¿De qué quiere hablar Fernando Burlando en el juicio por Loan? Un insistente pedido del defensor Rodolfo Baqué para que el Tribunal Oral Federal de Corrientes admita como testigo al mediático abogado creció este jueves, pese a la negativa de jueces y fiscales y una duda que flota sobre la resolución con la que se volvió a rechazar la pretensión.
Burlando, quien unificó en su patrocinio las estrategias que tenían con abogados distintos hermanos y padres de Loan, fue el segundo querellante que tuvo la causa en su inicio. Duró poco, pero aunque transcurrieron más de dos años desde que abandonó este expediente, su sombra crece con el debate que intenta medir responsabilidades en lo que se entiende es una sustracción y ocultamiento del menor, así como el entorpecimiento de la causa.
Justamente, Baqué defiende a una de las imputadas por haber -presuntamente- desviado la investigación, la abogada Elizabeth Cutaia. Ella fue señalada como el nexo entre Burlando y el oficial Eduardo Rafael Torres, policía que delató al comisario Walter Maciel por la supuesta orden de alterar horarios del 13 de junio en el libro de guardias de la Comisaría de 9 de Julio.
De hecho, el abogado mantuvo un encuentro reservado con el agente de la fuerza provincial, impulsado por Cutaia.
Con ese fundamento es que Baqué pretende que llegue a la sala de audiencias del Escuadrón 48 de Gendarmería el letrado porteño.
Y sumó al fundamentar su pedido: su interrogatorio va a girar en torno exclusivamente de ese episodio.
No solamente el fiscal Carlos Schaefer lo rechazó de plano, al indicar que no se puede exhumar la teoría del caso nada menos que de un querellante que representó a las víctimas (Loan y su familia), entre otros argumentos.
También el Tribunal de los jueces Fermín Ceroleni, Eduardo Belforte y Simón Bracco, repitió este jueves la negativa a la pretensión del defensor de Cutaia al hacer lugar a lo indicado por Schaefer y sumar: “Habilitar su interrogatorio implicaría relevarlo de su secreto profesional”.
Es decir, los magistrados le están diciendo a Baqué que no son tan ingenuos de confiar en que Burlando en la sala de audiencias solamente hable de los minutos que compartió con un policía que tenía miedo de ser imputado en la causa más resonante de los últimos años en la provincia y a quien, además, no le brindó asesoramiento letrado.
Además no se puede obviar que en el momento de sentarse con Cáceres era querellante, tenía el poder de representar a los padres y hermanos de un niño desaparecido. Pretender ahora que pueda escindirse de ese rol es subestimar la inteligencia de los magistrados.
Y por otra parte, sentar a un testigo en el debate implica también permitir que los diversos abogados que son parte en esta causa puedan ejercer su derecho de defensa en juicio haciendo los interrogatorios que consideren, sin que el tribunal les pueda cercenar esa garantía.
Y hay intereses que rodean a este juicio que, aunque no parezca, están muy lejos de pretender acerca luz sobre el misterio Loan.
Queja, casación y ¿amenaza?
Como consecuencia de la reiterada negativa a que se traiga a Burlando a hablar en el juicio por Loan, Rodolfo Baqué utilizó el arma procesal de hacer reserva de acudir a las instancias recursivas que tenga a su alcance (es decir, insistirá por otras vías con el reclamo) e incluso advirtió que lo hará ante organismos “internacionales”.