Don Lito, el abuelo de 76 años que corta el pasto y arregla la plaza de su barrio
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Don Lito, el abuelo de 76 años que corta el pasto y arregla la plaza de su barrio

Hipólito Gómez vive en el Víctor Colas y a pesar del intenso calor, no duda en hacer el mantenimiento para que puedan jugar los niños. Los que lo conocen destacan su voluntad y solidaridad, aunque reclaman respuestas oficiales por el estado de la placita.
 

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- Abuelo, ¿por qué estás cortando el pasto?, hace mucho calor.
- Porque los chicos no se podían hamacar, estaba muy largo.

El diálogo se da en la plaza del Víctor Colas entre una nieta y su abuelo. El hombre es Hipólito Gómez, conocido por los vecinos por su solidaridad y su compromiso con el barrio. Es habitual verlo, cuentan, cortando el pasto o haciendo cualquier tipo de arreglo en el espacio verde que ni siquiera fue bautizado, y que se encuentra entre las calles Dardo Rocha, Pedro Esnaola y Río Tercero.
“Don Lito” tiene 76 años, se jubiló luego de trabajar cuatro décadas en una fábrica de autopartes en Buenos Aires y vino a Corrientes hace poco más de 10 años. Pero, estar retirado del trabajo formal no le impide seguir en plena actividad, esta vez por el bien del barrio y ante las escasas respuestas oficiales para el mantenimiento. 
El hombre no sólo corta el pasto, también repara las hamacas y otros elementos de la plaza cuando tienen algún desperfecto. Además, hace algunas semanas se encargó él mismo de rellenar con tierra una parte del espacio verde. 
En algunas ocasiones, Don Lito también trabajó para mejorar el estado de ciertos sectores de la calle frente a su domicilio, donde vive con su esposa. “Varias veces compró escombro y tierra para rellenar los pozos de la cuadra, porque es intransitable”, contó su nieta en diálogo con El Litoral.
Además, los que lo conocen aseguran que es un hombre que “sabe hacer de todo y lo hace con amor y paciencia. jamás se queja de ayudar a algún vecino del barrio”.
La actitud y las acciones de Hipólito Gómez son destacas por sus familiares y vecinos, aunque reconocen que resulta injusto que él lleve adelante las tareas en la plaza y sectores aledaños. Al respecto, su nieta expresó ayer a este matutino: “Publiqué la foto indignada, porque ese día hacía mucho calor y estaba trabajando cuando llegué a visitarlo”.
De esta manera, emerge inevitablemente el malestar vecinal por los reclamos sin respuesta por parte de las autoridades. Porque, más allá de destacar la buena voluntad de Don Lito, lo cierto es que los reclamos se suceden y la situación de la plaza y alrededores no mejora.
Vecinos denuncian que ciertos sectores del barrio Víctor Colas se encuentran abandonados, y piden la intervención de la delegación de la zona.
La publicación en las redes sociales tomó repercusión en los últimos días y despertó mensajes de admiración y también enojos. En general, destacan la solidaridad del hombre que con 76 años tiene ganas y fuerzas para hacer el mantenimiento de la plaza pero, por otro lado, insisten con la necesidad de que los trabajos sean realizados de manera periódica por personal municipal. 
Hasta que haya respuestas concretas, Don Lito asegura que seguirá con su rutina, cortando el pasto cuando crece y comienza a molestar a los más pequeños, arreglando alguna hamaca que se rompió por el vandalismo o el uso intensivo o rellenando los pozos de la calle de tierra, para mejorar la circulación. 

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Don Lito, el abuelo de 76 años que corta el pasto y arregla la plaza de su barrio

Hipólito Gómez vive en el Víctor Colas y a pesar del intenso calor, no duda en hacer el mantenimiento para que puedan jugar los niños. Los que lo conocen destacan su voluntad y solidaridad, aunque reclaman respuestas oficiales por el estado de la placita.
 

- Abuelo, ¿por qué estás cortando el pasto?, hace mucho calor.
- Porque los chicos no se podían hamacar, estaba muy largo.

El diálogo se da en la plaza del Víctor Colas entre una nieta y su abuelo. El hombre es Hipólito Gómez, conocido por los vecinos por su solidaridad y su compromiso con el barrio. Es habitual verlo, cuentan, cortando el pasto o haciendo cualquier tipo de arreglo en el espacio verde que ni siquiera fue bautizado, y que se encuentra entre las calles Dardo Rocha, Pedro Esnaola y Río Tercero.
“Don Lito” tiene 76 años, se jubiló luego de trabajar cuatro décadas en una fábrica de autopartes en Buenos Aires y vino a Corrientes hace poco más de 10 años. Pero, estar retirado del trabajo formal no le impide seguir en plena actividad, esta vez por el bien del barrio y ante las escasas respuestas oficiales para el mantenimiento. 
El hombre no sólo corta el pasto, también repara las hamacas y otros elementos de la plaza cuando tienen algún desperfecto. Además, hace algunas semanas se encargó él mismo de rellenar con tierra una parte del espacio verde. 
En algunas ocasiones, Don Lito también trabajó para mejorar el estado de ciertos sectores de la calle frente a su domicilio, donde vive con su esposa. “Varias veces compró escombro y tierra para rellenar los pozos de la cuadra, porque es intransitable”, contó su nieta en diálogo con El Litoral.
Además, los que lo conocen aseguran que es un hombre que “sabe hacer de todo y lo hace con amor y paciencia. jamás se queja de ayudar a algún vecino del barrio”.
La actitud y las acciones de Hipólito Gómez son destacas por sus familiares y vecinos, aunque reconocen que resulta injusto que él lleve adelante las tareas en la plaza y sectores aledaños. Al respecto, su nieta expresó ayer a este matutino: “Publiqué la foto indignada, porque ese día hacía mucho calor y estaba trabajando cuando llegué a visitarlo”.
De esta manera, emerge inevitablemente el malestar vecinal por los reclamos sin respuesta por parte de las autoridades. Porque, más allá de destacar la buena voluntad de Don Lito, lo cierto es que los reclamos se suceden y la situación de la plaza y alrededores no mejora.
Vecinos denuncian que ciertos sectores del barrio Víctor Colas se encuentran abandonados, y piden la intervención de la delegación de la zona.
La publicación en las redes sociales tomó repercusión en los últimos días y despertó mensajes de admiración y también enojos. En general, destacan la solidaridad del hombre que con 76 años tiene ganas y fuerzas para hacer el mantenimiento de la plaza pero, por otro lado, insisten con la necesidad de que los trabajos sean realizados de manera periódica por personal municipal. 
Hasta que haya respuestas concretas, Don Lito asegura que seguirá con su rutina, cortando el pasto cuando crece y comienza a molestar a los más pequeños, arreglando alguna hamaca que se rompió por el vandalismo o el uso intensivo o rellenando los pozos de la calle de tierra, para mejorar la circulación.