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En el recuerdo de sus versos renació Gordiolla Niella

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Poeta, narrador, ensayista y escritor de obras de teatro, Juan Carlos Ramón “Cancho” Gordiola Niella fue el más auténtico cultor de la poesía correntina, desde su cuna natal Nuestra Señora del Rosario de Caá Catí, el pueblo que engendró una generación de escritores que sobreviven en el vuelo de sus obras atemporales.
De la tierra de David Martínez y de Olga Piñeiro, emergió la figura de “Cancho” para un homenaje que la noche del jueves, en el Museo Histórico de la Provincia, le tributaran sus amigos Enrique Antonio Piñeyro y Héctor “Toti” Brisighelli, sumado el recordatorio a la música que se escuchó en guitarra y voz de los hermanos Alcides y Raúl Varela, mencionando en la creación de dichas composiciones a Benito Varela y con cierre de palabras del mayor de los Varela, el doctor Waldino Walter.
En vísperas del Día del Escritor, nada más acertado que este homenaje a un hombre sencillo, que dedicó su vida a la docencia, alternando cargos, según los “virajes del destino”, tal la calificación de Piñeyro, para suavizar con el término, las acostumbradas decisiones de una política que lo ubicó como director del Instituto de Bellas Artes e Idiomas “Josefina Contte”, luego como maestro en la Cárcel Penitenciaria y más luego en la Isla del Cerrito, donde enseñó a los leprosos y convivió con ellos. La poesía siempre estuvo presente y en eso basó su funcionalidad como ser humano, alejado de una realidad que era cruel y no concordaba con la belleza que quería transmitir.
En Caá Catí, Gordiola se dedicó al teatro y creó el “Pequeño Teatro de Caá Catí”. Escribió más de 40 obras, algunas compendiadas en el libro “Dicen que es teatro”.
Cuando su gran amigo, el músico y compositor Edgar Romero Maciel sufrió un delicado accidente que afectó la movilidad de sus miembros inferiores y se tuvo que trasladar en silla de ruedas, escribió para él la obra “Un ascensor al cielo”. La trama incluía el protagónico de un minusválido y Edgar pudo así, despuntar su vocación escénica.
Generoso en el trato, la bohemia contrastaba de manera recurrente con sus períodos de hostilidad. Pero el gérmen fecundo de su poesía, decía todo lo que el hombre callaba. Con la palabra llegó la música y fue Benito Varela el creador de los acordes para ‘Canto a Caá Catí‘, en 1952; en el año 53’, ‘Regresemos Luna‘ y entre1957 y 58, las composiciones ‘Calle de Pueblo‘ y ‘Che Yasí Amó Guá‘ y finalmente ‘A donde llevas Camino‘, todo con letra de Gordiola Niella. Sus hermanos Alcides y Raúl, las cantaron en el acto, ante la emotiva mirada de compoblanos, amigos y el intendente caacatiano, Ricardo Torres. También estuvo su única sobrina, Irene Esquivel Gordiola Niella, que agradeció en homenaje al director del Museo, licenciado Fernando González Azcoaga y a los organizadores del acto.
Los duendes de la calle Paraguay donde vivía “Cancho” en la capital correntina, habitan las penumbras de los rincones que recorrió el poeta. Su casa natal en Caá Catí, es ahora museo histórico y en ella se conservan muebles, objetos del escritor y las primeras ediciones de sus libros, que él mismo mandaba editar, sin recurrir más que a la ayuda de su magro sueldo docente. Después, los regalaba y así, cerraba el círculo de las inmensas satisfacciones.
La noche de junio 12, fue para Gordiola Niella. Y en versos, la despedida, lo devolvió a la vida abrir las páginas de su libro “Cesto de papeles” y rescatar el poema “Hay Kais con un viejo autorretrato”: “Tus ojos fríos/ se humanizan si encuentran/ los ojos míos./ Mirado inyectas/ a este saco de huesos/ fechas de fiesta/. Fiestas de antaño.../ Cuántos años?/ No quiero contar los años!”. (MM).

