Por José Luis Zampa
Por primera vez en la historia el automovilismo deportivo experimentó una prueba en pista sin conductores. La inteligencia artificial desarrollada por las escuderías que se inscribieron para la competencia, en el espectacular circuito de Abu Dhabi, se encargó de guiar monopostos muy similares estéticamente a la Fórmula 1, equipados con mecánicas tradicionales de combustión interna pero sin participación humana en el desempeño sobre el pavimento.
La categoría que reúne a estos autos se denomina A2RL (por Abu Dhabi Autonomous Racing League) fue creada por distintas compañías tecnológicas para experimentar con la aplicación de cerebros artificiales en disciplinas de alta exigencia como esta símil Formula 1 que se presentó oficialmente el fin de semana del 27 y 28 de abril, frente una concurrencia que superó las 10.000 personas a las que se sumaron unos 600.000 espectadores conectados al streaming para seguir la prueba.
El show contó con 8 escuderías integradas por representantes de distintos países, en su gran mayoría ingenieros y programadores, además de los mecánicos encargados de la puesta a punto de los bólidos, cuyos habitáculos estaban sellados por un carenado que solamente dejaba ver -como un rostro impersonal- el sensor frontal de la IA utilizó para “mirar” la pista hacia el frente, función que compartió con otros sensores similares colocados en distintos puntos del automóvil para calcular distancias, velocidad, radio de giro, oportunidades de frenaje y otras maniobras indispensables para un digno desempeño en carrera.
Hubo además un piloto humano en un noveno automóvil. Se trató del ex corredor de Fórmula 1, el ruso Daniil Kvyat, quien se puso al volante de uno de los monopostos para medirse de igual a igual con otro vehículo de las mismas características mecánicas pero sin conductor humano. El resultado fue un aplastante triunfo de Kvyat, quien sin esfuerzo alguno superó por dos vueltas a su rival robótico.
El desempeño errático de los coches autónomos se prestó para las bromas e ironías de distintos streamers que se dedicaron a transmitir tanto la carrera como sus repercusiones, pero esta ha sido una primera experiencia y ver a los automóviles acelerando, doblando e incluso pegándose contra las protecciones laterales representa un avance sorprendente en las tecnologías de navegación digital.
En el mundo “civil” los vehículos autónomos son una realidad en algunas ciudades del mundo, pero en recorridos predeterminados en los que muchas veces se han producido accidentes inexplicables por errores de software o inconvenientes en los sensores.
El objetivo de esta categoría es mejorar a través de la evolución y nuevos desarrollos que incentiven a otras compañías automotrices y de aeronavegación a tomar el mismo camino con un sentido que apunta a la consolidación futura de sistemas que eviten accidentes causados por el factor humano.
Por el momento, el hombre le ganó a la máquina porque Kvyat se impuso en el duelo contra el ganador de la carrera entre autónomos, el auto del equipo TUM, ganador de TUM se enfrentó al expiloto de Fórmula 1 Daniil Kvyat, que condujo para varias escuderías entre 2014 y 2020. Esta carrera demostró que los pilotos humanos aún superan ampliamente la capacidad de conducción de los modelos de inteligencia artificial, ya que Kvyat le ganó por casi dos vueltas enteras a su competidor autónomo.
A diferencia de la Fórmula 1, cada escudería diseña su propio auto, la A2RL presenta chasis y mecánicas idénticas, con lo cual la competencia se transfiere a la capacidad de los programadores para lograr el mejor rendimiento de sus autos-bots.
Cabe aclarar que no se trata de conducción por control remoto. Sino de una independencia absoluta entre la inteligencia artificial y sus desarrolladores, de modo que la puesta en marcha, la largada y la aceleración depende de los algoritmos que “piensa” el mismo auto al momento de la competencia.
Los autos fueron construidos por la italiana Dallara y equipan motores Honda de 4 cilindros que erogan una potencia de 550 caballos de fuerza administrados por una caja de seis marchas. ¿Cómo se manejan a si mismos? Cada monoplaza está equipado con siete cámaras Sony IMX728 para mostrar una visión de 360 grados, 4 radares ZF ProWave, 3 sensores LiDAR Seyond Falcon Kinetic FK1.Todos estos dispositivos están controlados por una computadora con GPS que funciona como un piloto humano, pero virtual.
Las primeras vueltas de estos aparatos, cuya carrera se limitó a seis giros con toda clase de errores que podrían ser calificados de infantiles si se estuvieran conducidos por personas, marcan un hito que renueva un dilema inquietante siempre presente en la civilización humana: ¿el robot puede reemplazar por completo al hombre? ¿Puede ser considerada como un deporte esta carrera de autos sin choferes? La incógnita queda abierta.