En una jornada marcada por la fuerte impronta institucional del 216° aniversario de la gesta patria, la Iglesia católica correntina emitió un duro y reflexivo diagnóstico sobre la coyuntura política y social que atraviesa el país. Durante el tradicional Tedeum celebrado en el Santuario de Nuestra Señora de La Merced, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Corrientes, monseñor Adolfo Larregain, alertó que la Argentina transita un escenario de profunda fractura y pidió a la dirigencia política y civil recuperar los lazos de la fraternidad para evitar que el sufrimiento de los sectores más desprotegidos caiga en la indiferencia generalizada.
El acto ecuménico contó con la participación central del gobernador de la provincia, Juan Pablo Valdés, quien asistió acompañado por la totalidad de los miembros de su gabinete de ministros. Asimismo, estuvo presente el intendente de la Ciudad de Corrientes, Claudio Polich, junto a legisladores provinciales y autoridades de las fuerzas de seguridad. La ceremonia litúrgica sirvió como el principal espacio de reflexión de la jornada patria en la Capital.
Crítica a la división y a la retórica política actual
Durante su homilía, monseñor Larregain trazó un paralelismo histórico entre las incertidumbres y tensiones que debieron afrontar los hombres y mujeres de la Revolución de Mayo en 1810 con la crisis multidimensional que afecta a la sociedad actual. En ese sentido, el religioso no ahorró definiciones al describir el clima de época.
"Hoy, nuestra Argentina atraviesa tiempos complejos, dificultades sociales y económicas, tensiones que fragmentan, palabras que hieren más que construyen", sentenció el prelado desde el púlpito de La Merced.
Frente a las autoridades del Poder Ejecutivo provincial y municipal, el obispo auxiliar remarcó que una nación no puede edificarse meramente a partir de normas jurídicas o diseño de instituciones, sino mediante relaciones humanas que reconozcan la dignidad del otro.
"En este contexto, la Palabra de Dios nos invita a volver a lo esencial, a la dignidad inviolable de cada persona, a la búsqueda sincera del bien común, a la justicia que no excluye, a la participación responsable y a la esperanza activa", enfatizó.
Un llamado a la dirigencia contra la "cultura del descarte"
En el tramo más político de su alocución, Larregain instó a los presentes a no caer en el desánimo generalizado ni en las lógicas del individualismo extremo que imperan en la discusión pública contemporánea.
"No tengamos miedo de elegir el bien, aunque exija esfuerzo. No nos resignemos a la división ni a la cultura del descarte. Aprendamos a reconstruir los lazos sociales desde gestos concretos de humildad, diálogo y servicio. Allí se gesta silenciosamente una patria más humana", puntualizó.
Hacia el cierre del encuentro, el prelado puso las intenciones de la provincia bajo la protección de Nuestra Señora de Itatí y de la Virgen de La Merced, exigiendo una "esperanza activa" que traduzca las decisiones gubernamentales en el cuidado específico de los ciudadanos más vulnerables de la provincia.
Tras la finalización del oficio religioso, las autoridades se retiraron para participar del desfile cívico-militar que se llevó adelante en la Costanera.