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Loan: un policía reveló los nervios de Pérez y Caillava por el secuestro de su camioneta

Se trata de uno de los vehículos en cuyo interior se hallaron rastros del niño que desapareció en la localidad de 9 de Julio.

Miércoles, 12 de agosto de 2026 a las 18:01

“Ellos solo querían entregar el Ford Ka”. La frase, que resonó este miércoles en el Tribunal Federal donde se juzga el caso Loan, fue pronunciada por el oficial de la Policía de Corrientes Eduardo Rafael Torres, que participó del secuestro de los únicos dos vehículos donde se hallaron rastros del niño, los pertenecientes a la pareja de Carlos Guido Pérez y Victoria Caillava.

Torres, un agente policial que en junio de 2024 se desempeñaba como oficial de servicio y sumariante de la Comisaría de 9 de Julio, explicó este miércoles la sorpresa que embargó a Pérez y Caillava en el momento que le comunicaron que su camioneta Ford Ranger iba a ser materia de investigación.

Se trata del vehículo con el que concurrieron el 13 de junio de ese año a la casa de la abuela Catalina en El Algarrobal y donde se presume que subieron a Loan Danilo Peña luego de que desaparezca del naranjal.

Este testimonio surgió del interrogatorio formulado por el defensor oficial Enzo Di Tella, quien pidió al Tribunal que se lean algunas de las primeras declaraciones que hizo en septiembre de 2024 el oficial Torres, cuando consignó las mortificaciones de la pareja sospechosa que este jueves ratificó.

Asimismo, esto complementa las revelaciones que brindó en esa misma sala el perito forense Mario Rosillo, especialista en odorología que llevó adelante las pruebas con perros y registraron de manera positiva e indubitable el olor al nene en el Ford Ka y en la Ranger.

Torres ante el Tribunal Federal y en el estrado, el libro de guardia sospechado de haber sido adulterado en la Comisaría de 9 de Julio.

Pero no fue el único momento clave que tuvo como testigo al policía Torres.

Además de trabajar en el secuestro de los móviles del matrimonio Pérez Caillava, fue quien recibió la primera información que llegó a la Comisaría sobre la desaparición de Loan. La había transmitido el suboficial de esa misma dependencia Mariano “Loro” Duarte, quien, sin embargo, se había enterado del caso por un llamado particular, hecho a su teléfono personal, por María Victoria Caillava. Eran las 15,40, según dijo.

Y declaró, en una intervención sin fisuras, que tras recabar más datos intentó comunicarse en "tres o cuatro" oportunidades con el jefe de la seccional, el imputado Walter Adrián Maciel, pero no obtuvo respuestas. Eso solo fue posible alrededor de las 16.30 cuando se dirigió personalmente al domicilio del comisario.

El secuestro de los vehículos de Pérez y Caillava donde se hallaron rastros de Loan se produjo el 19 de junio de 2024 a las 11,35 y el 20 de junio, a las 18, los recibió el perito odorológico Mario Rosillo

Y hasta que llegaron al campo donde ocurrieron los hechos el reloj marcó las 17.10, declaró.

¿Por qué resultan importantes los horarios? Primero porque se trata de las “horas de oro”, como las denominó la excoordinadora del Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas, Leticia Risco, al declarar el martes último.

Pero, además, porque esas demoras se unen a otras desprolijidades que se sintetizan en la muy cuestionada actuación del fiscal de turno Juan Carlos Castillo. El policía Torres, por caso, afirmó no haberlo visto en el lugar de la búsqueda.

"Lo ideal hubiera sido que esté", dijo el agente de la fuerza.

Asimismo, el agente policial que declaró este miércoles dejó al desnudo que Maciel ordenó que se confeccionen cédulas de citación a declarar para vecinos de 9 de Julio que habrían participado en manifestaciones para reclamar la aparición de Loan.

Según dijo, el comisario había pedido esas citaciones en orden a un requerimiento del fiscal Castillo, quien, sin embargo, luego desmintió haber emitido esas órdenes, según dijo el testigo Torres ante el Tribunal.

EL NIÑO J

En otro momento de su declaración, el oficial Torres, precisó que en la noche del 13 de junio de 2024 fue el niño J, uno de los que estuvo por última vez con Loan, quien ofició de guía a la zona 0 donde se produjeron los hechos. Eran entre las 21 y las 22 y de modo espontáneo el testigo menor de edad relató a los efectivos que Loan "se fue solo" del sitio donde jugaban.

Vale señalar, J es hijo de Antonio Benítez y Laudelina Peña y participó el día de los hechos del almuerzo y de los juegos que posteriormente realizaron los niños hasta concurrir al naranjal.

MÁS POLICÍAS TESTIGOS 

La jornada en el Escuadrón 48 de Gendarmería donde se realiza el juicio por Loan se completó con los testimonios de los policías Leslie Giuliana Rolón, perteneciente al área de Delitos Informáticos de la división Delitos Complejos de la fuerza provincial e idónea en la extracción de información de los dispositivos electrónicos secuestrados como prueba en la causa. 

Fue Rolón la encargada de trabajar con tres teléfonos secuestrados en este caso. Pero no realizó un análisis pericial de la información extraída de esos dispositivos, con lo cual su participación en el debate giró, en lo sustancial, en torno a la cadena de custodia y el modo en el que se realizaron las actuaciones de recolección de pruebas en este trámite.

Y por último, este jueves declaró muy brevemente el sargento de la Policía Federal Luis Eduardo Cavalieri, quien actuó en la zona 0 del caso Loan en momentos posteriores a la desaparición. Trabajó en rastrillajes en lagunas donde no era posible el trabajo de buzos tácticos, así como hizo una consigna de custodia en el cementerio ubicado en las inmediaciones de la casa de la abuela Catalina.

"Había una tumba donde aparentemente estaba removida la tierra y tenía que controlar que nadie ingrese", relató.

 

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