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Estabilidad cambiaria o inflación

Por El Litoral

Jueves, 16 de marzo de 2023 a las 01:00

Todo no se puede, parece ser la premisa que domina las políticas económicas más importantes del momento en Argentina.

O se controla el dólar o se baja la inflación. Y a juzgar por el dato de febrero en cuanto a los precios al consumidor, hamacar al billete norteamericano en el equilibrio que se encuentra actualmente es la receta que mejor se aplica, siempre con el chaleco de plomo del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional sobre los hombros.

El especialista Daniel Fernández Canedo planteó ayer la disyuntiva en un artículo del diario Clarín en el que sostiene las principales maniobras de la economía nacional en los andamios que representa un virtual acuerdo entre Cristina Fernández de Kirchner y Sergio  Massa.

“La alianza Cristina-Massa suma presiones, pero por ahora, sigue actuando como dique de contención para ir llevando cierta estabilidad cambiaria”, sostiene Fernández Canedo, basado en un interesante planteo.

Cada día que no llueve empeoran los pronósticos sobre las pérdidas de producción y exportaciones que está generando la sequía.

Un informe de la consultora abeceb es alarmante: “Se estima que la Argentina perdería entre USD 16.000 millones y USD 21.000 millones de cosecha valorizada esta campaña y sufriría una merma de entre USD 9200 millones y USD 13.200 millones en las exportaciones agroindustriales”.

Esa merma en el ingreso de divisas, según los especialistas, es imposible de compensar con otras exportaciones.

Por caso, se calcula que las mayores exportaciones de los sectores automotriz y energético podrían ingresar unos USD 2000 millones.

Fue por la sequía que el Fondo Monetario Internacional alivianó la meta de acumulación de reservas de divisas en USD 3000 millones para marzo y que "habilitó medidas cambiarias temporales" (¿dólar soja 3?) y es por el mismo motivo que La Cámpora y el ex ministro de Economía de Axel Kicillof, Emmanuel Álvarez Agis formularon cuestionamientos sobre temas fiscales.

El comunicado de La Cámpora defendió la moratoria previsional cuestionada por el FMI y Alvarez Agis puso el foco en que si el Fondo reduce la meta de acumulación de reservas, también debería bajar la de superávit fiscal (en 1,9% del PBI para este año) porque es evidente que habrá menos recaudación.

Uno propone gastar más (solo la moratoria costaría 0,4% del PBI) mientras que Agis cree que el gobierno podría plantear el incumplimiento de la meta fiscal.

Por los dos lados ponen bajo presión la propuesta del tándem Sergio Massa-Gabriel Rubisntein de cumplir con el sendero de reducción del déficit como camino posible para mantener dentro de cierta tranquilidad al mercado cambiario.

Hay tres cartas clave de la economía que están dadas vuelta: el dólar oficial se atrasó un 15% solamente en el último año, la sequía implica un golpe fuertísimo e impensado y las reservas del Banco Central están en baja y las “netas” están en torno a USD 2000 millones, una cifra baja aún con el endurecimiento del cepo cambiario de los últimos meses.

El gobierno podría conseguir créditos de organismos internacionales, pero sostienen los expertos, podrían ser usados para pagar los USD 2000 millones de financiamiento adicional al FMI. Serían divisas que entrarían por una cuenta, pero saldrían por la misma.

¿Entonces, la devaluación es inevitable?

Los números juegan a favor de algún salto cambiario, pero la política en un año electoral es un argumento potentísimo.

En un sentido, podría decirse que el acuerdo que mantienen Cristina Kirchner y Sergio Massa constituye el principal dique de contención cambiario.

La vicepresidenta critica el ajuste fiscal y reclama un acuerdo para superar el bimonetarismo peso-dólar (¿no hubo tiempo desde 2003?) pero, al igual que su principal brazo político, La Cámpora, destacan la gestión de Sergio Massa. Al punto que cuestionan el acuerdo con el FMI, pero no tocan al ministro de Economía. A Martín Guzmán, exministro de su gobierno, lo hubiesen destrozado.

“(...) Si ninguno de los dos quiere devaluar y no hay dólares adicionales, el camino a seguir sería el de darle más vueltas al cepo para postergar el pago de importaciones y ahí la víctima terminaría siendo el nivel de actividad”.

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