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El precio

De pronto la conmoción. La esperanza que no muere, crece. En un pueblito de Corrientes, próximo a la casa de Loan, habitaron de pronto todos los periodistas, todos los canales de televisión del país. Se lo robaron a Loan.
 

Sabado, 29 de junio de 2024 a las 20:37

n Todo queda reducido a ello: el costo final. Alguna vez un compañero de trabajo, hablando que nada cuesta comprar voluntades, decía:  “Cada hombre tiene su precio. Me entiende, no..?”

Haciendo hincapié en el principio de una transacción non santa, y trabándola para que no queden dudas, remarcando como ratificación que cada cual tiene su precio, asegurándose para que no queden dudas que cada cual posee el suyo: “Me entiende, no..?” 

Claro, se trataba de una broma con mucha verdad cuyo contenido siempre constituye una bomba de tiempo por el desconocimiento de lo que pueda pasar, incertidumbre y grado sumo porque lo prohibido es ajeno a los principios.

La coima siempre ha sido el lubricante que permitió pactos espurios y que basta una sola mirada a los diarios para darnos cuenta de su proliferación y consecuencias; no suceden solamente allá sino también acá.



El mal es como la pandemia, ya está acá. Se vino para quedarse. Abramos los ojos. Non pongamos precios a todas las cosas, que suena como comprar todo. Y no es posible, la vida es una sola y no está a la venta.

Lo que es posible de hacer una oferta de ese tamaño de gravedad, que la afectación que produjo Loan, el país lo llora. 5 años y ser comercializado como un objeto, con destino incierto, en un cambio total de cuajo con su geografía natural, familiar, amor madurado desde los 9 meses en el vientre de su madre.

Todo de pronto ocurre lo que en sus 5 años jamás había experimentado, el forzado desarraigo por el maldito precio de la ambición ilimitada; disponer que personas desconocidas decidan una transacción, quitándolo de por vida y comenzar otra diferente quién sabe adónde.

A lo que conlleva la frialdad de un precio que pueden los que pueden haciendo caso omiso a los principios, como la libertad de caminar buscando naranjas, andando libremente por ese verde infinito que se une con el cielo, allá donde la desazón se convierte en horizonte esperanzado.

Lo que hacen los que pueden y se animan hacerlo con tanta crueldad, destruyendo una familia para armar otra, total el tiempo vendrá para callar a cuánta gente se prestó por el maldito precio, a compaginar la de otros desconocidos con un costo cantante y sonante.

La plata no compra todo, existen cosas básicas que construyen empíricamente virtudes sobre virtudes, rehacen y establecen el natural afecto, que es la vía natural, la de todos los días.

Decía por televisión la mamá del sonado caso Sofía Herrera del sur argentino, también desaparecida, que a la fecha en la Argentina existen perdidos  90 chicos.

Actualizada esa triste nómina, suman a la fecha 112 niños perdidos  en la Argentina de dispares destinos y viles quehaceres. 

Aconsejó paciencia, mucha esperanza, y revisar cada tramo de la historia tejida por un precio que pretende comprar lo intocable, porque hay detalles que al principio se escapan.

Un conductor de televisión, por la suma de agentes del orden en la habilitación de liberar zonas en la mayoría de los casos, razonaba, pensar que uno le delega la vida porque están para protegernos, y sin embargo el interés metálico se interpone entre lo debido e indebido, transformando la vida en un infierno. 

En esto de secuestros, donde el hombre apela a sus más bajos instintos, ocasionando un daño de dimensiones físicas y psíquicas, el cine o las novelas frecuentan con regularidad sin llegar a lo irremediable, tan solo al entretenimiento.

Sin embargo, más precisamente en los Estados Unidos, el piloto e ingeniero Charles Augustus Lindbergh, famoso por haber unido por primera vez en vuelo directo Nueva York con Francia, volando sobre el océano Atlántico.

Empleó para ello, 33 horas 32 minutos en un avión monoplano RYAN M-2, bautizado “El espíritu de San Luis”, arribando el 20 de mayo de 1927 en el aeropuerto francés de “Le Bourget”.

En el año 1932, Lindbergh es nuevamente noticia mundial, un tal Bruno Hauptmann de origen alemán, rapta a su hijo de 20 meses, matándolo posteriormente. El delincuente fue apresado y condenado a la pena capital.

Como otros tantos hechos, el cruce del Océano Atlántico en vuelo directo uniendo América con Europa, Charles Lindbergh fue recordado en extensos artículos, como así también por Hollywood en una película producida en el año 1957, dirigida por Willy Wilder, titulada “El espíritu de San Luis, el héroe solitario”

La “calle de las angustias” hermana a los seres humanos en desgracias como Loan, que creció en popularidad  basada en el cariño y el afecto ganado, porque por unos atorrantes se pierde la mejor época de la niñez, en que aprendemos de papá y mamá poder enfrentar la vida.

El precio en tiempo de ajustes, siempre es alto. Como decía una tía mía: “La necesidad tiene cara de hereje”. Es decir todo habilita aunque sepa mal, y la triste realidad nos demuestra que todo es posible, hasta quitar la sonrisa de un niño. Aquí cerca. Un chico de Corrientes, que corría jugando con las estrellas. 

El mal es como la pandemia, ya está acá. Se vino para quedarse. Abramos los ojos. No pongamos precios a todas las cosas, que suena como comprar todo. Y no es posible, la vida es una sola y no está a la venta. 

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