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La historia de dos aguará guazú huérfanos que fueron reinsertados en los Esteros del Iberá

Los ejemplares "Kuarahy" y "Jasy" regresaron a su hábitat natural tras superar un proceso de rehabilitación de nueve meses en el centro especializado de la Fundación Temaikèn.

Por El Litoral

Jueves, 16 de julio de 2026 a las 17:10

Tras completar con éxito un riguroso programa de crianza y rehabilitación que se extendió durante nueve meses, la Fundación Temaikèn procedió a la reinserción de dos ejemplares jóvenes de aguará guazú en el ecosistema de los Esteros del Iberá.

Los animales habían sido rescatados en un estado de extrema vulnerabilidad y su exitoso retorno representa un logro clave dentro del programa de conservación que la organización sostiene desde hace más de dos décadas.

Bautizados como Kuarahy y Jasy —términos que significan Sol y Luna en lengua guaraní—, los animales portan dispositivos de seguimiento de última tecnología acoplados a sus cuellos.

Estos collares satelitales con GPS permitirán a los equipos científicos de la provincia y de la fundación monitorear de manera constante sus desplazamientos territoriales, sus hábitos de alimentación y su progresiva adaptación al entorno silvestre del Iberá, minimizando los riesgos inherentes a su retorno al estado natural.

Crianza bajo estricto aislamiento humano

La historia de supervivencia de los cachorros se inició cuando fueron hallados sin su madre en el área protegida correntina, contando en ese entonces con apenas 45 días de vida. Tras un rescate inicial coordinado por la Fundación Rewilding Argentina, los ejemplares recibieron asistencia médica preliminar en el Centro de Conservación Aguará de Corrientes.

Una vez estabilizados, las autoridades ambientales provinciales dispusieron su traslado al Centro de Recuperación de Especies Temaikèn (CRET) en la localidad bonaerense de Escobar, debido a la experiencia acumulada por esta institución en la crianza de camadas huérfanas de esta especie.

El coordinador del Programa de Especies Amenazadas, Guillermo Delfino, detalló que lograr la crianza de estos ejemplares desde una edad tan temprana representó un desafío técnico de gran complejidad para el personal veterinario.

Al ingresar al centro de Escobar, cada cachorro pesaba solamente 1,2 kilogramos; hoy, consolidados en una etapa juvenil óptima para la vida silvestre, rondan los 20 kilogramos de peso y alcanzan los 90 centímetros de altura.

El protocolo aplicado contempló recintos especiales bajo condiciones de aislamiento humano absoluto, una medida indispensable para evitar que los animales asocien la figura humana con el alimento y pierdan sus instintos de resguardo.

El experto destacó que el hecho de ser hermanos facilitó una interacción social natural, actuando como un sostén mutuo durante el desarrollo de sus conductas naturales.

Una especie amenazada por el avance del hombre

El aguará guazú es considerado el cánido de mayor tamaño de América del Sur, encontrándose en el territorio argentino las poblaciones más australes de su distribución geográfica.

Actualmente, la especie se encuentra categorizada como Vulnerable a nivel nacional por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos, mientras que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la ubica en su Lista Roja bajo el estatus de Casi Amenazado a escala global.

Las principales amenazas que enfrenta este mamífero inofensivo en su entorno natural están directamente ligadas a la actividad antrópica. La destrucción y fragmentación de los humedales para emprendimientos productivos, los constantes atropellamientos en las rutas provinciales y la caza furtiva motivada por falsas creencias populares sobre su comportamiento representan los mayores factores de riesgo para su supervivencia, por lo que los programas de reinserción en áreas protegidas como los Esteros del Iberá resultan fundamentales para revertir la curva de retroceso demográfico de la especie.

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