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Febo asoma

Haber llegado hasta aquí es la posibilidad de acceder a la Patria negada que supimos hacer. Cambiar para mejor, un golpe de gracia contra el patrioterismo.

Sabado, 16 de septiembre de 2023 a las 22:40

Por Adalberto Balduino
Especial para El Litoral

Cuando el sol se viene, las esperanzas logran transponer las nubes que hasta recién nublaban. 
Hay un aire casi picante que de tanta pureza lastima nuestros ojos, tiene olor a fe desplegada sacudiendo como cabelleras los campos de la vida.
Es casi un renacer que pone a nuestras diestras buscando el amparo de sentirlo, intuirlo, ver como se levanta como el viento desplegando sus alas, barriendo cada rincón de paisaje.
“Febo asoma” nos remonta a la letra y marcialidad de su música, que la hicieran eterna sus autores Carlos Javier Bienelli y Cayetano Alberto Silva, cuando en 1907, rindieran homenaje a la gesta de Cabral en la Batalla de San Lorenzo librada por el Gran Capitán José Francisco de San Martín, llevada a cabo el 3 de Febrero de 1813.
“Febo asoma, ya sus rayos / iluminan el histórico convento.” / 
Es tanto el bochorno, la desinteligencia, los desbordes del desorden para que comer sea un lujo, donde trabajar existan la mar de subsidios, y los equívocos sean los mismos que han sellado otros gobiernos iguales o peores.
Milei, sin duda, tiró la estantería abajo. Apareció un delantero que de pronto se desprende del resto, porque los errores son tales, que cualquier intento diferente puede dar vuelta el partido.
Recién allí, cuando las papas queman, justo en el límite, nos dimos cuenta que la meta ya se vislumbra, por lo tanto que hacer un giro para disuadir nuevas jugadas ya no es sorpresa.
Tal vez un gesto desesperado. Pero despertar sea como fuere no deja de ser una actitud saludable. Es mejor, morir luchando que no haciendo nada. Recapitular, cambiar de ritmo. Tratar en lo posible recuperar terreno, si da el campo para invertir o disuadir.
El miedo siempre hace cambiar las cosas porque perdido por perdido, todo esfuerzo no está mal. Hay una pequeña luz que muy lejos en el horizonte, pretende iluminar las mentes.
Nunca está demás reaccionar que nos saque del mutismo y la inacción. Ya en otro terreno. Tal vez un poco más optimista, pasado el shock de los libertarios, comienzan las preguntas buscando lógica. Respuesta a tantos desplantes proclamados.
Es cierto que más de lo mismo es comida de zonzos, por ello el avance a los gritos, apelando a cualquier cosa para encauzar la bronca, se hace notoria. Pero hay que rendir cuentas de lo que vocifera, explicarlo y convencer.
Históricamente estos personajes que surgen indómitos como tempestades, son sorpresas imprevisibles que luego de tocar tierra, se disipan o a la inversa, son mucho más increíbles.
Hay muchas contradicciones, y de ellas la Argentina está poblada de ellas, una consecuencia estos últimos años, cuyos desbordes siempre nos descalifican poniéndonos en límites de inflaciones, pertinaz e inexorables.
La gente, ahora piensa, se pregunta y repregunta. Pretende no arriesgar más, porque hemos tenido discursos mesiánicos que nos llevaron al caos. Tenemos que enfriar la mente para sacar conclusiones lógicas.
No dejarnos llevar por quienes prometen el oro y el moro. Así estamos. Y así, vamos.
Las cifras están teniendo la lógica que demarca un cambio por fin. Una vuelta de poder administrar un criterio con sentido común, armoniosamente y en paz.
Estoy muy ligado a la música y a la poesía popular que como un faro, están allí para tomarlas como ejemplo claro de una realidad que la mayoría de las veces no queremos escuchar.
Pero han sido los poetas quienes se jugaron y los intérpretes en un escenario, cuando decir estaba prohibido. Cuando la bronca subió a su grado máximo.
Hay uno como tantos, Ariel Petrocelli que con Daniel Toro construyeron esa joya titulada: “Cuando tenga la tierra”. Cuando habla de días por venir, en que el pueblo diga sus verdades que desde el poder jamás lo escuchan.
“Cuando tenga la tierra / Sembraré las palabras / Que mi padre Martín Fierro / Puso al viento. / Cuando tenga la tierra / La tendrán los que luchan / Los maestros, Los hacheros. / Los obreros. / Cuando tenga la tierra / Te lo juro semilla / Que la vida / Será un dulce racimo / Y en el mar de las uvas / Nuestro vino / Cantaré, cantaré./ Cuando tenga la tierra / Le daré a las estrellas / Astronautas de trigales / Luna nueva. / Cuando tenga la tierra / Formaré con los grillos / Una orquesta donde canten / los que piensan. / Campesino, cuando tenga la tierra / Sucederá en el mundo / El corazón de mi mundo / Desde atrás, de todo el olvido / Secaré con mis lágrimas / Todo el honor de la lástima / Y por fin te veré, campesino / Campesino, campesino, campesino / Dueño de mirar la noche / En que nos acostamos / Para hacer los hijos / Campesino / Cuando tenga la tierra / Le pondré la luna en el bolsillo / Y saldré a pasear con los árboles / Y el silencio / Y los hombres y las mujeres conmigo. “/
Cuando hallemos el equilibrio para situar la diferencia entre corruptos y honestos, esa lucecita del horizonte estará mucho más cerca, así que la esperanza, el buen tino, compondrán un rayo maravilloso.
Ese será el discurso. Esa, será la voz que nos falta. Para que la tierra nuestra no prodigue jamás, la fechoría como forma de vida. Febo asoma, si aprendemos a no enamorarnos a primera vista de cuantos vendedores de espejitos de colores golpean nuestras puertas.

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