La misión Artemis II de la Nasa concretará hoy su regreso a la Tierra tras diez días en el espacio y un histórico vuelo tripulado alrededor de la Luna. El amerizaje de la cápsula Orion está previsto para las 21:07 (hora argentina) en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego.
La tripulación está integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, quienes protagonizaron el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de 50 años.
El regreso representa la etapa más delicada de la misión, ya que la nave ingresará a la atmósfera a alrededor de 40.000 kilómetros por hora. Durante ese proceso, la fricción elevará la temperatura hasta cerca de 2700 grados, lo que exige máxima precisión.
Además, la cápsula deberá mantener un ángulo de entrada muy específico para garantizar un descenso seguro. Durante aproximadamente seis minutos, la tripulación permanecerá incomunicada mientras el escudo térmico soporta las condiciones extremas.
Luego, el sistema desplegará paracaídas en dos etapas para reducir la velocidad antes del impacto controlado con el agua. Por este motivo, el margen de error es mínimo y la expectativa crece en torno al resultado final.
Desde la agencia espacial reconocieron la tensión que implica la maniobra, pese a la confianza en los ensayos realizados. El administrador Jared Isaacman admitió que seguirá atento hasta que la cápsula esté en el agua.
La misión ya cumplió sus principales objetivos y, de completarse el regreso según lo previsto, allanará el camino hacia futuras expediciones. El programa Artemis busca establecer una presencia sostenida en la Luna y avanzar hacia misiones tripuladas a Marte.
Hitos
Entre los momentos históricos que marcaron la misión Artemis II, se destacan avances clave en el regreso de la humanidad a la Luna, algo que no ocurría desde Apolo 17. La tripulación estableció un nuevo récord al alcanzar una distancia máxima de 406.777 kilómetros desde la Tierra, superando lo logrado por Apolo 13.
Durante el punto más cercano a la Luna, la nave llegó a unos 6.550 kilómetros de la superficie, lo que permitió observar sectores de la cara oculta nunca antes vistos en este tipo de misión tripulada. La experiencia incluyó además fenómenos como el Earthset, la ocultación de la Tierra detrás del horizonte lunar, y el posterior Earthrise.
Los astronautas también presenciaron un eclipse solar total desde el espacio profundo, con la Luna cubriendo por completo al Sol. A la vez, se pusieron a prueba sistemas clave de la nave Orion, en el marco de una misión que abre el camino a nuevas etapas del programa Artemis.