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Hocó colorado en el juego de la red

Las aves de este mes tendrán en común una fase de su crecimiento. Por edad y naturaleza nos concentraremos en los jóvenes que a veces son diferentes a los adultos. Para abrir la jugada charlamos con Verónica Mendelovich, fotógrafa, especialista en redes y en tránsito de ser una comunicadora. 

Paulo Ferreyra Paulo Ferreyra

Facebbok: 

Por Paulo Ferreyra
Colaboración: Abel Fleita
Especial para El Litoral

Hocó colorado -juvenil- (Tigrisoma lineatum) Esta ave mide alrededor de 91 centímetros. Garza de cuello grueso con cabeza y la mitad anterior castaño rojizo. Desde la barbilla hasta el pecho se extiende un diseño de plumas blancas con estrías pardas. El resto de las partes dorsales es gris con un delicado vermiculado pardo. Vientre acanelado. Pico y patas grises. Su iris es amarillo. Juvenil es ocre canela, con barrados y diseños pardos oscuros. Tarda años en adquirir de manera gradual el plumaje adulto. El juvenil es parecido al mirasol grande, que tiene un estriado blanco y canela en la parte anterior del cuello y el pecho. Vive más bien oculto en juncales y pajonales. 
Esta ave es silenciosa. El nombre es la onomatopeya de una de sus voces que es un áspero y nasal “hong hong hong”, el mismo asciende y puede finalizar con una nota más larga. Al asustarse produce un “gouc” al igual que un quejido. Además, emite un mugido apagado principalmente de noche. El nido es una plataforma de ramas y juncos de aproximadamente 45 centímetros, construido entre las plantas acuáticas o sobre ramas de árboles en sitios anegados. Pone dos huevos celestes con un salpicado pardo violáceo, explican desde la web de aves argentinas. 

Redes y fotografía 
Verónica Mendelovich es la primera joven con quien abrimos esta agenda de octubre sobre aves y juventud. Ella trabaja haciendo fotos y videos. Estudió comunicación social y por ello el audiovisual llegó primero, trabajos prácticos hicieron que se sumerja en ese lenguaje comunicacional para contar historias. Entre cortos, spot publicitario, realizó un documental junto a unos amigos y amigas para contar sobre la tragedia de Bella Vista, donde se cobró la vida de varios músicos chamameceros. 
“A pesar de ser joven no nací sabiendo todo sobre redes. Aprendí y sigo aprendiendo”, expresa y volverá a sostener una y otra vez esta frase. “A pesar de ser jóvenes no nacemos sabiendo, tenemos que aprender y nos vamos adaptando a cada nueva aplicación que nace”. Claro, Verónica usa para su trabajo profesional las redes sociales de Instagram, Facebook, Twitter, pero también tiene sus perfiles personales en las distintas redes. 

La vida sin el pulgar arriba 
La vida hoy es un entorno de redes, se suben constantemente fotos y videos donde se comparten distintos momentos de la vida. Nos hemos acostumbrado tanto a ese entorno que cuando se cae Instagram después aparecen 80 “memes” diciendo cómo nos afectó esa caída. En los jóvenes esos cortes del servicio de la red se viven con más intensidad. Parece que se para el mundo cuando caen las redes, cuando a fin de cuentas son realidad virtual. 
Hoy en día es un desafío desconectarnos. En la charla con Verónica Mendelovich repasamos que quién no se sentó una vez con un grupo de amigos o amigas y en cierto momento todos están con el celular en la mano. En ocasiones hablamos incluso con quien está a nuestro lado a través de un comentario o un mensaje de WhatsApp. “Con mis amigas cuando nos juntamos a cenar hacemos el ejercicio de dejar el celular a un costado. Por lo menos dejamos a un lado el celular media hora, es difícil, muy difícil. Parece hasta imposible”, cuenta. 

