Feminista que milita por la paz en Israel: “La mujer en el mundo se está rebelando”
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Feminista que milita por la paz en Israel: “La mujer en el mundo se está rebelando”

Yael Mizrahi se fue a vivir a los 18 años a Israel y ahora volvió a la provincia difundiendo las actividades que realizan desde el movimiento donde milita hace cuatro años: Mujeres Activas por la Paz. Pintaron pañuelos que serán unidos para formar una alfombra que unirá Ramala (Palestina) con Israel. 
 

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Un grupo de mujeres se reunió ayer en una casa para pintar y bordar pañuelos que unirán Israel con Palestina, con el objetivo de mostrar que son millones de personas las que piden por la paz entre estos pueblos. La iniciativa la trajo Yael Mizrahi, una correntina que a los 18 años se fue a vivir a Israel y quien hoy milita en el Movimiento Mujeres Activas por la Paz. En telas blancas de 35 x 35 centímetros, además de plasmar motivos en contra de la guerra, escribieron el nombre de la provincia y dibujaron nuestro mapa; con esto se lograría que Corrientes forme parte de esta gran bandera por la paz. 
En este marco, Yael contó a El Litoral acerca de su militancia y también expresó que cree en un feminismo más amplio. Si bien comentó que no está de acuerdo en pintar iglesias y quitarse las remeras para marchar, sostuvo que “tienen razón porque hay mucha bronca acumulada y hoy las mujeres se están rebelando”.
 
—¿A qué edad fue a Israel y cuál fue el motivo?
—A los 18 años me fui del país con mis padres, fue cuando sucedió la Guerra de los Seis Días (desatada entre Israel y las naciones árabes en octubre de 1966). Había antisemitismo, si bien en Corrientes no hubo, se me infiltró mi identidad judía por dentro y me hizo decidir viajar. Era muy joven y estaba en una edad muy buena para migrar. Cuando llegué, comencé a estudiar, soy maestra jardinera e historiadora, fue difícil por la falta de idioma pero luego lo empecé a hablar muy naturalmente.  Trabajé más de 20 años en un museo de la diáspora judía, mi especialidad es el Medioevo y la historia española. El judaísmo es mi nación y mi cultura. 
—¿Cambió sus costumbres desde que se fue del país?
—En mi casa festejamos las fiestas que están relacionadas con las estaciones del año, como la fiesta de la cosecha o la primavera. Mi hija mayor se volvió religiosa y con mis nietos volví a revivir mi infancia en la escuela judía en Corrientes; les cuento cómo fue mi niñez. 
—Nos comentó que siempre fue feminista, ¿es así?
—Sin saberlo lo era antes de que la palabra tome la fuerza que hoy tiene. Tuve una mamá muy fuerte, una mamá que cuando tenía un problema me decía que levante la cabeza y que siga, nos hacía estudiar y nos pedía a las tres hijas que tengamos un diploma. Naturalmente fui creciendo y luego me casé. Conocí a una diputada que hace poco había creado un partido por los derechos humanos y la paz, ella fue mi maestra. Ese partido después se fue ampliando y hasta el momento soy militante de dicho partido. Desde ella empecé a escuchar un discurso feminista muy claro, los ojos se me fueron abriendo, el feminismo en el que creo es muy amplio, no se queda sólo en que el hombre también debe lavar los platos. 
—¿Qué piensa del feminismo?
—El patriarcado nos llegó a destruir en todas sus formas, la osadía del hombre de dominarnos logró hacerlo, pero las mujeres se están revelando. La mujer siempre fue la médica de la aldea y las trataron de brujas, las quemaron. Luego abrieron las universidades y no las dejaban estudiar. Todas las religiones son monoteístas, hablan del pecado original para que el hombre alcance el poder manteniendo a la mujer sumisa. El Estado patriarcal consiguió que la mujer no trabaje, pero la mujer hace todo en la casa, se dedica a los hijos, a la comida, entrega al Estado un hombre sin preocupaciones del hogar, aporta al sistema y eso no es reconocido.
Ahora las mujeres de todo el mundo se están rebelando y va a haber más asesinatos porque los hombres tienen miedo porque las mujeres se empoderaron. 
—¿Qué es ser mujer en Argentina y en Israel?
—Tengo 67 años y creo que esto me pasó a mí y a muchas mujeres más jóvenes: me tocaban y no podías decir nada, hasta tu mamá te decía por qué te metiste en tal lugar. Cuando fui al ejército en Israel me decían cosas y no había con quien quejarme; cambiaron las leyes. Un funcionario israelí fue preso por acoso sexual. 
—¿Qué piensa del feminismo argentino?
—Pienso en las mujeres que rayan las paredes de las iglesias o están sin remera en las marchas, no haría eso porque hago una militancia diferente, pero tienen razón. Las iglesias han quemado mujeres y es entendible que hagan esto porque hay mucha bronca acumulada. Llegó la hora de decir basta, yo hago feminismo de otra manera. Nos están matando, nos sacan el sueldo y en nuestro caso no nos publican nada sobre el movimiento de paz, ese silencio también es violencia. 
—¿Quiénes forman parte de este movimiento?
—Formamos parte mujeres de Palestina y de Israel. En Medio Oriente no hay mentalidad de paz, no se piensa en la paz, se preparan para la guerra. Es tan absurdo que un conflicto así dure tantos años. Si alguien tiene el poder de decidir que inicie una guerra también puede decidir que se termine. En el movimiento me ocupo de las redes sociales. 
—A qué se refiere cuando dice “feminismo más amplio”
—Creo que para que haya un cambio radicalmente es necesario que cambie el sistema patriarcal, no en cosas pequeñas sino pensando en modificar el sistema patriarcal desde arriba. Debemos dejar de pensar que somos menos que los hombres, tampoco más, sino que somos muy distintos y que hay cosas que la mujer puede hacer y que el hombre no, y viceversa.
—¿Cómo vio el feminismo del país en estos últimos dos años?
—Fue una gran desilusión que no pasó a ser ley el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Creo que hay personas muy cínicas, porque veo muchos niños descalzos y con hambre en Corrientes y no veo que estas personas que están a favor de las dos vidas los ayuden. Sabemos que los abortos siguen y siempre seguirán. Tampoco quieren invertir en educación sexual. Hay que ver qué clase es la que está pidiendo eso. 
—¿Qué actividad harán hoy (por ayer)?
—Vendrán amigas y otras que no son que me contactaron. Vamos a pintar pañuelos con motivos de paz. En cada pañuelo pedí que dibujen un mapa chico de Corrientes y que al final de la pintada vayamos a la Taragüí y nos saquemos una foto. La nota del diario fue muy celebrada en el Movimiento de Mujeres por la Paz. 

