Carlota Eugenia Moreira tiene 32 años de edad, es de 9 de Julio y al día siguiente de que Loan Danilo Peña desapareciera en el paraje El Algarrobal, se sumó a la solidaridad generalizada del pueblo y fue hasta la casa de la abuela Catalina junto a una amiga, María Duarte, para llevar mercaderías que servirían a quienes se encontraban en plena búsqueda. Sin querer, se convirtió en una testigo clave en el juicio federal abierto por el niño, que este jueves tuvo su audiencia número 33.
La declaración de Carlota Moreira -sexta y última de la jornada ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes- complicó a Laudelina Peña, pues fue testigo de las circunstancias que roderoan al hallazgo del botín. Dejó una serie de definiciones contundentes.
Laudelina está fuertemente sospechada de haber plantado el botín donde fue hallado, como parte de una supuesta estrategia de distracción a quienes intentaban dar con el paradero del niño.
"Por lo que yo vi, si pierde un nene (el botín) no iba a quedar tan enterrado como estaba", dijo Moreira, quien es madre de dos niños.
Pero además, relató que el calzado tenía barro en la plantilla, es decir, del lado de adentro, de donde salió el pie del menor y no se volvió a calzar una vez que estuvo sucio.
Asimismo, Carlota al intentar ingresar al lodazal donde fue hallado el botín recibió con un golpe en un brazo la negativa de Laudelina con la advertencia de que se iba a hundir en el barro.
"¿Cómo sabía Laudelina que se iba a hundir?", preguntó la fiscal Tamara Pourcel, rodeando con dudas el conocimiento que la tía de Loan tenía del lugar y por qué decidió ir a buscar esa prueba a ese sitio.
INDICIOS QUE COMPLICAN A LAUDELINA
La tía del nene también se vio rodeada por los indicios más espesos que hablan de una prueba falsa en torno del botín. Por ejemplo, la distancia desde el naranjal y las características del camino a esa picada llena de barro donde se pretendió hacer creer que Loan había estado.
En principio, se habló de huellas, en las que -según dijo Moreira- se notaban "deditos" marcados en el terreno. Sin embargo, no se buscó una media ni antes ni después de encontrar el calzado del nene y está confirmado que ese día sí llevaba puestas.
La responsable de entrar al lodo a buscar el botín fue Macarena Peña. Sin embargo a ella, Laudelina no le habría advertido que se podía hundir, a pesar de que, explicó la testigo, el barro le alcanzó los tobillos.
Otro aspecto que abre dudas sobre este episodio, ocurrido el 14 de junio de 2024 a la siesta, comprende la marcación del sitio: la tía del nene y su hija junto a María Duarte y Carlota Moreira atrás, fueron directamente donde estaba clavado un palo.
Y en esa escena ya estaban el comisario Walter Maciel y el policía retirado Francisco Amado Méndez, quienes no tuvieron objeciones para que las cuatro mujeres ingresen a ese sector de aproximadamente 3 por 2 metros de barro que sin embargo después fue custodiado con aspirantes de la fuerza provincial. Tampoco -según respondió la testigo a una pregunta del abogado Rodolfo Baqué- se labró un acta ni un borrador del hallazgo.
Por otra parte el camino del naranjal desde donde partió Loan la última vez que fue visto hasta el sitio del botín presenta una distancia grande para ser recorrida por un niño. Ejemplificó que desde la casa de la abuela Catalina hasta ese lugar caminaron una hora.
"Es un camino con montes", indicó este martes ante los jueces.
Vale señalar, el botín encontrado es del lado izquierdo, pero una información contenida en el expediente de esta causa habla de que las huellas pertenecerían a un pie del lado derecho.
LA LLAMADA "CON COLITAS"
Luego del hallazgo del botín y al encarar el retorno a la casa de Catalina, Laudelina recibió una llamada en su teléfono celular pero ella interrumpió la conversación excusándose porque tenía compañía. Según dijo este martes Carlota Moreira, usó la frase "no puedo hablar, estoy con colitas".
No pasó desaparecibida: al declarar en primera instancia Moreira admitió que se quedó pensando al respecto pese a que al principio se lo tomó en broma.