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Ormuz y el precio de la nafta

Por El Litoral

Sabado, 13 de junio de 2026 a las 17:09

La noticia de que Donald Trump anunció la firma de un acuerdo con Irán para este domingo y la inmediata reapertura del estrecho de Ormuz podría convertirse en uno de los acontecimientos más relevantes para el mercado energético mundial de los últimos años. Más allá de las implicancias geopolíticas, la pregunta que surge en la Argentina es concreta: ¿qué impacto puede tener sobre el precio de los combustibles que pagan los consumidores?
El estrecho de Ormuz es una de las arterias más importantes del comercio global. Por allí circula cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. Cada vez que ese paso estratégico enfrenta tensiones militares o amenazas de bloqueo, los mercados reaccionan con aumentos del precio del crudo por temor a interrupciones en el suministro. A la inversa, cuando desaparecen esos riesgos, los valores tienden a relajarse.
Si el acuerdo efectivamente se concreta y garantiza la normalización del tránsito marítimo, el primer efecto sería una disminución de la denominada “prima de riesgo geopolítico” incorporada en los precios internacionales del petróleo. Los operadores dejarían de descontar escenarios de escasez y el barril podría registrar bajas significativas en los días posteriores.
A ello se sumaría otro factor de peso: una mayor capacidad exportadora de Irán. Con menores restricciones y mejores condiciones para colocar su producción en el mercado internacional, el país persa podría aumentar la oferta disponible de crudo. En un contexto donde la demanda global muestra señales de desaceleración por la menor expansión económica de varias potencias, una oferta más abundante suele traducirse en precios más bajos.
Para la Argentina, la consecuencia no es automática, pero sí relevante. Aunque el país cuenta con una producción creciente en Vaca Muerta y ha reducido parte de su dependencia energética externa, los combustibles continúan tomando como referencia los valores internacionales del petróleo. Las refinadoras observan la cotización global del barril, el tipo de cambio, los impuestos y los costos locales antes de definir los precios en los surtidores.
Por eso, una caída sostenida del crudo internacional podría actuar como un freno para futuros aumentos de la nafta y el gasoil. Incluso abriría la posibilidad de ajustes más moderados en los próximos meses, siempre que otros factores no compensen ese alivio. El problema es que la experiencia argentina demuestra que el precio final depende de múltiples variables, muchas veces más determinantes que el propio petróleo.
La evolución del dólar, por ejemplo, sigue siendo central. Una baja del barril puede quedar neutralizada si simultáneamente se produce una depreciación significativa del peso. Lo mismo ocurre con la carga tributaria, que representa una porción importante del precio final que pagan los consumidores.
También hay que considerar que las empresas refinadoras suelen evitar trasladar inmediatamente las oscilaciones internacionales a los surtidores. Cuando el petróleo sube, el impacto puede reflejarse rápidamente. Cuando baja, en cambio, los ajustes suelen ser más graduales, especialmente en economías con alta inflación y costos internos crecientes.
Sin embargo, aun contemplando esas limitaciones, el eventual acuerdo entre Estados Unidos e Irán representa una señal positiva para la Argentina. Un petróleo más barato reduce costos logísticos, modera presiones inflacionarias y mejora las perspectivas para sectores intensivos en transporte, desde el agro hasta la industria.
La economía argentina enfrenta suficientes desafíos internos como para ignorar una noticia que podría jugar a favor. La reapertura de Ormuz no resolverá por sí sola el problema de los combustibles ni garantizará una baja inmediata en las estaciones de servicio. Pero sí puede marcar el inicio de un escenario internacional más favorable, donde el precio de la energía deje de ser una amenaza permanente y se convierta, al menos por un tiempo, en un factor de alivio para consumidores y empresas.

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