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Feminista que milita por la paz en Israel: “La mujer en el mundo se está rebelando”

Yael Mizrahi se fue a vivir a los 18 años a Israel y ahora volvió a la provincia difundiendo las actividades que realizan desde el movimiento donde milita hace cuatro años: Mujeres Activas por la Paz. Pintaron pañuelos que serán unidos para formar una alfombra que unirá Ramala (Palestina) con Israel. 
 

<p>Yael. Hace casi 50 años vive en Israel y hace más de cuatro que milita en un movimiento de mujeres por la paz. </p>

Yael. Hace casi 50 años vive en Israel y hace más de cuatro que milita en un movimiento de mujeres por la paz. 

Un grupo de mujeres se reunió ayer en una casa para pintar y bordar pañuelos que unirán Israel con Palestina, con el objetivo de mostrar que son millones de personas las que piden por la paz entre estos pueblos. La iniciativa la trajo Yael Mizrahi, una correntina que a los 18 años se fue a vivir a Israel y quien hoy milita en el Movimiento Mujeres Activas por la Paz. En telas blancas de 35 x 35 centímetros, además de plasmar motivos en contra de la guerra, escribieron el nombre de la provincia y dibujaron nuestro mapa; con esto se lograría que Corrientes forme parte de esta gran bandera por la paz. 
En este marco, Yael contó a El Litoral acerca de su militancia y también expresó que cree en un feminismo más amplio. Si bien comentó que no está de acuerdo en pintar iglesias y quitarse las remeras para marchar, sostuvo que “tienen razón porque hay mucha bronca acumulada y hoy las mujeres se están rebelando”.
 