Entender el juego 
Verónica trabaja en el equipo de jóvenes profesionales de la comunicación del Gobierno provincial. Buscan una mirada diferente de las cuestiones a comunicar. Sin embargo, sabe que en las redes compite con cualquier persona que tiene un celular. Muchos pueden hacer una buena foto, hayas estudiado o no para hacer fotografía. Muchas fotos que se hacen de onda y pueden tener más rebote, más reproducción en la red que una foto construida para comunicar. En este sentido, ella cuenta que habla con sus compañeras sobre el hecho de entender que la calidad va a primar tarde o temprano. “Si hay calidad también lográs fidelidad en el usuario. Otro hecho importante es lograr empatía con los usuarios. Una foto que no te genera empatía pasa desapercibida, los recursos como chicos sonriendo, jugando, o la clásica foto de un vendedor ambulante son las fotos que generan empatía. Esas son las que siempre buscamos mostrar”, explica. 
A ella le gusta contar historias, si tuviera tiempo libre lo usaría para viajar y contar historias que no se cuentan, decir lo que no se dice, mostrar lo que no se ve. Claro, sin embargo, hacerse una agenda propia es más complejo. Investigar por uno mismo es difícil. Empero ese trabajo vale mucho más, ahí uno pone dedicación y explota su libertad creadora. Los jóvenes en ese sentido están en la búsqueda de cosas nuevas, explorar es parte del aprendizaje personal que cada uno decide emprender para abrir el mundo del conocimiento. 

Comunicar 
Hay diferencia entre ser periodista y ser comunicador. Verónica aspira a ser una comunicadora. El periodista se remite a los medios tradiciones, a los portales web, que buscan información y la dan a conocer. La comunicación en cambio es un campo más amplio, es un mundo infinito para explorarlo toda la vida. Para enmarcar esta diferencia entre periodista y comunicadora ella pone un ejemplo muy claro. “En la vida cotidiana un problema es algo malo, pero en comunicación un problema es la solución porque te presenta un tema a estudiar. Me gusta más la comunicación, trabajar con instituciones, solucionar problemas de comunicación, tener una mirada más amplia de la realidad. En la comunicación vos tenés el poder de presentar tu opinión crítica y manejar una investigación a través de tu subjetividad sin límites”.
Juventud de actitudes
Hace unos días, durante la breve reunión para el tema del mes, nos preguntamos quiénes serían jóvenes, juveniles, como las aves que en octubre nos marcarán el camino. Pues pensamos que, si bien la edad es un determinante, seguiremos buscando la juventud del espíritu, de las actitudes y de la diversidad de miradas que ayudan a seguir agitando alas. Hacia el aire, hacia un breve y complejo encuentro. En definitiva, el mismo y necesario encuentro de siempre. 
El octubre histórico nos habla de una revolución en Rusia. El de las aves de este mes tendrá su pequeño matiz, porque por edad y naturaleza, los jóvenes son a veces diferentes a los adultos. Eso es lo que veremos en las cuatro especies que nos acompañarán. Sólo a ellos, veremos esta vez. 
Nos dice la bibliografía que el hocó colorado es solitario, arisco y de movimientos lentos. Y la verdad es que podríamos pasarnos la tarde viéndolo cómo el mundo se detiene al contemplarlo. En el caso de las imágenes de hoy, se trata de un juvenil que durante varios días se procuraba el alimento sobre una alcantarilla. Afortunadamente ya lo conocíamos a la especie en esa edad. 
Supo de nuestra parada, así que nos permitió que lo observáramos unos instantes entendiendo el juego de la red, mirarnos. Sus pocos pasos, sigilosos y su largo cuello, cuando hace falta. Hasta que sus alas se extendieron y nos llevaron en vuelo al timbó donde se posó un tiempo más, a pocos metros. Nos miraba de costado y luego volvió a pasarse hacia otra parte del árbol. El sol de la tarde buscaba su atigrado plumaje de juventud. El silencio, una vez más, se volvió memorable. 

