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Atención: se viene una crisis de liderazgo

Por El Litoral

Miércoles, 26 de abril de 2023 a las 01:00

Una disputa de tercios arremete sobre el devenir electoral de la Argentina y crece la posibilidad de otra crisis en el país: la de liderazgos.

“La idea de liderazgos de mayorías se ve bastante lejana”, dijo ayer el especialista en comunicación política Mario Riorda en un artículo de opinión publicado en Clarín, que abre las ventanas del futuro político e institucional del país para advertir lo que podría ocurrir en los próximos años. Un presidente débil, quizá.

Riorda dijo: “El sistema de partidos en Argentina está crujiendo. Hace más de un año que un escenario de tercios amenazaba a un bicoalicionismo inercial que siempre terminaba imponiéndose a nivel nacional. Esa amenaza, en los sondeos pre electorales, es una realidad cada día más probable.

Pensando en figuras presidenciables, la idea de liderazgos de mayorías se ve bastante lejana. De hecho, nadie (nadie de verdad) tiene diferencial positivo (más imagen positiva que negativa).

Entonces, aparece una estrategia bastante visible en quienes se erigen como protagonistas de la competitividad electoral, sea en quienes tienen chances de ganar o, incluso, en quienes hacen apuestas fuertes en aras de la victoria y se erigen como novedad de algún contexto en particular más allá de no saber si se llevarán la victoria. Esta estrategia tiene variantes, pero irrumpen con algunas características comunes en las elecciones a diferentes niveles:

A) Rompen con algo. La novedad es armar, rearmar o desarmar, depender poco del ritual cultural esperable de lo que venían representando hasta ese momento.

B) Se tornan experiencias bastante o radicalmente autónomas de articulaciones partidarias nacionales pasadas.

C) Se centran exageradamente en la persona que lidera la oferta electoral.

D) No está claro que, ideológicamente, tengan un apoyo de un electorado fácilmente identificable y del todo homogéneo”.

(...) Para la continuidad, el modelo de construcción de “acuerdos acá”, que triunfó en Río Negro de la mano de Alberto Weretilneck; y el “Neuquinizate”, que posibilitó acabar con el ciclo histórico ininterrumpido más largo de un partido en el poder, liderado por “Rolo” Figueroa en Neuquén, son casos emblemáticos que se mostraron eficaces para ganar pero sacudieron la modorra de los sistemas políticos provinciales. Son más que provincialismos, son articulaciones heterogéneas como alguna vez se gestó en Misiones el Frente Renovador para la Concordia con su “misionerismo”.

Es tan fuerte esta modalidad de cauce, como diversa en sus modos. En el caso de Santa Fe, desde la oposición, la gestación de un frente de frentes presupone la desaparición momentánea del histórico tripartidismo, al permitir que la oposición se una (Juntos por el Cambio y el Frente Progresista); mientras que en Mendoza pasa exactamente al revés, el bipartidismo se quebró, restaurando un sorpresivo tripardismo al romperse el oficialista Cambia Mendoza y surgir La Unión Mendocina aglutinando fragmentos partidarios diversos.

(...) Hay liderazgos provinciales que son parte de coaliciones nacionales. Pero a esos cauces, que también mantenían mucha discursividad y ligazón con esos espacios nacionales, se los controló. Se les hizo mantenimiento. Se garantizó que no tengan fisuras y controlaron su caudal.  Se desconectaron de afluentes nacionales y solo irrigan localmente, provincialmente, controlando además que no haya desbordes vía campañas de reelección de baja intensidad.

Ahí sí se puede hablar de un provincialismo clásico, incluso con identidad partidaria que no se disimula. Son muchos los casos, citando como ejemplo los liderazgos de Ricardo Quintela y Sergio Ziliotto en La Pampa que habrá que ver si revalidan su cargo en breve.

La sociedad argentina está hastiada y enojada con el rumbo y la oferta actual de las dos coaliciones dominantes. El federalismo electoral argentino, como telonero de la elección presidencial, está preconfigurando una seria erosión al bicoalicionismo nacional en su largo, intenso y variopinto ciclo.

Finalmente, la elección nacional acompañada de las potentes vidrieras en ambas Buenos Aires, seguro terminará de configurar una oferta que confirmará -o no- la eficacia y perdurabilidad de estos cauces de la catarsis”. 

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