¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

PUBLICIDAD

Desde los sucesos del pasado debemos interrogar el presente

Por Germán Wiens.

Por El Litoral

Viernes, 13 de marzo de 2026 a las 16:14

Los aniversarios, dan la oportunidad de reflexionar sobre el tiempo transcurrido desde el evento que conmemoramos y cómo nos ha moldeado, recordar el pasado puede ser fundamental para comprender quiénes somos. Hay fechas fijas todos los años en las que compartimos recuerdos comunes, el 24 de marzo es una de ellas, por el horror que significa, por el impacto colectivo que ha tenido en la comunidad. Son 50 años del golpe militar y por ello, todo el año es importante para que el pueblo se reúna y recuerde ese acontecimiento que ha forjado el presente y tal vez el futuro. Los 24 de marzo la nación debe pensar y deliberar sobre su identidad.
Las nuevas tecnologías pueden deteriorar la memoria y el sistema aprovecha esta situación. Lo novedoso y somero de un contenido digital de segundos le gana la partida a una reflexión profunda. El resultado es que acumulamos experiencias, pero pocas se transforman en memoria significativa. El recuerdo superficial es como el olvido, nos impone una versión falaz del pasado que genera un vacío ético y nos lleva aceptar un presente de resignación y declinación de objetivos. Es una nueva forma de batalla cultural. 

Esta efeméride, debe servir para compartir una reflexión crítica ante los acontecimientos de nuestra historia que significaron una violación de derechos humanos sostenida en el tiempo y por ende socialmente traumática. Es un día consagrado a la Memoria y repudio al golpe cívico militar que arrasó con toda una generación de jóvenes militantes, referentes sindicales, estudiantiles, sociales y políticos. 
No es un feriado más, es historia reciente, cargada de contenidos políticos, de enormes compromisos, de intensos afectos y de mucha solidaridad. Es la presencia viva de la prédica incansable de los Organismos de Derechos Humanos, de las Madres, las Abuelas, los Familiares, los Hijos y de todos aquellos que bregan por las políticas de Memoria, Verdad y Justicia y por la defensa irrestricta de los derechos humanos. 
El 24 de marzo de 1976, como en otras oportunidades, pero nunca tan horrendo, las minorías irrespetuosas y cobardes, escondidas tras los uniformes, irrumpen en la vida de los argentinos, toman por asalto el poder, suprimen la democracia, usurpan las instituciones, marginan la constitución e ignoran la ley. Se implementó una política de represión ilegal contra todo aquel que pensara distinto, el saldo trágico fue el de miles de desparecidos, víctimas de torturas, niños robados, exilios, cárcel, campos de concentración.  Toda clase de agravios, calumnias y rumores eran vertidos por los argumentadores del odio y la mentira.

Pero ahí no terminaba todo, no solo se reprimía y violaban los derechos humanos más elementales, esto se hacía para eliminar la resistencia al plan urdido: suprimir por un lado y apoderarse por el otro. Se olvidaron de la Nación en beneficio de intereses particulares. Así el País, se transformó en un paraíso de negocios para unos pocos y un banco de prueba para el poder imperial. El sector productivo fue casi anulado, desnaturalizado el crédito oficial, se destruyó a la industria nacional, fueron avasalladas las economías regionales, subordinando la capacidad de gestión a intereses extraños. Cualquier parecido con la actualidad no es mera coincidencia. 
La consigna de Memoria Verdad y Justicia son mucho más que palabras, encierran dolor, ausencia y muerte. Comprenden, además, del compromiso de sanción para los responsables de crímenes atroces, la obligación de evitar que vuelva a suceder. 
 En la actualidad el gobierno de Milei pretende imprimir ritmos diferentes a los juicios, amenazar con indultos o con un discurso oficial de “memoria completa”, eufemismo que pretende equiparar el Terrorismo de Estado con la acción de particulares encuadrados o no en organizaciones armadas; pretenden banalizar la dictadura militar, minimizar la gravedad del terror, la barbarie, la crueldad, las torturas, las vejaciones sexuales, la apropiación de bebes, las torturas, las desapariciones y la muerte. 
Los negadores todos los días ponen piedras en el camino, intentando cambiar los paradigmas judiciales, regateando recursos, aduciendo “razones de agenda” para no escuchar a los organismos de DDHH, negando vínculos, intentando vender/comprar/canjear un Centro Clandestino de Detención como si se pudiera mercadear la Memoria. Nunca podrán detener la historia.

A los 50 años del Golpe de Estado alimentemos la Memoria, debatiendo con nuestros vecinos, con las organizaciones políticas y sociales, con los gobernantes, con las Instituciones, como siempre de cara a la comunidad.  Recreemos los sueños de liberación que alentaron a aquella generación diezmada por el terrorismo estatal, volvamos a imaginar una sociedad de iguales.
En este debate será necesario profundizar y actualizar las ideas centrales constitutivas de un modelo alternativo, siempre en el marco de un Estado Social de Derecho, signado por la cooperación entre los pueblos en las relaciones sociales de producción y de distribución de la riqueza común, la igualdad entre los géneros y la interculturalidad.
Convertir la memoria en conciencia nacional, recrear el pasado, desde la realidad presente y con un proyecto de futuro. El NUNCA MAS, debe ser comprensivo no solo de las dictaduras militares y el sufrimiento ocasionado, sino también de los herederos que en el sistema “democrático” vuelven para imponer sus objetivos. Desde los sucesos del pasado debemos interrogar el presente.
Hasta el 24 nos vemos todos los días en el ESPACIO DE MEMORIA. Ese día en la calle.  Juntarnos para evocar, debe servirnos para generar la conciencia que nos imponga convocarnos para resistir y unirnos para triunfar. 


 

Últimas noticias

PUBLICIDAD