Corrientes ha avanzado tanto en las últimas décadas que hoy puede permitirse orgullosamente debatir con fundamentos y ambición, sobre su propio desarrollo.
No se trata solo de una cuestión de orgullo. Se trata de la necesidad de identificar los caminos más adecuados para alcanzar de manera más rápida y sostenible, el futuro que la sociedad correntina aspira a construir. La historia nos enseña que el progreso no es lineal y que las oportunidades perdidas suelen tener un costo elevado. La Argentina conoce bien esta experiencia. Por eso, tener presente que siempre es posible retroceder constituye una saludable prevención contra el atraso.
En la compleja historia institucional de Corrientes, el presente representa una coyuntura excepcional. La provincia atraviesa un momento especialmente propicio para dar un salto cualitativo hacia el desarrollo.
Los más de veinte años transcurridos desde la última intervención federal han permitido acumular experiencias valiosas y consolidar aprendizajes institucionales. Durante ese periodo, la política provincial logro pacificarse, racionalizarse y construir consensos básicos.
Sobre la solida identidad correntina se fue desarrollando una cultura más abierta al mundo, capaz de integrase sin complejos y con confianza en sus capacidades
A ello se suma el impacto de la revolución científico-tecnológica, que acelera la historia y los procesos e impacta por supuesto en Corrientes. Las nuevas tecnologías digitales han reducido las distancias y permiten observar en tiempo real lo que sucede en cualquier lugar del planeta. La inteligencia artificial profundizará aún más esta transformación modificando las formas de producir, educar y gobernar. Los griegos utilizaban el término “Kairós” para definir el tiempo oportuno, aquel instante en que las circunstancias se alinean para posibilitar un resultado extraordinario. Corrientes parece encontrarse hoy frente a ese escenario. Las condiciones para impulsar un proceso de modernización que desemboque en el desarrollo están dadas. Convertir esa posibilidad en realidad dependerá de la decisión y la responsabilidad de toda su dirigencia.
El desarrollo es un concepto polisémico, que lo reduzco a los fines de esta nota en saber hacer, o sea que la sociedad tenga las competencias para provocar el cambio que mejorará sus condiciones de vida, generar riqueza y bienestar, en definitiva, para que todos puedan realizar su propio proyecto de vida.
La provincia llega a este momento luego de una etapa de transformaciones profundas. El equilibrio fiscal sostenido durante años y la apuesta estratégica a la industrialización impulsada por el exgobernador Gustavo Valdés constituyen activos concretos sobre los cuáles construir una nueva etapa. Son logros que adquieren mayor dimensión cuando se observan con perspectiva histórica.
La tarea pendiente consiste ahora en asumir plenamente la velocidad de los cambios que caracterizan al mundo contemporáneo; ha llegado el momento de encarar las llamadas “Reformas Difíciles”, aquellas transformaciones estructurales capaces de definir el rumbo de largo plazo y sentar las bases de un progreso duradero.
Corrientes es una provincia que ingresa relativamente tarde a la competencia global por el desarrollo. Mientras el mundo debate la colonización del espacio, la llegada a marte o los avances que permitirán extender significativamente la expectativa de vida, la provincia todavía enfrenta desafíos vinculados a su modernización institucional y productiva. Incluso dentro de Argentina la provincia tiene una brecha respecto a las provincias más dinámicas del centro del país.
Sin embargo, la experiencia internacional demuestra que el desarrollo no depende exclusivamente de factores materiales, de lo contrario sería imposible explicar los casos de Japón o Suiza.
Como sostienen los autores como Acemoglu y Robinson qué las instituciones constituyen un factor decisivo para comprender porque algunas sociedades prosperan y otras permanecen rezagadas.
Corrientes dispone hoy de una oportunidad histórica, veintiséis años de estabilidad política y vigencia plena de las instituciones democráticas y republicanas ofrecen una plataforma excepcional para impulsar reformas profundas. Ya no existen excusas para revisar y actualizar normas, procedimientos e incluso aspectos de la Constitución provincial que puedan obstaculizar la prosperidad futura.
La justicia merece una atención especial. Las modificaciones necesarias van mucho más allá de la actualización de los códigos procesales. Un sistema judicial eficiente, previsible y confiable constituye una condición indispensable para atraer inversiones y consolidar un clima favorable al crecimiento económico. También resulta imprescindible fortalecer la recientemente creada Agencia de Desarrollo provincial, ampliando sus funciones y dotándola de capacidades que le permitan convertirse en un verdadero documento estratégico para coordinar políticas de desarrollo.
Pero ninguna transformación será sostenible sin una profunda revisión del sistema educativo. El desarrollo comienza en las escuelas. Allí se forman las capacidades, habilidades y conocimientos que determinaran la competitividad futura de la provincia. La educación debe orientarse a promover la innovación, la adaptabilidad, el pensamiento crítico y la capacidad de enfrentar contextos cambiantes.
La construcción del capital humano necesario para sostener el desarrollo no es un objetivo más entre muchos otros; es el objetivo central. Las condiciones políticas, institucionales y económicas están presentes. Existen mayorías legislativas consolidadas, liderazgo político, estabilidad macroeconómica nacional y un contexto favorable para las economías regionales. Además, fenómenos emergentes como la desconcentración del conurbano y las nuevas herramientas tecnológicas abren oportunidades inéditas para planificar y ejecutar políticas publicas con niveles de eficiencia antes impensado.
Corrientes se encuentra entre una oportunidad histórica, el desafío consiste en abandonar definitivamente las miradas ancladas en el pasado e incorporar una cultura de innovación, planificación y resultados.
El proceso de cambio cultural ya esta en marcha. Interrumpirlo o retroceder significaría desperdiciar una oportunidad excepcional y comprometer el futuro de las próximas generaciones.La historia ofrece pocas veces momentos como este. Corrientes debe aprovecharlo.
Por Joselino Fernández Blanco
Dni 17.076.339
Dirigente U.C.R. Santo Tomé
Especial para El Litoral