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Macri busca ayuda por el tema tarifas

Como si fuese “un manotón de ahogado”, el presidente Mauricio Macri elevó la presión y le reclamó a las provincias y los municipios que eliminen los impuestos que cobran sobre los servicios públicos. 
El pedido, aunque fue “bien recibido por todos los gobernadores”, sólo tuvo una respuesta inmediata: María Eugenia Vidal decidió dar de baja las cargas impositivas que Buenos Aires tiene sobre el gas, la luz y el agua.
“Les quiero pedir a todos los municipios y a los gobiernos provinciales que eliminen los impuestos que cobran sobre los servicios públicos. Así van a ayudar a aliviar la carga de cada consumidor, de cada comercio y cada Pyme”, dijo Macri el lunes desde el yacimiento de Vaca Muerta, en Neuquén.
La modificación tributaria que anunció Vidal, que efectivizará mediante la firma de un decreto, será universal y representará una rebaja del 15,7% en las facturas de electricidad, del 6,3% en las de gas y del 6,2 en las de agua.
El monto no será el mismo para cada distrito. Por ejemplo, en Córdoba, la factura de gas incluye una contribución comercio e industria municipal, de 1%; ingresos brutos, 5%; IVA, 21%, y percepción impuesto municipal de 8%. En luz, en cambio, se repite el IVA y se suma un impuesto municipal de 10%, además de los fondos específicos.
Vidal fue la única que avaló el pedido del Presidente. A excepción del mendocino Alfredo Cornejo, el resto de los mandatarios provinciales aún no se definió. Ni siquiera lo hicieron los otros mandatarios de Cambiemos: Horacio Rodríguez Larreta (Capital) -está evaluando qué hacer y podría haber un anuncio en las “próximas horas”-, Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Valdés (Corrientes).
Aunque ya pasó el “shock de ajuste”, todavía se mantienen subsidios por 10.000 millones de dólares. Por eso, la administración Macri negocia con provincias y municipios para bajar hasta 20% el precio de las facturas.
Los tarifazos dispuestos para los servicios de luz, gas y transporte provocaron airadas protestas y un verdadero vendaval político, incluso dentro de las filas de Cambiemos. Lo que nadie dice es que en realidad los fuertes ajustes se quedaron cortos. El fuerte aumento del tipo de cambio en el arranque de 2018 y el incremento del petróleo a nivel internacional se “comieron” una parte del ajuste que intentó el ministro de Energía, Juan José Aranguren. Como consecuencia, los subsidios económicos bajarán más lento de lo previsto este año, obligando a nuevos aumentos de tarifas en los semestres sucesivos.
Pero las tarifas seguirán aumentando bien por encima de la inflación al menos hasta fines del año que viene.
Según un estudio muy detallado de la consultora Macroview, en el caso de la electricidad, la necesidad de seguir bajando subsidios llevará a un nuevo aumento de 19% en la tarifa en octubre y otro adicional de 12% en febrero del año que viene. Para el gas es más suave, porque quedan menos subsidios. Los aumentos que hay por delante serían de 12% en octubre y otro 15% en abril.
Antes del pedido formulado por el presidente Macri, se supo que el Gobierno mantendrá la suba de la tarifa del gas, pero habrá facilidades para el pago de las facturas.
Convengamos que el plan de pago en cuotas no es una solución de fondo. Simplemente se trata de suavizar el impacto que tendrán las tarifas en estos meses de invierno que se avecinan.
A todo esto, las encuestas, esa herramienta hipervalorada por los gobiernos para medir el pulso social de sus decisiones, le están dejando un sabor amargo a la administración macrista: los números muestran estabilidad y hasta un leve repunte -luego del derrumbe de fin de año-, pero con la clase media golpeada y dando señales de agotamiento.
Distintos relevamientos dan cuenta de esa caída en el sector que es el núcleo del electorado de Cambiemos y que está sintiendo con mayor dureza el impacto de los tarifazos en los servicios públicos.

