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/Ellitoral.com.ar/ Especiales

De la idea a la acción en las dramaturgias del nordeste

Por Carlos Lezcano y Natalia Schejter

Especial para El Litoral

Desde la década del 70, Griselda Gambaro habla de la falta de espacio para las mujeres en el teatro, quienes durante mucho tiempo ni siquiera pudieron pisar un escenario, y los papeles de mujeres los representaban los hombres. Con respecto a las dramaturgias decía en una nota en Página/12 en 1988: “Sentadas en las rodillas del ventrílocuo, las mujeres siempre fueron habladas para decir “así son”. Como ya ha ocurrido en la novela y la poesía, también en teatro saltarán de esas rodillas (…) para caminar por su cuenta, diciendo: así hablo, así somos”. 

Gladys Gomez -actriz, directora, dramaturga, titiritera, gestora cultural chaqueña- desde Resistencia vibraba en la misma frecuencia y en los 80 empieza a escribir por necesidad, ya que los textos que llegaban desde Buenos Aires no se ajustaban a las posibilidades del teatro independiente de su provincia ni eran de interés de su público. Desde aquel entonces escribió 42 obras de las cuales se estrenaron 38. En vísperas del estreno del Bi Festival “De la idea a la acción”, realizamos esta entrevista en Radio Unne donde nos cuenta sobre el oficio de la dramaturgia, sus talleres, sobre el nacimiento de la Colectiva de Autoras del NEA, y mucho más.

Contanos qué es el festival “De la idea a la acción”. ¿Porqué es un Bi Festival?

Lo llamamos Bi Festival porque se realiza simultáneamente en Misiones y en Resistencia. La convocatoria se hizo a nivel regional a todas las autoras, dramaturgas de la región, de las cuatro provincias, a que enviaran sus obras para luego ser elegidas por directores y directoras; y esas obras elegidas son las que se estrenan de manera simultánea: 9 en Resistencia, 9 en Posadas, por eso lo llamamos Bi Festival. Luego las obras estrenadas en Resistencia circulan y van a Posadas y de ahí también viene a Resistencia en ese intercambio que hacemos del Bi Festival. Es decir que estuvo del 2 al 5 de septiembre pero después será también en octubre, noviembre y diciembre. Las obras siguen circulando, intercambiándonos las producciones entre las dos provincias.

La convocatoria de dramaturgias, ¿fue a toda la región? 

La convocatoria fue a las cuatro provincias, porque en la Colectiva de Autoras del NEA que integramos, somos más de 30 autoras en nuestra Colectiva. Desde la Fundación Cultural del Acuífero Guaraní hemos observado esta producción teatral, dramatúrgica bastante frondosa de nuestra región, entonces decidimos hacer junto con las integrantes de Espacio Reciclado de Posadas este festival en dos partes digamos, en dos aguas, como techo de dos aguas. Para que nuestras dramaturgas, que somos muchas, que tienen buena producción y muchas obras digamos todavía sin estrenar, pudieran escribir,  presentarse y nosotras desde la organización, poner al alcance de los directores y las directoras toda la producción que tenemos de las mujeres en el NEA. Se presentaron 29 obras. 

Si tuvieras que contarnos algo de las líneas que siguen esas dramaturgias, ¿cuáles son? 

Hay un denominador común últimamente, que tiene que ver en particular con la temática femenina. Este es el siglo de las mujeres, estamos atravesando por distintas propuestas tanto legales, como sociales, también como función de la mujer dentro de la sociedad y en el ámbito que ocupa. Estamos luchando por derechos, por equipararnos, por alcanzar los derechos que todavía no podemos alcanzar, por que no seamos discriminadas, ni dejadas del lado de las decisiones nacionales importantes y todo esto, que empieza a aparecer en esta efervescencia social, se va reflejando en las obras que escriben las dramaturgas. Pero no como una cuestión política digamos, sino como una realidad que cada una vive, que experimenta, que ve los cambios, que ve las cosas que todavía no se han cambiado y entonces escribimos, -porque me incluyo en esta Colectiva-, escribimos hablando de lo que nos pasa y de lo que vemos a nuestro alrededor. Ese denominador común toma forma en distintos argumentos: historias de hermanas, una madre con hijas, una pareja, mujeres abandonadas, mujeres que quedan solas, bueno todo este tipo de temáticas empiezan a aparecer y son muy interesantes porque están mostrando un panorama de nuestra sociedad. 

Y ¿estas dramaturgias están situadas? ¿Hay un tono regional que es visible?

La mayoría están situadas por supuesto, a lo mejor no con nombre y apellido de la localidad pero sí, por las concomitancias que tienen las historias, se advierte que son historias que transcurren en el interior del país y en una zona con ríos, con montes, con pueblos originarios, con pueblos que han venido de otras latitudes. Todo este imaginario colectivo que conforma la región NEA se ve reflejado en nuestras dramaturgias, pero justamente como las historias que se cuentan son universales porque pasan acá pero pueden ocurrir en cualquier lugar del mundo. Eso es lo atractivo, de decir no perdemos nuestro color local, no perdemos nuestra identidad, pero a la vez nos proyectamos a nivel mundial por los temas que tocamos y por las emociones que ponemos en juego, entonces eso es lo interesante también en nuestra dramaturgia.