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En el recuerdo de sus versos renació Gordiolla Niella

Los “Varela cuera”, Alcides, Raúl y Waldino Walter, con Enrique Piñeyro y Toti Brisighelli. Cinco amigos para el recuerdo de “Cancho”.
Los “Varela cuera”, Alcides, Raúl y Waldino Walter, con Enrique Piñeyro y Toti Brisighelli. Cinco amigos para el recuerdo de “Cancho”.
Poeta, narrador, ensayista y escritor de obras de teatro, Juan Carlos Ramón “Cancho” Gordiola Niella fue el más auténtico cultor de la poesía correntina, desde su cuna natal Nuestra Señora del Rosario de Caá Catí, el pueblo que engendró una generación de escritores que sobreviven en el vuelo de sus obras atemporales.
De la tierra de David Martínez y de Olga Piñeiro, emergió la figura de “Cancho” para un homenaje que la noche del jueves, en el Museo Histórico de la Provincia, le tributaran sus amigos Enrique Antonio Piñeyro y Héctor “Toti” Brisighelli, sumado el recordatorio a la música que se escuchó en guitarra y voz de los hermanos Alcides y Raúl Varela, mencionando en la creación de dichas composiciones a Benito Varela y con cierre de palabras del mayor de los Varela, el doctor Waldino Walter.
En vísperas del Día del Escritor, nada más acertado que este homenaje a un hombre sencillo, que dedicó su vida a la docencia, alternando cargos, según los “virajes del destino”, tal la calificación de Piñeyro, para suavizar con el término, las acostumbradas decisiones de una política que lo ubicó como director del Instituto de Bellas Artes e Idiomas “Josefina Contte”, luego como maestro en la Cárcel Penitenciaria y más luego en la Isla del Cerrito, donde enseñó a los leprosos y convivió con ellos. La poesía siempre estuvo presente y en eso basó su funcionalidad como ser humano, alejado de una realidad que era cruel y no concordaba con la belleza que quería transmitir.
En Caá Catí, Gordiola se dedicó al teatro y creó el “Pequeño Teatro de Caá Catí”. Escribió más de 40 obras, algunas compendiadas en el libro “Dicen que es teatro”.
Cuando su gran amigo, el músico y compositor Edgar Romero Maciel sufrió un delicado accidente que afectó la movilidad de sus miembros inferiores y se tuvo que trasladar en silla de ruedas, escribió para él la obra “Un ascensor al cielo”. La trama incluía el protagónico de un minusválido y Edgar pudo así, despuntar su vocación escénica.
Generoso en el trato, la bohemia contrastaba de manera recurrente con sus períodos de hostilidad. Pero el gérmen fecundo de su poesía, decía todo lo que el hombre callaba. Con la palabra llegó la música y fue Benito Varela el creador de los acordes para ‘Canto a Caá Catí‘, en 1952; en el año 53’, ‘Regresemos Luna‘ y entre1957 y 58, las composiciones ‘Calle de Pueblo‘ y ‘Che Yasí Amó Guá‘ y finalmente ‘A donde llevas Camino‘, todo con letra de Gordiola Niella. Sus hermanos Alcides y Raúl, las cantaron en el acto, ante la emotiva mirada de compoblanos, amigos y el intendente caacatiano, Ricardo Torres. También estuvo su única sobrina, Irene Esquivel Gordiola Niella, que agradeció en homenaje al director del Museo, licenciado Fernando González Azcoaga y a los organizadores del acto.
Los duendes de la calle Paraguay donde vivía “Cancho” en la capital correntina, habitan las penumbras de los rincones que recorrió el poeta. Su casa natal en Caá Catí, es ahora museo histórico y en ella se conservan muebles, objetos del escritor y las primeras ediciones de sus libros, que él mismo mandaba editar, sin recurrir más que a la ayuda de su magro sueldo docente. Después, los regalaba y así, cerraba el círculo de las inmensas satisfacciones.
La noche de junio 12, fue para Gordiola Niella. Y en versos, la despedida, lo devolvió a la vida abrir las páginas de su libro “Cesto de papeles” y rescatar el poema “Hay Kais con un viejo autorretrato”: “Tus ojos fríos/ se humanizan si encuentran/ los ojos míos./ Mirado inyectas/ a este saco de huesos/ fechas de fiesta/. Fiestas de antaño.../ Cuántos años?/ No quiero contar los años!”. (MM).