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Perla, la yegua víctima de cuatreros que hoy tiene una nueva vida junto a su potrillo

Estaba desnutrida y había sido utilizada para transportar carne de animales robados. Una universidad la recibió y le dio un hogar. 

Por El Litoral

Jueves, 03 de septiembre de 2026 a las 17:10

Perla es una yegua que fue rescatada en octubre de 2025 durante un operativo por abigeato. Estaba desnutrida y había sido utilizada para transportar carne de animales robados. La Universidad del Salvador la recibió, la cuidó y le dio un nombre. Casi un año después, volvió a empezar y tuvo un potrillo sano que corre junto a ella.

La nueva vida de Perla

Cuando la Policía Rural y Ecológica de Desiderio Sosa la encontró, aquella yegua todavía no tenía nombre. Su cuerpo era el reflejo de una vida marcada por el abandono y el maltrato. Había sido utilizada por cuatreros para transportar carne de animales robados y faenados clandestinamente y estaba desnutrida, herida y en malas condiciones.

Durante un procedimiento realizado en el marco de una investigación por abigeato fue rescatada. Mientras los efectivos avanzaban con las actuaciones por el delito, encontraron a una víctima que no podía contar lo que había vivido. Por disposición del fiscal de Santo Tomé, Dr. Martín Leiva, la yegua fue entregada a la Universidad del Salvador (Usal).

Allí comenzó una nueva historia. Veterinarios y estudiantes se ocuparon de alimentarla, curar sus heridas y acompañar su recuperación. Pero también hicieron algo que parecía sencillo y que para ella significó mucho: le dieron un nombre. Desde entonces, dejó de ser simplemente un animal utilizado para transportar una carga y pasó a llamarse Perla.

Con el paso de los meses, el cambio comenzó a hacerse evidente. La yegua recuperó peso, fuerza y, poco a poco, también confianza. Ya no tenía que soportar sobre su lomo el peso de una actividad ilegal ni responder a las exigencias de quienes la habían maltratado. Empezó a vivir rodeada de personas que se acercaban para cuidarla.

Pero la historia de Perla todavía guardaba un capítulo inesperado. Casi un año después de aquel rescate, llegó una noticia que transformó para siempre su vida ya que Perla fue mamá. A su lado nació un potrillo macho, sano y fuerte, que hoy representa mucho más que un nuevo animal en el campo.

Su nacimiento parece cerrar un círculo. Perla pasó de transportar sobre su lomo el producto de un delito a caminar libre junto a su propia cría. Donde antes había abandono, ahora hay cuidado; donde hubo maltrato, hoy hay una nueva vida.

La Policía Rural la rescató aquel día sin saber cuál sería su destino. Los veterinarios y estudiantes de la Universidad del Salvador hicieron su parte para devolverle la salud y la dignidad, Perla hizo el resto, sobrevivió, se recuperó y volvió a confiar.

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