Tras la desregulación del tráfico de embarcaciones, un remolcador paraguayo chocó contra la defensa del puente Manuel Belgrano que une Chaco con Corrientes. Prefectura ordenó restringir las dimensiones de los barcos que circulan en la zona.
A fines de julio, el ministro de Desregulación y Transformación, Federico Sturzenegger, flexibilizó la normativa para la navegación comercial en aguas argentinas.
El ministro buscaba la "eliminación de regulaciones obsoletas o desproporcionadas" y modificó el régimen del servicio de practicaje y pilotaje, una actividad clave para la navegación en puertos y vías fluviales.
La medida provocó un conflicto que terminó con una pérdida de 300 millones de dólares al Estado y la furia de Javier Milei, que como castigo dejó de dedicarle elogios en las redes.
El gobierno debió capitular y negociar, pero la mayor parte de las medidas siguió vigente.
66 días después de la eliminación de las restricciones de tamaño de las embarcaciones que circulan en aguas argentinas, un convoy paraguayo chocó contra una de las defensas del puente Manuel Belgrano y las dañó.
Las cinco barcazas que navegaban con el Tio Jan se separaron del remolcador y quedaron a la deriva. Tres fueron recuperadas tras un operativo y otras dos quedaron varadas a dos kilómetros de distancia, pero fuera del canal principal.
De inmediato, Prefectura limitó las dimensiones máximas de los convoyes a 180 metros de eslora y 50 metros de manga para franquear el puente, según informó el sitio Aguas Seguras.
Los incidentes no parecen haber minado el ánimo de Sturzenegger. Según fuentes del gobierno, el ministro planea volver a la carga con la desregulación del practicaje.
La Politicaonline