Con respecto a estas dramaturgas mujeres que comienzan a emerger, ¿te parece que a comienzos del siglo anterior estaban pero no se visibilizaban? ¿O recién ahora se empiezan a permitir escribir lo que sucede? 

Hay de todo un poco en el siglo pasado, hemos escrito siempre más allá de las alternativas sociales, hemos escrito siempre y hemos escrito con esta mirada y con las problemáticas que nos atravesaban. Están las jóvenes que se van incorporando, chicas más jóvenes que empiezan a escribir también y que por supuesto están en esta efervescencia social de lo femenino, de la mujer, de las disidencias y también encuentran el caldo propicio para que sus dramaturgias se difundan y que sus dramaturgias sean puestas en escena, porque ese es el objetivo principal que tenemos todas, que nuestras obras se representen, que no queden escritas en un papel guardadas en un cajón y que nadie se entere de nuestra producción. A mí me costó un poco más porque era medio sola, éramos poquitas en aquella época que escribíamos teatro y por supuesto había una mayoría masculina, pero también tal vez por ser poquitas éramos insistentes, peleadoras, arremetíamos, empujábamos y entonces lográbamos que nuestras obras se hicieran o se representaran. Ahora hay un ambiente propicio donde las chicas más jóvenes que empiezan a escribir también pueden empezar a estrenar sus obras, es una conjunción preciosa, las más grandes que tenemos esa experiencia y las jóvenes que no la tienen pero que abrevan en nosotras y nosotras a la vez abrevamos en ellas en esta cosa de poner nuestras obras a disposición, entregarlas a los grupos y darnos cuenta de que no necesariamente tenemos que dirigir nuestras obras, que la puede dirigir cualquier otra persona, y eso también hace que circulen las obras, que empiecen a interesarse los jóvenes, los no tan jóvenes, por nuestras dramaturgias. Es muy interesante todo lo que pasa con esto. 

¿Cómo es el tema de la circulación, hay alguna publicación? 

Desde la Colectiva venimos propiciando eso justamente, ya tenemos dos libros editados de manera conjunta. El primer libro que hicimos fue a partir de un taller que dictó Gilda Bona, que es una dramaturga de Buenos Aires que vino por gestión de Argentores y por gestión del Instituto de Cultura del Chaco. En este taller concurrimos dramaturgas de toda la región, nos integramos en este taller y produjimos esos textos; luego el Instituto de Cultura del Chaco tomó la posta y editó el libro. En ese libro hay seis textos de autoras del NEA que ya está circulando, empezamos a ofrecerlo y presentarlo en Ferias del libro. Por otro lado tenemos otro libro que está en PDF, todavía no lo tenemos editado pero sí ya circula de manera virtual que es Palabra de mujer. Esta obra es una antología de monólogos de 17 autoras del NEA y hay 54 monólogos en ese libro, nosotras tenemos nuestro canal de YouTube, tenemos nuestras redes, Instagram y Facebook, ahí nos pueden encontrar y los que deseen el libro en PDF nos solicitan y se lo mandamos. También los que quieran el libro en papel, por supuesto, coordinamos a ver de qué manera se lo hacemos llegar, porque ahora estamos medio complicados con esta pandemia, y por ahí tenemos que mandar por correo y bueno se encarece un poco más del costo del libro.

Estás dictando el tercer taller de dramaturgia que, de manera virtual, se cierra con la actividad de teatro leído, contanos de qué se trata.

Es un mboyeré (risas). Hicimos un mboyeré con la virtualidad y la presencialidad. Las dos cosas son necesarias y dan vida a nuestro arte teatral, normalmente cuando hago un taller de dramaturgia al finalizarlo hacemos semimontado de las obras. Los actores y las actrices leen el texto pero se mueven en el escenario. Es un semimontado, no hay escenografía, no hay vestuario pero sí los actores actúan y tienen el comportamiento que los personajes requieren. Pero el taller virtual no me permitía hacer eso porque no teníamos el espacio donde hacerlo, entonces inventamos, se me ocurrió hacer teatro leído que es otra de las técnicas también teatrales para darles difusión a textos, pero por Zoom. Empezamos a aplicar algunos pequeños conceptos de la cinematografía, porque como el Zoom trabaja con una pantalla, si uno lo sigue por el celular tiene que apaisar el celular para que la pantalla sea del mismo formato que la computadora, por ejemplo; y eso nos permitía jugar con la proximidad de la cámara, de la pantalla, jugar con las manos, la cara, los gestos, tener el texto un poco más abajo que no se vea que estamos leyendo aunque la gente sabía que estábamos leyendo, pero el texto no aparecía en un primer plano como aparece, por ejemplo, en un semimontado que se ve al actor con el texto a la mano. También apelamos al maquillaje, a la ropa, y a cierta continuidad, por ejemplo en pasarse objetos. Si, por ejemplo, dos personajes estaban tomando mate en escena, una tomaba mate y la otra también, pero uno le pasaba su mate hacia la derecha de la pantalla y la otra hacía como que recibía el mate desde la izquierda. Entonces se crea una ilusión óptica de que el mate cruzaba de una pantalla a la otra, y esto era lo interesante porque parecía de verdad que estaban las dos en el mismo lugar y, sin embargo, no estaban. También teníamos mucho cuidado, con el fondo que fuera bastante parecido, el mismo color o que haya algún elemento característico que esté en los dos lugares, con los objetos que se manipulaban en escena para que realmente creen esa cosa actual, vital, presencial que tiene el teatro. Y el ingreso de los espectadores también de la misma manera que la sala, había que ingresar con la cámara apagada, el micrófono apagado como entramos a la sala, en silencio y al final sí permitimos que todos se presenten y bueno conversamos sobre el texto que acabamos de escuchar y de ver. 

