin dudar, se ofreció como acompañante. Sellaba así su legendario destino.
A las 18 horas el globo cobra altura hasta desaparecer en la lejanía. Las causas de su desaparición pertenecen al terreno de las conjeturas. El único vestigio real fue el regreso de una de las palomas, sin mensaje alguno. La angustia primero, y el luto después, fue el firmamento que dibujó la desaparición del “Pampero”.

PUBLICIDAD

MÁS LEÍDAS

PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD