¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

PUBLICIDAD

Yo no soy Rapaport

Lunes, 20 de abril de 2026 a las 19:43

Un poco más solo, con el ánimo incompleto. En este día de lluvia impasible la congoja atrapa como una peste disparada por la muerte del actor más comprometido que conocí. 

Un genio, un gigante de los escenarios al que pude conocer en el Congreso en sus tiempos de diputado. Me gustaba quedarme a su lado en esos debates fugaces de las antesalas, donde ese tipo alto y locuaz que era mi ídolo del cine pronunciaba frases tan sabrosas que daban la sensación de estar sobre las tablas, en una clase magistral de democracia práctica.

Luis Brandoni nos dejó en un momento triste de la Argentina, con la enorme mayoría de sus habitantes ajustados en sus economías hogareñas por una política económica de la que fue crítico, aunque no airadamente.

“Antonio Musicardi”, ese cínico y gélido financista de “Esperando la carroza”, era en la vida real un radical persistente, amigo de Alfonsín, a quien citaba cada dos por tres.

Desde allí, desde la equidistancia de los herederos del padre de la recuperación democrática de 1983, Brandoni entregaba postulados ejemplares de equilibrio. Un radical de alma que convalidaba ideas de corte liberal pero defendía el rol del Estado como articulador de la equidad.

Me quedo con su rol de “El Gallego”, aquel anarquista español de “La Patagonia Rebelde” que arengaba a los peones a alzarse contra el régimen esclavista de los terratenientes británicos.

Y un sueño que espero poder cumplir esta noche, cuando concilie el sueño: responderle “Yo no soy Rapaport” a mi actor favorito, que ahora es etéreo, inmortal.

Últimas noticias

PUBLICIDAD