Digamos que esta subido al canal de YouTube de la Fundación del Acuífero Guaraní y es interesante escuchar el diálogo posterior entre actrices y espectadores sobre la presencialidad aunque sea en ese espacio virtual.

Sí, porque la propuesta era esa justamente, cuando uno presenta un texto, sin hacer un estreno completo en un escenario, sabe que es una técnica para completar la escritura dramatúrgica. Uno escribe generalmente en los talleres y necesita la devolución del espectador o la espectadora de ese texto que escribió, y muchas veces no se da la posibilidad de que se haga de manera escénicas y que venga un director o directora y monte la obra. Entonces para acelerar ese punto se hacen los semipresenciales y en este caso en la pandemia hicimos teatro leído por Zoom, porque lo que necesita la dramaturga, el dramaturgo, es cotejar, que esas palabras, que esas acciones, que esa historia que recibe el espectador, de qué manera esa obra se termina de armar en su cabeza, se termina de comprometer la recepción a partir de lo corporal, de lo emocional y también, por supuesto, del pensamiento que la obra está proponiendo, de la reflexión, de la mirada política que tiene siempre el teatro en nuestra sociedad. Ese paso lo damos de esa manera y ahí recién decimos, el proceso de escritura de esta obra terminó, esta obra se puede publicar y si le puede dar a cualquier director o directora que la monte y la haga en un teatro, es como el último pasito que damos antes de parir, de largar el hijo al mundo y que siga su derrotero.

Volviendo a lo del Bi Festival, ¿cómo fue la selección e intercambio que hacen entre directores y dramaturgas? 

Abrimos la convocatoria en el mes de enero y las dramaturgas empezaron a mandar sus textos, recibimos 29 textos. Queríamos hacerlo presencial sí o sí. Entonces dijimos bueno, no puede ser un evento muy largo, porque no nos van a permitir por la pandemia, y pensamos en cuatro días, dos obras por día, ocho obras en cada localidad. Quedaron 16 obras, convocamos a 16 directores. Hicimos la convocatoria así como las dramaturgas, a los directores de toda la región y empezamos a enviar correos, mensajes y los directores se fueron inscribiendo, y nosotras les mandamos por correo las 29 obras y los directores y directoras iban eligiendo. La elección fue por orden de llegada, el director que cantaba “pri” se quedaba con esa obra, así se fueron seleccionando las 16 obras que cada director y directora fue eligiendo. Además invitamos a dos directores, uno de Tucumán y otro de Rosario, justamente para empezar a hacer circular las dramaturgias más allá del NEA. Si bien no podemos hacer el intercambio como hubiéramos querido por toda esta cuestión pandémica, no hay mal que por bien no venga. Entonces, como la obra no puede circular en el mismo momento, vamos a hacerla circular durante los meses siguientes y así tenemos parte de septiembre, octubre y noviembre circulando las obras que se estrenan en Chaco a Misiones y las que se estrenan en Misiones a Chaco. O sea que vamos a tener este Festival extendido en el tiempo.

¿Cuándo y por qué te diste cuenta y decidiste que esta sería tu vida con el teatro?

Tenía 5 años, iba al Colegio Itatí, al jardín de infantes y no sé por qué razón habrá sido, por revoltosa o por irrespetuosa seguramente, la hermana Mila que era mi maestra del jardín me puso a actuar en cuanta obra había en el jardín y de la escuela me ponía a hacer a mí los papeles de actuación, de baile, de canto, de payasa, qué sé yo. Y yo me di cuenta de que eso me encantaba, porque era lo que a mí me hacía sentir feliz y tranquila y fue pasando el tiempo y ya las maestras también en el colegio, después en la secundaria sigue siendo como la payasita del curso, la que se animaba a recitar un poema, la que hacía un sketch cómico, la que hacía parodias o burlas de los profesores, estas cosas que lo hacés de adolescente. Y luego cuando estaba en quinto año llega a la escuela de Comercio donde yo cursaba, la propaganda del teatro universitario que abría la inscripción también para alumnos que estuvieran en el quinto año de la secundaria, y ahí fui, rendí el examen de ingreso, ingresé. Me subí al escenario y nunca más me bajé, decidí que esa era mi vocación y así estoy, hace ya 53 años.

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