El médico que examinó a Rómulo Artieda aseguró que fue “impactante”
ellitoral.com.ar

Miércoles 19de Diciembre de 2018CORRIENTES22°Pronóstico Extendidoclima_parcial_noche

Dolar Compra:$37,30

Dolar Venta:$39,10

El médico que examinó a Rómulo Artieda aseguró que fue “impactante”

imagen_1
Otto Eliseo Manzolillo fue por largos años el médico forense de la Policía de la Provincia en Empedrado y nunca, hasta 1976, aseguró haber visto algo semejante a lo que, se investiga, fue obra del horror de la represión ilegal que imperó en la provincia durante el último gobierno de facto. Eran tres cuerpos sin vida que entre noviembre de ese año y julio de 1977 lograron impresionarlo a punto tal que ayer lo admitió ante el tribunal que juzga a hombres de las Fuerzas Armadas, acusados de la desaparición de uno de esos muchachos encontrados flotando en el río Paraná, Rómulo Artieda.
La reconstrucción judicial de los hechos ubica al estudiante de Derecho entre esos tres muchachos “jóvenes”, “lindos”, de “aspecto universitario” y “bien afeitados” que flotaban a la altura de Empedrado, cada uno, con un corte que partía del esternón y no tenía fin sino hasta el pubis. “Fue impactante” dijo Manzolillo ayer, acostumbrado a leer cadáveres en su trayectoria policial, pero no de semejantes características.
“Tenían entre veinte y treinta años y me llamó la atención que los tres tengan abierto el abdomen con un corte que no interesó ninguna víscera, estaban todos los órganos intactos”, contó con una firmeza que no delatan sus 89 años. Y en ese tono conjeturó que se tuvo que haber tratado de “una mano experta”.
En su relato produjo diferentes reacciones en la sala, colmada con la presencia de sesenta personas. Fue por ejemplo cuando recordó que los cuerpos presentaban los diez dedos de las manos sin las yemas. “Tuvo que haber sido con algo muy filoso que les cortaron las huellas digitales; un bisturí, algo por el estilo”, dijo aun dejando traslucir su impresión.
Advirtió entretanto que los cuerpos no exhibían “ninguna lesión”: “sospecho que fueron arrojados vivos al agua y murieron de frío”, relató. Así, reveló que se encontraban completamente desnudos, los tres, pero había una diferencia entre el cuerpo hallado en noviembre de 1976 - “se encontraba en estado de descomposición” - y los de julio de 1977, que se encontraban intactos.
¿Qué pasó luego? “Realicé un informe de rigor, lo elevé a la Policía, que recojió los cuerpos y me olvidé”, contó Manzolillo, a quien completa la desclasificación de los archivos de la Fuerza provincial, que relatan que fueron enterrados en fosas individuales como NN en el cementerio de Empedrado. Allí, en 2006 se realizaron las exhumaciones y tras un año de trabajos de ADN en diferentes laboratorios se arribó a la certeza de que uno de los cuerpos pertenecía Rómulo Artieda.
La revelación de los datos que dieron con los tres entierros fue posible mediante una coordinación de acciones entre la actual cúpula de la Policía y el Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf), que actuó a requerimiento de la Fiscalía durante la instrucción de la causa.
De esa manera, los restos de las otras dos personas halladas en el Paraná permanecen en estudios a los que el Eaaf se abocó desde las exhumaciones. No obstante, aun no hay indicios de quiénes se trataría.




¿Te gustó la nota?
Comentarios
Logo

El médico que examinó a Rómulo Artieda aseguró que fue “impactante”

Rómulo Gregorio Artieda desapareció en 1977.
Rómulo Gregorio Artieda desapareció en 1977.
Otto Eliseo Manzolillo fue por largos años el médico forense de la Policía de la Provincia en Empedrado y nunca, hasta 1976, aseguró haber visto algo semejante a lo que, se investiga, fue obra del horror de la represión ilegal que imperó en la provincia durante el último gobierno de facto. Eran tres cuerpos sin vida que entre noviembre de ese año y julio de 1977 lograron impresionarlo a punto tal que ayer lo admitió ante el tribunal que juzga a hombres de las Fuerzas Armadas, acusados de la desaparición de uno de esos muchachos encontrados flotando en el río Paraná, Rómulo Artieda.
La reconstrucción judicial de los hechos ubica al estudiante de Derecho entre esos tres muchachos “jóvenes”, “lindos”, de “aspecto universitario” y “bien afeitados” que flotaban a la altura de Empedrado, cada uno, con un corte que partía del esternón y no tenía fin sino hasta el pubis. “Fue impactante” dijo Manzolillo ayer, acostumbrado a leer cadáveres en su trayectoria policial, pero no de semejantes características.
“Tenían entre veinte y treinta años y me llamó la atención que los tres tengan abierto el abdomen con un corte que no interesó ninguna víscera, estaban todos los órganos intactos”, contó con una firmeza que no delatan sus 89 años. Y en ese tono conjeturó que se tuvo que haber tratado de “una mano experta”.
En su relato produjo diferentes reacciones en la sala, colmada con la presencia de sesenta personas. Fue por ejemplo cuando recordó que los cuerpos presentaban los diez dedos de las manos sin las yemas. “Tuvo que haber sido con algo muy filoso que les cortaron las huellas digitales; un bisturí, algo por el estilo”, dijo aun dejando traslucir su impresión.
Advirtió entretanto que los cuerpos no exhibían “ninguna lesión”: “sospecho que fueron arrojados vivos al agua y murieron de frío”, relató. Así, reveló que se encontraban completamente desnudos, los tres, pero había una diferencia entre el cuerpo hallado en noviembre de 1976 - “se encontraba en estado de descomposición” - y los de julio de 1977, que se encontraban intactos.
¿Qué pasó luego? “Realicé un informe de rigor, lo elevé a la Policía, que recojió los cuerpos y me olvidé”, contó Manzolillo, a quien completa la desclasificación de los archivos de la Fuerza provincial, que relatan que fueron enterrados en fosas individuales como NN en el cementerio de Empedrado. Allí, en 2006 se realizaron las exhumaciones y tras un año de trabajos de ADN en diferentes laboratorios se arribó a la certeza de que uno de los cuerpos pertenecía Rómulo Artieda.
La revelación de los datos que dieron con los tres entierros fue posible mediante una coordinación de acciones entre la actual cúpula de la Policía y el Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf), que actuó a requerimiento de la Fiscalía durante la instrucción de la causa.
De esa manera, los restos de las otras dos personas halladas en el Paraná permanecen en estudios a los que el Eaaf se abocó desde las exhumaciones. No obstante, aun no hay indicios de quiénes se trataría.