Penitenciaría, un “fuerte” histórico que fue absorbido por la trama urbana capitalina
ellitoral.com.ar

Viernes 29de Mayo de 2020CORRIENTES14°Pronóstico Extendidoclima_sol_noche

Dolar Compra:$65,25

Dolar Venta:$70,25

Penitenciaría, un “fuerte” histórico que fue absorbido por la trama urbana capitalina

El edificio cuenta con más de 130 años de antigüedad y si bien hasta entrado el siglo XX se ubicó en uno de los márgenes de la ciudad, el desarrollo urbanístico de Corrientes hizo que actualmente esté integrado a los barrios Cambá Cuá y Ferré. La intención oficial es dejar de emplear la construcción para fines penales una vez que se construya la unidad de San Cayetano.
 

imagen_0
imagen_1

La ciudad de Corrientes tuvo un crecimiento y desarrollo urbanístico exponencial desde las décadas de los 70 y 80, a tal punto que los edificios que en siglos pasados eran mojones de la urbanización capitalina actualmente se encuentran completamente integrados al entramado urbano y son componentes habituales del paisaje capitalino. Una de las construcciones emblemáticas de la Capital es la Penitenciaría ubicada sobre la avenida 3 de Abril, que cuenta con poco más de 130 años de antigüedad y que forma parte de los barrios Cambá Cuá y Ferré, a pocos metros del río Paraná.
Tras más de una década de prestar servicios penitenciarios, el viejo edificio que simula ser un fuerte o castillo feudal pasaría a cumplir otras funciones una vez que se encuentre finalizada la nueva Unidad Penitenciaria de la zona de San Cayetano que está siendo construida por el Gobierno de la Provincia. 
Enclavado a pocos metros de la zona primigenia de la ciudad de Corrientes, como es la playa Arazaty, el edificio de la Penitenciaria se erige desde hace más de 130 años sobre la avenida 3 de Abril y es una de las construcciones más llamativas al ingreso a la Capital, por tratarse de una fortaleza con torres.
La obra fue llevada a cabo en 1888 por el reconocido ingeniero Giovanni Col junto con los maestros de obras Juan Andrés Grosso y Juan Bautista Buzzi y buscó reemplazar al antiguo Cabildo de la ciudad, ubicado en el solar de la plaza 25 de Mayo, como destino de las personas detenidas.
Según detallaron historiadores locales, los presos encadenados eran trasladados desde el ex Cabildo, que hasta 1903 se ubicó donde actualmente está la Jefatura de Policía sobre la calle Quintana, hasta la Capitanía del Puerto de la calle San Juan a orillas del río Paraná. Para evitar continuar con esa postal del traslado que fue muy criticada por la sociedad correntina, en 1887 se inicia la construcción de la Penitenciaría en los terrenos, por entonces, linderos al ferrocarril y puerto de Arazaty donde actualmente se encuentra la explanada del puente interprovincial Chaco-Corrientes “General Manuel Belgrano”.
Según detalló la especialista en patrimonio histórico local, la arquitecta Angela Sánchez Negrette, “el diseño de la Penitenciaría fue, por disposición de sus celdas, un establecimiento de ‘avanzada’ para la época en lo que respecta a la vigilancia y seguridad”. “Su estampa está en clara concordancia de función e imagen como edificio de seguridad por sus almenas y torretas asimilado a fortalezas, fortificaciones y castillos feudales”, expresó.
La Penitenciaría comenzó a funcionar en 1901, y hasta entonces los presidiarios eran alojados en el edificio del Cabildo que oficiaba de alcaidía. El traslado hacia uno de los márgenes de la ciudad, como era la “calle ancha” que terminó siendo la avenida 3 de Abril, respondió a criterios de revalorización y jerarquización del solar histórico de la plaza 25 de Mayo.
Inclusive en las inmediaciones de la Penitenciaría y próximo a los terrenos del ex Regimiento de Infantería N° 9, hasta 1937 funcionó un edificio similar a un castillo medieval o fortaleza que perteneció al Tiro Federal. Dicha construcción fue demolida a finales de la década del 30 del siglo XX y en la actualidad no quedan vestigios de la obra.
Hasta mediados del siglo XX la fortaleza de la Penitenciaría fue uno de los límites de la ciudad sobre la avenida 3 de Abril. Pero con el desarrollo urbanístico exponencial que tuvo la ciudad hacia el Sur, el punto de referencia arquitectónico sobre uno de los márgenes del barrio Cambá Cuá (uno de los suburbios capitalinos hasta entrado el siglo pasado) fue engullido por la trama urbana.
Pero a pesar del paso del tiempo, la monumentalidad de obras linderas como el puente interprovincial y la expansión urbanística, el fuerte aún se mantiene en pie y desde hace más de un siglo continúa prestando el mismo servicio penal para el que fue construido inicialmente. 
A 132 años de su construcción y 119 años de su puesta en funcionamiento como institución carcelaria, actualmente el edificio se encuentra deteriorado y sobrepasado en sus funciones albergando a más de 600 reclusos en una sola hectárea cuando su capacidad inicial preveía 320 personas. Ante la saturación y las obras de construcción de una nueva Unidad Penitenciaria moderna en la localidad de San Cayetano, resta saber cuál será el futuro del monumental fuerte de las inmediaciones de la playa Arazaty: con el Plan Costero la anterior gestión del Gobierno de la Nación proyectó la remodelación y creación de un museo en la manzana penal, pero con la caída de la iniciativa, aún se desconoce cuál será el destino de la obra arquitectónica situada en terrenos del Estado Provincial, que supo ser uno de los puntos estratégicos de la Capital.
(FC)

¿Te gustó la nota?
Comentarios
Logo

Penitenciaría, un “fuerte” histórico que fue absorbido por la trama urbana capitalina

El edificio cuenta con más de 130 años de antigüedad y si bien hasta entrado el siglo XX se ubicó en uno de los márgenes de la ciudad, el desarrollo urbanístico de Corrientes hizo que actualmente esté integrado a los barrios Cambá Cuá y Ferré. La intención oficial es dejar de emplear la construcción para fines penales una vez que se construya la unidad de San Cayetano.
 

La ciudad de Corrientes tuvo un crecimiento y desarrollo urbanístico exponencial desde las décadas de los 70 y 80, a tal punto que los edificios que en siglos pasados eran mojones de la urbanización capitalina actualmente se encuentran completamente integrados al entramado urbano y son componentes habituales del paisaje capitalino. Una de las construcciones emblemáticas de la Capital es la Penitenciaría ubicada sobre la avenida 3 de Abril, que cuenta con poco más de 130 años de antigüedad y que forma parte de los barrios Cambá Cuá y Ferré, a pocos metros del río Paraná.
Tras más de una década de prestar servicios penitenciarios, el viejo edificio que simula ser un fuerte o castillo feudal pasaría a cumplir otras funciones una vez que se encuentre finalizada la nueva Unidad Penitenciaria de la zona de San Cayetano que está siendo construida por el Gobierno de la Provincia. 
Enclavado a pocos metros de la zona primigenia de la ciudad de Corrientes, como es la playa Arazaty, el edificio de la Penitenciaria se erige desde hace más de 130 años sobre la avenida 3 de Abril y es una de las construcciones más llamativas al ingreso a la Capital, por tratarse de una fortaleza con torres.
La obra fue llevada a cabo en 1888 por el reconocido ingeniero Giovanni Col junto con los maestros de obras Juan Andrés Grosso y Juan Bautista Buzzi y buscó reemplazar al antiguo Cabildo de la ciudad, ubicado en el solar de la plaza 25 de Mayo, como destino de las personas detenidas.
Según detallaron historiadores locales, los presos encadenados eran trasladados desde el ex Cabildo, que hasta 1903 se ubicó donde actualmente está la Jefatura de Policía sobre la calle Quintana, hasta la Capitanía del Puerto de la calle San Juan a orillas del río Paraná. Para evitar continuar con esa postal del traslado que fue muy criticada por la sociedad correntina, en 1887 se inicia la construcción de la Penitenciaría en los terrenos, por entonces, linderos al ferrocarril y puerto de Arazaty donde actualmente se encuentra la explanada del puente interprovincial Chaco-Corrientes “General Manuel Belgrano”.
Según detalló la especialista en patrimonio histórico local, la arquitecta Angela Sánchez Negrette, “el diseño de la Penitenciaría fue, por disposición de sus celdas, un establecimiento de ‘avanzada’ para la época en lo que respecta a la vigilancia y seguridad”. “Su estampa está en clara concordancia de función e imagen como edificio de seguridad por sus almenas y torretas asimilado a fortalezas, fortificaciones y castillos feudales”, expresó.
La Penitenciaría comenzó a funcionar en 1901, y hasta entonces los presidiarios eran alojados en el edificio del Cabildo que oficiaba de alcaidía. El traslado hacia uno de los márgenes de la ciudad, como era la “calle ancha” que terminó siendo la avenida 3 de Abril, respondió a criterios de revalorización y jerarquización del solar histórico de la plaza 25 de Mayo.
Inclusive en las inmediaciones de la Penitenciaría y próximo a los terrenos del ex Regimiento de Infantería N° 9, hasta 1937 funcionó un edificio similar a un castillo medieval o fortaleza que perteneció al Tiro Federal. Dicha construcción fue demolida a finales de la década del 30 del siglo XX y en la actualidad no quedan vestigios de la obra.
Hasta mediados del siglo XX la fortaleza de la Penitenciaría fue uno de los límites de la ciudad sobre la avenida 3 de Abril. Pero con el desarrollo urbanístico exponencial que tuvo la ciudad hacia el Sur, el punto de referencia arquitectónico sobre uno de los márgenes del barrio Cambá Cuá (uno de los suburbios capitalinos hasta entrado el siglo pasado) fue engullido por la trama urbana.
Pero a pesar del paso del tiempo, la monumentalidad de obras linderas como el puente interprovincial y la expansión urbanística, el fuerte aún se mantiene en pie y desde hace más de un siglo continúa prestando el mismo servicio penal para el que fue construido inicialmente. 
A 132 años de su construcción y 119 años de su puesta en funcionamiento como institución carcelaria, actualmente el edificio se encuentra deteriorado y sobrepasado en sus funciones albergando a más de 600 reclusos en una sola hectárea cuando su capacidad inicial preveía 320 personas. Ante la saturación y las obras de construcción de una nueva Unidad Penitenciaria moderna en la localidad de San Cayetano, resta saber cuál será el futuro del monumental fuerte de las inmediaciones de la playa Arazaty: con el Plan Costero la anterior gestión del Gobierno de la Nación proyectó la remodelación y creación de un museo en la manzana penal, pero con la caída de la iniciativa, aún se desconoce cuál será el destino de la obra arquitectónica situada en terrenos del Estado Provincial, que supo ser uno de los puntos estratégicos de la Capital.
(FC)