Mientras se espera que la producción local de la vacuna Sputnik V alcance volúmenes importantes para que los componentes, sobre todo los de segunda dosis, se distribuyan en todo el país, la Argentina ya cuenta con una alternativa para suplir la ausencia de ese elemento clave para completar los esquemas. Las conclusiones presentadas avalan la combinación de vacunas provenientes de diferentes laboratorios y abre un panorama más amplio para afrontar los próximos pasos de la campaña.
Como se había adelantado, la intercambiabilidad de la vacuna rusa con la de AstraZeneca ofrece la mayor eficiencia y garantiza la generación de anticuerpos para lograr la inmunización contra el coronavirus, al igual que con la de Moderna; las pruebas continuarán con otros laboratorios, como Sinopharm y Cansino, cuando ingrese al país. A pesar del aval científico que asegura la viabilidad del intercambio se habilitará la opción de elegir esperar el segundo componente de la Sputnik V o asegurar la segunda dosis con la que esté disponible. ¿Abrir esta posibilidad es una estrategia acertada?
De acuerdo a los expertos, esta no parece ser una decisión acertada ante la inevitable llegada de la variante delta, la más temida hoy en todo el mundo por su elevado poder de transmisibilidad; la recomendación de los especialistas es completar los esquemas con la vacuna disponible en caso de comprobarse la compatibilidad con la Sputnik V.
Además, hay indicios de que la intercambiabilidad de vacunas de diferentes laboratorios podría generar mayor cantidad de anticuerpos a largo plazo que con el esquema regular de una misma vacuna. “Que sea optativo es un gran error. Si se llegan a fabricar tres millones de dosis de Sputnik en la Argentina, como anunciaron, estoy de acuerdo que se usen los dos componentes para completar los esquemas, pero la pregunta es si llegarán esas dosis. Me genera una gran duda”, lanzó el infectólogo Eduardo López. “Es un error que la gente siga esperando porque si llega la variante delta, con una sola dosis no es suficiente”, advirtió.
El jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez explicó que las vacunas de AstraZeneca y Sputnik son vacunas vectoriales, con distintos virus, de chimpancé y adenovirus 26 humano, respectivamente, “lo que garantiza que la combinación resulte efectiva” y que los títulos de anticuerpos sean más altos a medida que transcurran las semanas. “¿Qué recomiendo? Que la gente se vacune con la segunda dosis que esté disponible”, agregó López.
El ensayo realizado midió la reactogenicidad, es decir si la vacuna genera síntomas en las personas, y de inmunogenesidad, o la cantidad de títulos de anticuerpos que se producen. El tiempo transcurrido no fue suficiente para determinar la seguridad, o sea, si hubo eventos adversos de gravedad, aunque al transpolar los estudios específicos de cada laboratorio esa variable estaría cubierta.
Vacunas seguras
Jorge Geffner, profesor de Inmunología en la Universidad de Buenos Aires considera a la mezcla de vacunas “una buena propuesta”, agregando que “no es descartable que algún sistema heterólogo incluso dé mejor perfil de anticuerpos que los perfiles homólogos”. “La combinación de vacunas no tendría por qué involucrar algún problema de seguridad, porque no son vacunas que puedan interactuar unas con otras. Todas confluyen al mismo objetivo, que es producir anticuerpos que bloqueen el dominio RBD de la proteína S, tornando al virus no infectivo”, aseveró Geffner.
Hoy por hoy, en Argentina conviven dos tipos de vacunas: por un lado, las vacunas de “coronavirus inactivado”, como la Sinopharm, y por otro las basadas en un “adenovirus no replicativo”, como son la Sputnik V y la AstraZeneca.
Según los primeros estudios de cruce de vacunas, es posible mezclar vacunas no solo de diferentes orígenes “comerciales”, sino también de diferentes plataformas, de modo que una primera dosis de la Sputnik V podría complementarse con una segunda de Sinopharm, explicó Elena Obieta, miembro de la Sociedad Argentina de Infectología. “Las vacunas han demostrado esta seguridad y eficacia de forma individual, luego lo que ahora nos queda es demostrar la eficacia y la robustez en el largo plazo de su utilización combinada”, aseguró Obieta.