Un estudio exploratorio, desarrollado como Trabajo Integrador Final de la Especialización en Tecnologías de la Información Geográfica de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne), logró trazar los vectores de distribución actual y expansión potencial de los cerdos asilvestrados en el macrosistema de los Esteros del Iberá.
La investigación, sustentada en algoritmos predictivos, ratificó que el humedal correntino reúne condiciones óptimas de refugio y alimentación para la consolidación de esta plaga biológica.
El jabalí y su variante doméstica asilvestrada, el chancho cimarrón (clasificados bajo la taxonomía científica Sus scrofa), integran el catálogo global de las 100 especies con mayor potencial invasivo del planeta. Su introducción antropogénica fuera de su rango original de distribución desató severas distorsiones ecológicas mediante procesos de depredación de fauna nativa, competencia de nicho, pastoreo selectivo y erosión de suelos.
En el plano agropecuario, la especie representa un vector crítico de riesgo sanitario debido a su capacidad para actuar como reservorio y transmisor de enfermedades infectocontagiosas que amenazan al ganado comercial.
Big Data ecológico y el uso del software MaxEnt
El relevamiento técnico estuvo a cargo del flamante especialista Bernardo Holman, quien además se desempeña como personal técnico de la Dirección de Parques y Reservas de la provincia de Corrientes. Bajo la tutela académica del doctor Osvaldo Cardozo, el experto estructuró una metodología de análisis espacial basada en el software de máxima entropía MaxEnt.
Para alimentar el motor computacional, el investigador unificó registros de presencia obtenidos mediante una matriz de tres vías:
- Vaciado de datos globales de la plataforma Global Biodiversity Information Facility (GBIF).
- Relevamientos de campo georreferenciados mediante dispositivos GPS.
- Puntos de avistamiento aportados por los cazadores particulares adscritos al Proyecto de Control de Fauna Exótica de la provincia.
El procesamiento cruzó un bloque de 19 variables climáticas continentales con mapas de cobertura y usos del suelo sobre la superficie total de la Reserva Natural Iberá, una macroestructura de humedales que abarca 1.300.000 hectáreas, equivalentes al 14,6% de la geografía correntina.
Preferencias de hábitat y la necesidad de mayor presión de control
Los resultados del modelado computacional arrojaron una correlación negativa respecto a las variables de temperatura extrema y precipitaciones elevadas, sugiriendo que la especie muestra una fuerte inclinación adaptativa hacia microclimas templados y de menor tasa de humedad relativa.
Cartográficamente, el sector de mayor susceptibilidad de colonización se proyectó sobre el cuadrante sudeste de la reserva protegida, bajo el radio de influencia biológica del Distrito Fitogeográfico del Espinal, área que alberga a los grandes cuerpos hídricos del macrosistema como las lagunas Iberá, Fernández y Medina.
Los algoritmos predictivos coinciden con los patrones observados en el rango nativo europeo de la especie, donde los ejemplares exhiben una marcada preferencia por ecosistemas heterogéneos que amalgamen bosques nativos, pastizales densos y una alta disponibilidad de agua superficial.
Holman aclaró que, dada la plasticidad adaptativa y el comportamiento oportunista de los cerdos asilvestrados, las proyecciones cartográficas deben tomarse como una aproximación diagnóstica y no como conclusiones estáticas.
El especialista enfatizó la urgencia de instrumentar estas tecnologías de georreferenciación para incrementar la presión de control y diseñar planes de mitigación eficientes que frenen la degradación del Iberá, extendiendo la metodología al monitoreo de otros mamíferos invasores de alto impacto como el ciervo axis