Los monopatines eléctricos dejaron de ser una rareza y se volvieron parte del paisaje urbano en Santo Tomé. Su uso creció en los últimos tiempos y, con él, también la necesidad de establecer reglas claras para su circulación en calles y espacios compartidos con peatones y conductores. En ese contexto, el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad una ordenanza que regula el uso de los vehículos de movilidad personal (VMP), como monopatines eléctricos y similares.
La iniciativa fue tratada en la última sesión bajo el Expediente N°049/2026 y contó con el aval de varias comisiones. El objetivo principal es garantizar una convivencia segura entre quienes utilizan estos dispositivos y el resto de las personas que circulan por la ciudad. Desde el cuerpo legislativo remarcaron que el crecimiento de estos vehículos hizo necesario fijar derechos y obligaciones para su uso.
Una tendencia que ya se regula en la capital
El fenómeno no es exclusivo de Santo Tomé. En Corrientes capital, la regulación del uso de monopatines eléctricos fue aprobada a mediados de abril, con restricciones claras, no podrán circular por veredas, rutas, autopistas ni avenidas de alta densidad, y tendrán límites de velocidad de hasta 25 km/h en ciclovías y 30 km/h fuera de ellas.
Además, la normativa establece que no será obligatorio contar con licencia de conducir ni patente, aunque sí se exigirán condiciones básicas de seguridad y la acreditación de identidad ante controles. Con estas medidas, la capital busca ordenar el uso de estos vehículos y reducir riesgos en la vía pública.
Con esta ordenanza, Santo Tomé se suma a las ciudades que buscan ordenar el uso de los monopatines eléctricos, en medio de un cambio cada vez más visible en la manera de trasladarse dentro de los centros urbanos.