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/Ellitoral.com.ar/ Opinión

El misterioso asesinato de John Kennedy

El próximo miércoles 22 de noviembre se cumplen 63 años de uno de los hechos más importantes en la historia reciente de la humanidad: el magnicidio del entonces presidente de los Estados Unidos de América, John Fitzgerald Kennedy, ocurrido el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, Texas. El mandatario fue asesinado a balazos por un francotirador en medio de un tenso clima político.
Fatalidad. El presidente Kennedy junto a su esposa, momentos antes de ser ultimado.

villagranmail@gmail.com

Especial para El Litoral

Cinco días antes del atentado que mató al presidente John Kennedy, el FBI envió un aviso a todos los agentes especiales, alertando de esta posibilidad. El mensaje decía textualmente: “Una amenaza de asesinato contra el presidente Kennedy en Dallas, posiblemente el 22/23 de noviembre”. El Gobierno de Kennedy no era bien visto por muchos, incluso se comentó que la propia CIA no estaba de acuerdo con la política exterior del Gobierno, por lo cual se la relacionó con el atentado, cosa que nunca pudo probarse. Ese día, el presidente y su esposa Jacqueline Bouvier, llegaron a Dallas. Sin embargo, a pesar de los signos de afecto que mostraba la multitud, cientos de panfletos distribuidos a lo largo de la ruta de la caravana presidencial, acusaban a Kennedy de realizar actividades desleales contra los Estados Unidos, traicionar la Constitución y dejar la soberanía en manos de naciones controladas por el comunismo. El presidente debió lidiar con problemas de orden interior como la lucha por la integración de la minoría negra y se propuso elevar el nivel de vida de la población norteamericana como también frenar la penetración del comunismo. Otro de los graves problemas que debió enfrentar fue la política a adoptar con Cuba y Fidel Castro, a quien Kennedy quería eliminar por considerarlo un peligro para el continente y, por lo visto, después, no estaba muy errado.

Perteneciente a una rica familia católica de origen irlandés, John Kennedy fue el candidato demócrata que triunfó en las elecciones presidenciales de 1969, frente al republicano Richard Nixon, sucediendo a Dwight Eisenwoer siendo el 35° presidente de los Estados Unidos. Debió tomar duras medidas acerca de los planes realizados por el gobierno anterior cambiándolo, especialmente los realizados por la CIA y a eso hay que agregar la guerra de Vietnam, una sangría para los Estados Unidos, de la que finalmente debió retirarse derrotado.  Un hecho muy importante y determinante fue que la CIA convenció a JFK de que si un comando anticastrista aterrizaba en Bahía de los Cochinos, Cuba, causaría un levantamiento popular que haría caer al dictador cubano Fidel Castro. Pero eso no sucedió. La CIA dijo que el operativo había fracaso por no contar con un adecuado apoyo aéreo. El presidente por su parte, públicamente avergonzado, culpó a la CIA del fracaso y de ahí en más intentó cercenar los poderes de la agencia. La CIA tenía, y tiene, un inmenso poder, que no rendía cuentas a nadie, ni aún al propio presidente de los Estados Unidos. Se dice que sus amoríos con la diva Marylin Monroe, a quien habría participado de algunos secretos de Estado, también tuvieron que ver con este asesinato.

El viernes 22 al mediodía, Kennedy se desplazaba en el auto presidencial a unos 15 km por hora en la zona de la emboscada. De pronto se oyeron tres disparos. JFK cayó y su  mujer, desesperada, intenta asistirlo y la limusina que los trasportaba, acelera, llevándolo directamente al hospital. Pero poco se pudo hacer, ya que al llegar al nosocomio, el presidente murió. A las 13.50, una hora y 20 después de los disparos, la policía apresó al presunto asesino, Lee Harvey Oswald, de 24 años, quien también tuvo un final trágico. Cuando al poco tiempo lo llevaban para ser interrogado por el juez, fue muerto de un disparo por Jack Ruby, que surgiendo de entre la multitud, lo asesinó ante las cámaras que estaban filmando el traslado del sospechoso. Todo muy confuso y hasta hoy no se sabe con exactitud quien mató al presidente y quién estaba detrás de todo esto. Pasaron 63 años y todavía se duda de las distintas versiones sobre quién mató a Kennedy.

Increíbles coincidencias

Pero hay un hecho misterioso y enigmático en torno a la muerte de dos presidentes asesinados: Abraham Lincoln y John Kennedy, ambos previeron su propia muerte antes de que sucediera. Kennedy le dijo a su esposa y a su secretario personal Ken O Donnel: “Si alguien quiere dispararme desde una ventana con un rifle, nadie podrá pararlo, de manera que, para qué preocuparme”. Abraham Lincoln por su parte le comentó a un guardia el mismo día de su asesinato “Hay hombres que me quieren quitar la vida y no dudo de que podrán hacerlo. Si esto debe ocurrir, es imposible impedirlo”. Pero todo no termina aquí, hay otras increíbles coincidencias. Lincoln fue elegido presidente el 6 de noviembre de 1860 y Kennedy el 8 de noviembre de 1960. Las dos personas que los sucedieron en el poder llevaban el mismo apellido y nacieron con 100 años de diferencia: Andrew Johnson nació en 1808 y Lyndon Johnson en 1908. Los asesinos de ambos, John Wilkes Booth y Lee Harvey Oswald, habían nacido con 101 años de diferencia. Booth disparó contra Lincoln en un teatro y corrió a esconderse en un almacén. Oswald disparó contra Kennedy desde un almacén y se escondió en un teatro. Ambos homicidas fueron a su vez muertos antes de que llegaran a juicio. Ambos presidentes fueron asesinados un viernes y en presencia de sus esposas. Lincoln murió en el Teatro Ford Kennedy cuando iba en un automóvil marca Lincoln, fabricado por la empresa Ford. Las esposas de cada presidente perdieron un bebé estando en la Casa Blanca. El secretario de Lincoln, que se apellidaba Kennedy, le aconsejó que no fuera al teatro. El secretario de Kennedy, que se llamaba Lincoln, le aconsejó que no fuera a Dallas. Los apellidos  Lincoln y Kennedy tienen siete letras cada uno. Los nombres de los sucesores, Andrew Johnson y Lyndon Johnson, poseen trece letras cada uno. Los nombres de los asesinos, John Wilkes Booth y Lee Harvey Oswald totalizan quince letras cada uno.

La injerencia Ovni

Y para finalizar, otro hecho impactante: Kennedy siempre creyó en los Ovnis, incluso tuvo alguna experiencia de avistajes antes de ser presidente, lo que lo llevó a investigar a fondo la temática. Luego de ser asesinado, se encontró en un bolsillo de su traje un discurso manuscrito que pensaba dar en Dallas. Allí reconocía entre otras cosas la existencia de vida extraterrestre, que no estamos solos en el universo y que las fuerzas armadas tenían en su poder cuerpos y naves caídas en nuestro planeta, entre ellas la del caso Roswell ocurrido en Nueva México en 1947. Decía entre otras cosas que “Dios en su infinita sabiduría ha decidido poblar el Universo con otros seres, criaturas inteligentes como nosotros o quizás superiores y más desarrollados tecnológicamente”. Él pensaba comunicar oficialmente todo esto al pueblo norteamericano y a la humanidad para aclarar definitivamente el tema. Pero no pudo hacerlo porque fuerzas oscuras se interpusieron en su camino. ¿Fue esta una de las causas por las que se decidió eliminarlo? Nunca se sabrá.

 

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