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Hocó colorado en el juego de la red

Las aves de este mes tendrán en común una fase de su crecimiento. Por edad y naturaleza nos concentraremos en los jóvenes que a veces son diferentes a los adultos. Para abrir la jugada charlamos con Verónica Mendelovich, fotógrafa, especialista en redes y en tránsito de ser una comunicadora. 

Por Paulo Ferreyra
Colaboración: Abel Fleita
Especial para El Litoral

Hocó colorado -juvenil- (Tigrisoma lineatum) Esta ave mide alrededor de 91 centímetros. Garza de cuello grueso con cabeza y la mitad anterior castaño rojizo. Desde la barbilla hasta el pecho se extiende un diseño de plumas blancas con estrías pardas. El resto de las partes dorsales es gris con un delicado vermiculado pardo. Vientre acanelado. Pico y patas grises. Su iris es amarillo. Juvenil es ocre canela, con barrados y diseños pardos oscuros. Tarda años en adquirir de manera gradual el plumaje adulto. El juvenil es parecido al mirasol grande, que tiene un estriado blanco y canela en la parte anterior del cuello y el pecho. Vive más bien oculto en juncales y pajonales. 
Esta ave es silenciosa. El nombre es la onomatopeya de una de sus voces que es un áspero y nasal “hong hong hong”, el mismo asciende y puede finalizar con una nota más larga. Al asustarse produce un “gouc” al igual que un quejido. Además, emite un mugido apagado principalmente de noche. El nido es una plataforma de ramas y juncos de aproximadamente 45 centímetros, construido entre las plantas acuáticas o sobre ramas de árboles en sitios anegados. Pone dos huevos celestes con un salpicado pardo violáceo, explican desde la web de aves argentinas. 

Redes y fotografía 
Verónica Mendelovich es la primera joven con quien abrimos esta agenda de octubre sobre aves y juventud. Ella trabaja haciendo fotos y videos. Estudió comunicación social y por ello el audiovisual llegó primero, trabajos prácticos hicieron que se sumerja en ese lenguaje comunicacional para contar historias. Entre cortos, spot publicitario, realizó un documental junto a unos amigos y amigas para contar sobre la tragedia de Bella Vista, donde se cobró la vida de varios músicos chamameceros. 
“A pesar de ser joven no nací sabiendo todo sobre redes. Aprendí y sigo aprendiendo”, expresa y volverá a sostener una y otra vez esta frase. “A pesar de ser jóvenes no nacemos sabiendo, tenemos que aprender y nos vamos adaptando a cada nueva aplicación que nace”. Claro, Verónica usa para su trabajo profesional las redes sociales de Instagram, Facebook, Twitter, pero también tiene sus perfiles personales en las distintas redes. 

La vida sin el pulgar arriba 
La vida hoy es un entorno de redes, se suben constantemente fotos y videos donde se comparten distintos momentos de la vida. Nos hemos acostumbrado tanto a ese entorno que cuando se cae Instagram después aparecen 80 “memes” diciendo cómo nos afectó esa caída. En los jóvenes esos cortes del servicio de la red se viven con más intensidad. Parece que se para el mundo cuando caen las redes, cuando a fin de cuentas son realidad virtual. 
Hoy en día es un desafío desconectarnos. En la charla con Verónica Mendelovich repasamos que quién no se sentó una vez con un grupo de amigos o amigas y en cierto momento todos están con el celular en la mano. En ocasiones hablamos incluso con quien está a nuestro lado a través de un comentario o un mensaje de WhatsApp. “Con mis amigas cuando nos juntamos a cenar hacemos el ejercicio de dejar el celular a un costado. Por lo menos dejamos a un lado el celular media hora, es difícil, muy difícil. Parece hasta imposible”, cuenta. 

