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Conflicto bélico versus cambio climático

Por El Litoral

Martes, 29 de marzo de 2022 a las 23:51

Magister Graciela Satóstegui
[email protected]

Como condicionante geopolitico fundamental, la guerra va determinar la configuracion de dos grandes bloques: un bloque democratico occidental, y un bloque autoritario centrado en el eje Moscú-Pekin.
El conflicto bélico en Ucrania puede acelerarar los cambios en la globalizacion.Surge la reflexion de que se deberia atenter al lo referido a la confianza. Que es un factor fundamental en el comportamiento de los agentes económicos, si va a ver dañada, y eso repercutiria en las inversiones y en la actuacion en general de los agentes del sector financiero.En ese sentido China no ha condenado la invacion a Ucrania, lo que de alguna manera la apoya.
De los datos entre 1990 y 2002 del movimiento de Comercio exterior, brindados por el Ministerio de Economía de Argentina, denotan los cambios de su ejercicio económico. Se potencian altamente las exportaciones. En un total casi de un 130%. El dato curioso es que el alza economía de dicha exportación, no fue la causa de los precios. El dólar en ese momento de manifestaba con un retraso. La causa evidentemente fue la mayor   productividad.
En esos años, 2002, significativamente China se incorpora al comercio internacional. Argentina recibe una inyección de demanda por sus bienes que exportaba. Momento excelente cuyo final llega en 2012. Datos interesantes (2002–2012), a recordar es el crecimiento de un 200% de las exportaciones. Duplicando lo que se dió en la década del ’90. Repitamos, no ocurre por mayor productividad. En esos años los precios internacionales estallaron por diversas causas. Datos que evidencian que, a partir de 2002, la economía y su fuerza exportadora argentina, no era muy buena.
En estos momentos Rusia invade Ucrania. El mundo bloquea a Rusia. Países con importantes abastecedores mundiales de cereales. Se abre una oportunidad? Argentina exporta, aunque no al nivel que quisiera, debido al cepo cambiario, falta de crédito productivo, la alta inflación y las retenciones a las exportaciones. Además en lo referido a combustibles, nuestro país funciona como puro importador  Se pasa de gran oportunidad a gran amenaza, ya que alrededor de la situación del alza  de los combustibles, esto lastime económicamente a Argentina la cual es importadora.
La debilidad de Argentina no está en sus activos de recursos, sino en sus instituciones que  ponen la redistribución por sobre la producción en sus políticas. De esta manera, no es la guerra en Ucrania la que nos debilita. Sino el manejo actual nuestras instituciones.

Del gráfico  anterior se desprende nuestra situación ante el conflicto bélico de Rusia y Ucrania. Un buen manejo del comercio exterior podría disminuir los aumentos del precio del gas en el mercado internacional. Utilizando de las exportaciones más la cantidad de divisas obtenidas de los nuestros de cereales y oleaginosas. Esa capacidad debería ser generada en estos momentos.

Cambio climático,  nuestros cultivos afectados:

Si hay un sector que se verá perjudicado por el cambio climático, ese es el agrario. El calor y los fenómenos extremos, como sequías, inundaciones e incendios forestales, ya tienen sus consecuencias en los cultivos del país. Ante el calentamiento global, la adaptación pasa por un cambio en las plantaciones, con variedades más resistentes al calor y a las plagas.
En las regiones afectadas, se prevé una reducción de las precipitaciones, la bajada del caudal de los ríos y el aumento de las sequías y de los episodios de olas de calor, lo que afectará de manera muy negativa a los cultivos.
Las instituciones agrícolas como el INTA y otras de alto rigor científico, llevan años trabajando para adaptar la agricultura al impacto en el sector agrario. De esta manera las consecuencias, que hace seis años podrían sonar muy lejanas, son cada año más actuales.
Seguridad alimentaria
De mantenerse el actual ritmo de emisiones de gases de efecto invernadero, la temperatura global aumentará 2,7 grados a finales de siglo, algo que multiplicaría también la intensidad y la frecuencia de los fenómenos extremos. Ante este nuevo paradigma, el calor y la sequía acarrearán importantes perturbaciones en la producción agrícola.
Asimismo, la escasez de agua y las lluvias torrenciales provocarán daños y pérdidas de cosechas. La demanda hídrica en sistemas de regadío supondrá, además, un aumento de los costes de producción y la necesidad de adaptar los sistemas de riego a nuevos escenarios, lo que requeriría de una importante inversión.
La sequía y los últimos incendios, redujeron las zonas cultivables. Expertos han opinado que para 2100, el incremento de emisiones podría ser muy alto de seguir en este orden actual. Por otra parte, la desaparición de las heladas en las zonas más al sur y en la costa atlántica provocará cambios en el tipo de producción agraria.

También se modificará el comportamiento de las plagas, como las   bacterias que afectan sobre todo a viñedos y frutales.
Por otra parte, el Cambio Climático afecta también a los productos frescos
El cambio climático obligará al movimiento de los cultivos. Así, el maíz, el trigo, la cebada y las hortalizas se desplazarían hacia zonas más amigables a su cultivo. Expertos en Cambio Climático indican que se producirá una mayor competitividad de algunas zonas agrícolas en detrimento de otras, debido a la existencia de nuevas áreas potencialmente aptas para unos cultivos y la decadencia de otras por los nuevos procesos climáticos.
En cuanto a la producción de futas, el aumento de la temperatura no pasará desapercibido en la producción de los árboles frutales. “La necesidad de tiempo cálido constante para su correcta floración obligará a que la producción que se desarrolla en zonas continentales se vaya replegando hacia otras más amigables Las frutas que necesitan inviernos fríos, como las manzanas, las peras, serán las afectadas.

El sector del vino lleva años alertando de las consecuencias del cambio climático. Benjamín Cook, investigador de la Universidad de Columbia (EE. UU.), asegura que las vides son “el canario de las minas de carbón” en lo que al impacto del cambio climático en la agricultura se refiere.  Es uno de los cultivos con mayor riesgo de desaparecer, opiniones de expertos afirman que el aumento de la temperatura global acabará con el 56% de las regiones de cultivo de uva del planeta.
El aumento de las temperaturas traerá consigo un adelantamiento medio de la maduración de la uva de 16 días entre 2021 y 2050, y de un mes hasta 2070. Este adelanto en la vendimia cambiará la calidad de los tintos. Además, las plagas y una mayor erosión del suelo, por el aumento de precipitaciones extremas perjudicará a los viñedos.
En busca de soluciones en el sector del vino, los viticultores de algunas partes del mundo ya trabajan en sombrear los racimos, retrasar las maduraciones Utilizar el riego para tener más vegetación y que las uvas estén más frescas es otra alternativa a tener en cuenta.
¿Y los consumidores?
Nuestros hábitos y patrones alimenticios también se han modificado. Y es posible que en el futuro dependiéramos de lo que se produce en el otro extremo del mundo, y esto en un contexto de cambio climático hace que seamos más vulnerables. Por otro lado buscar exportar a nuevos y amigables mercados.

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