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El dictador

Por El Litoral

Domingo, 06 de marzo de 2022 a las 01:46

La batalla por Ucrania que se libra ante nuestros ojos puede convertirse en el acontecimiento más transformador en Europa desde la Segunda Guerra Mundial y en el conflicto bélico más peligroso que vive el mundo desde la crisis de los misiles de Cuba. Veo tres posibles escenarios para el final de esta historia: los llamo “el desastre absoluto”, “el acuerdo sucio”, y “la salvación”.

Así lo definió recientemente el columnista Thomas L. Friedman en The New York Times y sus fundamentos trazan tangentes inequívocas hacia una persona como responsable máximo de este drama: Vladimir Putin.

En un semblante editorializado por el diario La Nación, el mandamás ruso fue descripto como un “dictador”, según tituló ayer el diario metropolitano.

“Los años que Vladimir Putin estuvo en la KGB los aprovechó para dotarse de algunas fórmulas que durante más de dos décadas le han garantizado el ejercicio autoritario del poder, el que merced a una reforma constitucional logró que quedara en sus manos hasta que él lo decida”, indicaron y siguieron:

“Su creciente autoritarismo reprime protestas, obstaculiza la representación política, censura internet y persigue ferozmente a opositores y voces críticas del gobierno. El autócrata ruso se ha valido de ruines métodos para acabar con sus adversarios domésticos e ir afirmando su autoridad en el ámbito internacional”.

“Así, por ejemplo, intervino en 2015 en el conflicto sirio, contribuyendo decisivamente al mantenimiento de Bashar al Asaad. También utilizó hackers y manipulación mediática para influir en las elecciones de los Estados Unidos y otros países occidentales, al tiempo que amenazó, a través del vicecanciller Sergei Ryabkov, con establecer bases militares en Venezuela y Cuba”.

“Todas las sospechas indican que miembros de agencias de inteligencia rusa han sido responsables de muertes y desapariciones de periodistas críticos y de dirigentes políticos opositores, tal el caso del ataque a Alekséi Navalni, una de las principales figuras de la oposición a Putin y activista anticorrupción, quien fue envenenado al punto de hallarse cerca de la muerte y, luego, encarcelado de regreso a su país”.

“La crisis que Putin viene provocando en Ucrania tiene solo un propósito: reconstruir el espacio territorial y político de la Unión Soviética, que el autócrata ruso echa de menos cuando sostiene que la desaparición de la Urss fue la mayor tragedia geopolítica de los tiempos modernos. 

El hecho de que haya criticado reiteradamente a Mikhail Gorbachov por la desintegración de la Urss muestra su clara vocación. Putin aspira a ser una reencarnación del espíritu de los zares y de la vocación imperial de Stalin”.

Mientras tanto, Friedman observa que: “El escenario de desastre es el actual: a menos que cambie de corazón o pueda ser disuadido por Occidente, Vladimir Putin parece más que dispuesto a matar a tantas personas como haga falta y a destruir toda la infraestructura que haga falta para borrar a Ucrania como Estado y cultura independientes y barrer a sus autoridades. 

Ese escenario puede conducir a crímenes de guerra de una escala como en Europa no se ve desde la época de los nazis, crímenes que convertirían a Putin, a sus compinches y a toda Rusia en parias internacionales”.

“Este mundo -dijo- conectado y globalizado nunca se había enfrentado con un líder acusado de este nivel de crímenes de guerra, cuyo país abarca 11 zonas horarias, es uno de los mayores proveedores globales de petróleo y gas, y posee el mayor arsenal nuclear”.

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