Entender el juego 
Verónica trabaja en el equipo de jóvenes profesionales de la comunicación del Gobierno provincial. Buscan una mirada diferente de las cuestiones a comunicar. Sin embargo, sabe que en las redes compite con cualquier persona que tiene un celular. Muchos pueden hacer una buena foto, hayas estudiado o no para hacer fotografía. Muchas fotos que se hacen de onda y pueden tener más rebote, más reproducción en la red que una foto construida para comunicar. En este sentido, ella cuenta que habla con sus compañeras sobre el hecho de entender que la calidad va a primar tarde o temprano. “Si hay calidad también lográs fidelidad en el usuario. Otro hecho importante es lograr empatía con los usuarios. Una foto que no te genera empatía pasa desapercibida, los recursos como chicos sonriendo, jugando, o la clásica foto de un vendedor ambulante son las fotos que generan empatía. Esas son las que siempre buscamos mostrar”, explica. 
A ella le gusta contar historias, si tuviera tiempo libre lo usaría para viajar y contar historias que no se cuentan, decir lo que no se dice, mostrar lo que no se ve. Claro, sin embargo, hacerse una agenda propia es más complejo. Investigar por uno mismo es difícil. Empero ese trabajo vale mucho más, ahí uno pone dedicación y explota su libertad creadora. Los jóvenes en ese sentido están en la búsqueda de cosas nuevas, explorar es parte del aprendizaje personal que cada uno decide emprender para abrir el mundo del conocimiento. 

Comunicar 
Hay diferencia entre ser periodista y ser comunicador. Verónica aspira a ser una comunicadora. El periodista se remite a los medios tradiciones, a los portales web, que buscan información y la dan a conocer. La comunicación en cambio es un campo más amplio, es un mundo infinito para explorarlo toda la vida. Para enmarcar esta diferencia entre periodista y comunicadora ella pone un ejemplo muy claro. “En la vida cotidiana un problema es algo malo, pero en comunicación un problema es la solución porque te presenta un tema a estudiar. Me gusta más la comunicación, trabajar con instituciones, solucionar problemas de comunicación, tener una mirada más amplia de la realidad. En la comunicación vos tenés el poder de presentar tu opinión crítica y manejar una investigación a través de tu subjetividad sin límites”.
Juventud de actitudes
Hace unos días, durante la breve reunión para el tema del mes, nos preguntamos quiénes serían jóvenes, juveniles, como las aves que en octubre nos marcarán el camino. Pues pensamos que, si bien la edad es un determinante, seguiremos buscando la juventud del espíritu, de las actitudes y de la diversidad de miradas que ayudan a seguir agitando alas. Hacia el aire, hacia un breve y complejo encuentro. En definitiva, el mismo y necesario encuentro de siempre. 
El octubre histórico nos habla de una revolución en Rusia. El de las aves de este mes tendrá su pequeño matiz, porque por edad y naturaleza, los jóvenes son a veces diferentes a los adultos. Eso es lo que veremos en las cuatro especies que nos acompañarán. Sólo a ellos, veremos esta vez. 
Nos dice la bibliografía que el hocó colorado es solitario, arisco y de movimientos lentos. Y la verdad es que podríamos pasarnos la tarde viéndolo cómo el mundo se detiene al contemplarlo. En el caso de las imágenes de hoy, se trata de un juvenil que durante varios días se procuraba el alimento sobre una alcantarilla. Afortunadamente ya lo conocíamos a la especie en esa edad. 
Supo de nuestra parada, así que nos permitió que lo observáramos unos instantes entendiendo el juego de la red, mirarnos. Sus pocos pasos, sigilosos y su largo cuello, cuando hace falta. Hasta que sus alas se extendieron y nos llevaron en vuelo al timbó donde se posó un tiempo más, a pocos metros. Nos miraba de costado y luego volvió a pasarse hacia otra parte del árbol. El sol de la tarde buscaba su atigrado plumaje de juventud. El silencio, una vez más, se volvió memorable.