La tarde del pasado miércoles quedó marcada por el horror en Venezuela. Dos fuertes terremotos sacudieron al país y provocaron una tragedia que mantiene en alerta a las autoridades, mientras continúan las tareas de rescate entre edificios derrumbados y cientos de personas desaparecidas. En medio de ese escenario se encontraba Jonathan Cañete, el delantero correntino que actualmente juega en Portuguesa FC. El futbolista estaba en Caracas junto a su familia cuando la tierra comenzó a temblar.
"La verdad que se sintió demasiado. Fue una cosa de locos", relató. Según explicó, el movimiento lo sorprendió dentro de un centro comercial de la capital venezolana. Aunque el edificio resistió y no sufrió daños estructurales graves, el miedo se apoderó de todos los presentes. "Nos agarró en el shopping donde no hubo derrumbe, gracias a Dios", expresó en diálogo con Lt7 Corrientes.
El correntino aseguró que el temor persistió mucho después de finalizado el sismo. "Creo que habían pasado media hora del temblor y nosotros todavía seguíamos temblando del susto que nos pegamos, del miedo", recordó.
La tragedia también golpeó de cerca al plantel de Portuguesa FC. Cañete contó que la familia de su compañero Lucas Trejo se encontraba en La Guaira, una de las zonas más afectadas por el desastre. "Se derrumbó el edificio donde estaba la familia de Lucas. No se sabe todavía qué ha pasado", lamentó.
Además, describió la magnitud de la emergencia que atraviesa el país. "Ya sacaron de los escombros de varios edificios cuatro fallecidos y todavía siguen buscando. La verdad que esto es caótico", afirmó.
Una nueva advertencia
Tras el terremoto principal, el futbolista se trasladó a Portuguesa, a unos 600 kilómetros de la zona más afectada. Sin embargo, la tensión continuó durante la madrugada cuando una réplica obligó a evacuar nuevamente el edificio donde se alojaba junto a su esposa y sus hijos.
"Pasamos toda la noche en el lobby, no pudimos dormir nada. Tuvimos que evacuar rápido para la calle por las dudas", relató sobre una noche marcada por la incertidumbre.
Apenas recuperó la comunicación, Cañete llamó a su madre en Saladas para llevarle tranquilidad. "Llamé antes que vea por las noticias, porque si se llegaba a enterar por las noticias iba a ser peor", contó. Del otro lado de la línea, la emoción fue inmediata: su madre rompió en llanto al escuchar que toda la familia estaba a salvo.
Mientras continúan las tareas de rescate y crece la preocupación por el número de víctimas, el delantero aseguró que el fútbol quedó completamente relegado frente a la magnitud de lo ocurrido. "Hoy lo tomo como una experiencia que la podemos contar. Agradezco a Dios que la podemos contar", concluyó.