—¿A qué edad fue a Israel y cuál fue el motivo?
—A los 18 años me fui del país con mis padres, fue cuando sucedió la Guerra de los Seis Días (desatada entre Israel y las naciones árabes en octubre de 1966). Había antisemitismo, si bien en Corrientes no hubo, se me infiltró mi identidad judía por dentro y me hizo decidir viajar. Era muy joven y estaba en una edad muy buena para migrar. Cuando llegué, comencé a estudiar, soy maestra jardinera e historiadora, fue difícil por la falta de idioma pero luego lo empecé a hablar muy naturalmente.  Trabajé más de 20 años en un museo de la diáspora judía, mi especialidad es el Medioevo y la historia española. El judaísmo es mi nación y mi cultura. 
—¿Cambió sus costumbres desde que se fue del país?
—En mi casa festejamos las fiestas que están relacionadas con las estaciones del año, como la fiesta de la cosecha o la primavera. Mi hija mayor se volvió religiosa y con mis nietos volví a revivir mi infancia en la escuela judía en Corrientes; les cuento cómo fue mi niñez. 
—Nos comentó que siempre fue feminista, ¿es así?
—Sin saberlo lo era antes de que la palabra tome la fuerza que hoy tiene. Tuve una mamá muy fuerte, una mamá que cuando tenía un problema me decía que levante la cabeza y que siga, nos hacía estudiar y nos pedía a las tres hijas que tengamos un diploma. Naturalmente fui creciendo y luego me casé. Conocí a una diputada que hace poco había creado un partido por los derechos humanos y la paz, ella fue mi maestra. Ese partido después se fue ampliando y hasta el momento soy militante de dicho partido. Desde ella empecé a escuchar un discurso feminista muy claro, los ojos se me fueron abriendo, el feminismo en el que creo es muy amplio, no se queda sólo en que el hombre también debe lavar los platos. 
—¿Qué piensa del feminismo?
—El patriarcado nos llegó a destruir en todas sus formas, la osadía del hombre de dominarnos logró hacerlo, pero las mujeres se están revelando. La mujer siempre fue la médica de la aldea y las trataron de brujas, las quemaron. Luego abrieron las universidades y no las dejaban estudiar. Todas las religiones son monoteístas, hablan del pecado original para que el hombre alcance el poder manteniendo a la mujer sumisa. El Estado patriarcal consiguió que la mujer no trabaje, pero la mujer hace todo en la casa, se dedica a los hijos, a la comida, entrega al Estado un hombre sin preocupaciones del hogar, aporta al sistema y eso no es reconocido.
Ahora las mujeres de todo el mundo se están rebelando y va a haber más asesinatos porque los hombres tienen miedo porque las mujeres se empoderaron. 
—¿Qué es ser mujer en Argentina y en Israel?
—Tengo 67 años y creo que esto me pasó a mí y a muchas mujeres más jóvenes: me tocaban y no podías decir nada, hasta tu mamá te decía por qué te metiste en tal lugar. Cuando fui al ejército en Israel me decían cosas y no había con quien quejarme; cambiaron las leyes. Un funcionario israelí fue preso por acoso sexual. 
—¿Qué piensa del feminismo argentino?
—Pienso en las mujeres que rayan las paredes de las iglesias o están sin remera en las marchas, no haría eso porque hago una militancia diferente, pero tienen razón. Las iglesias han quemado mujeres y es entendible que hagan esto porque hay mucha bronca acumulada. Llegó la hora de decir basta, yo hago feminismo de otra manera. Nos están matando, nos sacan el sueldo y en nuestro caso no nos publican nada sobre el movimiento de paz, ese silencio también es violencia. 
—¿Quiénes forman parte de este movimiento?
—Formamos parte mujeres de Palestina y de Israel. En Medio Oriente no hay mentalidad de paz, no se piensa en la paz, se preparan para la guerra. Es tan absurdo que un conflicto así dure tantos años. Si alguien tiene el poder de decidir que inicie una guerra también puede decidir que se termine. En el movimiento me ocupo de las redes sociales. 
—A qué se refiere cuando dice “feminismo más amplio”
—Creo que para que haya un cambio radicalmente es necesario que cambie el sistema patriarcal, no en cosas pequeñas sino pensando en modificar el sistema patriarcal desde arriba. Debemos dejar de pensar que somos menos que los hombres, tampoco más, sino que somos muy distintos y que hay cosas que la mujer puede hacer y que el hombre no, y viceversa.
—¿Cómo vio el feminismo del país en estos últimos dos años?
—Fue una gran desilusión que no pasó a ser ley el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Creo que hay personas muy cínicas, porque veo muchos niños descalzos y con hambre en Corrientes y no veo que estas personas que están a favor de las dos vidas los ayuden. Sabemos que los abortos siguen y siempre seguirán. Tampoco quieren invertir en educación sexual. Hay que ver qué clase es la que está pidiendo eso. 
—¿Qué actividad harán hoy (por ayer)?
—Vendrán amigas y otras que no son que me contactaron. Vamos a pintar pañuelos con motivos de paz. En cada pañuelo pedí que dibujen un mapa chico de Corrientes y que al final de la pintada vayamos a la Taragüí y nos saquemos una foto. La nota del diario fue muy celebrada en el Movimiento de Mujeres por la Paz.