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Macri busca ayuda por el tema tarifas

Como si fuese “un manotón de ahogado”, el presidente Mauricio Macri elevó la presión y le reclamó a las provincias y los municipios que eliminen los impuestos que cobran sobre los servicios públicos. 
El pedido, aunque fue “bien recibido por todos los gobernadores”, sólo tuvo una respuesta inmediata: María Eugenia Vidal decidió dar de baja las cargas impositivas que Buenos Aires tiene sobre el gas, la luz y el agua.
“Les quiero pedir a todos los municipios y a los gobiernos provinciales que eliminen los impuestos que cobran sobre los servicios públicos. Así van a ayudar a aliviar la carga de cada consumidor, de cada comercio y cada Pyme”, dijo Macri el lunes desde el yacimiento de Vaca Muerta, en Neuquén.
La modificación tributaria que anunció Vidal, que efectivizará mediante la firma de un decreto, será universal y representará una rebaja del 15,7% en las facturas de electricidad, del 6,3% en las de gas y del 6,2 en las de agua.
El monto no será el mismo para cada distrito. Por ejemplo, en Córdoba, la factura de gas incluye una contribución comercio e industria municipal, de 1%; ingresos brutos, 5%; IVA, 21%, y percepción impuesto municipal de 8%. En luz, en cambio, se repite el IVA y se suma un impuesto municipal de 10%, además de los fondos específicos.
Vidal fue la única que avaló el pedido del Presidente. A excepción del mendocino Alfredo Cornejo, el resto de los mandatarios provinciales aún no se definió. Ni siquiera lo hicieron los otros mandatarios de Cambiemos: Horacio Rodríguez Larreta (Capital) -está evaluando qué hacer y podría haber un anuncio en las “próximas horas”-, Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Valdés (Corrientes).
Aunque ya pasó el “shock de ajuste”, todavía se mantienen subsidios por 10.000 millones de dólares. Por eso, la administración Macri negocia con provincias y municipios para bajar hasta 20% el precio de las facturas.
Los tarifazos dispuestos para los servicios de luz, gas y transporte provocaron airadas protestas y un verdadero vendaval político, incluso dentro de las filas de Cambiemos. Lo que nadie dice es que en realidad los fuertes ajustes se quedaron cortos. El fuerte aumento del tipo de cambio en el arranque de 2018 y el incremento del petróleo a nivel internacional se “comieron” una parte del ajuste que intentó el ministro de Energía, Juan José Aranguren. Como consecuencia, los subsidios económicos bajarán más lento de lo previsto este año, obligando a nuevos aumentos de tarifas en los semestres sucesivos.
Pero las tarifas seguirán aumentando bien por encima de la inflación al menos hasta fines del año que viene.
Según un estudio muy detallado de la consultora Macroview, en el caso de la electricidad, la necesidad de seguir bajando subsidios llevará a un nuevo aumento de 19% en la tarifa en octubre y otro adicional de 12% en febrero del año que viene. Para el gas es más suave, porque quedan menos subsidios. Los aumentos que hay por delante serían de 12% en octubre y otro 15% en abril.
Antes del pedido formulado por el presidente Macri, se supo que el Gobierno mantendrá la suba de la tarifa del gas, pero habrá facilidades para el pago de las facturas.
Convengamos que el plan de pago en cuotas no es una solución de fondo. Simplemente se trata de suavizar el impacto que tendrán las tarifas en estos meses de invierno que se avecinan.
A todo esto, las encuestas, esa herramienta hipervalorada por los gobiernos para medir el pulso social de sus decisiones, le están dejando un sabor amargo a la administración macrista: los números muestran estabilidad y hasta un leve repunte -luego del derrumbe de fin de año-, pero con la clase media golpeada y dando señales de agotamiento.
Distintos relevamientos dan cuenta de esa caída en el sector que es el núcleo del electorado de Cambiemos y que está sintiendo con mayor dureza el impacto de los tarifazos en los servicios públicos.