Feministas: “Las mujeres tenemos derecho a decidir sobre nuestro cuerpo”
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Feministas: “Las mujeres tenemos derecho a decidir sobre nuestro cuerpo”

Representan a grupos que desde hace varios años luchan por los derechos de la mujer. A los reclamos por casos de violencia machista, se sumó el pedido de la legalización del aborto.

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n La militancia feminista en Corrientes ha crecido en los últimos tiempos y la legalización del aborto se convirtió en una de las principales banderas que levantaron en las últimas marchas. Existen varios grupos que luchan contra la violencia machista en Capital y en el interior, pero hoy uno de los más numerosos es el Colectivo de Mujeres. Soledad Ross y Sandra Maldonado dialogaron con El Litoral sobre cómo es militar a favor del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). También expresó su opinión Karina Cardozo, del Movimiento María Contti, una de las referentes de género en la provincia. Hay otros grupos como Mumala, que también está a favor de la iniciativa que sería tratada en menos de dos meses en el Senado. Incluso, hay otros que surgieron hace poco tiempo como el grupo de universitarias feministas. 

—¿Cuándo comienza la militancia a favor del aborto?
—Soledad: Nuestra militancia no comienza con la cuestión de género, en el año 2001 muchas vimos la necesidad de trabajar frente a la crisis económica. Nosotras éramos las que estábamos al frente para dar de comer a nuestros hijos. También vimos casos de analfabetismo y empezamos a hacer apoyo escolar. En mi caso, sufrí violencia psicológica y sexual en mi casa. A mí, como a otras mujeres, nos costaba reconocer que esto era violencia. Me produje un aborto hace 16 años porque decidí que no quería tener otro hijo con esa persona que me violentaba. En ese proceso conocí casos de niñas abusadas y que las hacen parir igual, por eso decimos que el aborto debe ser legal, seguro y gratuito. En el Colectivo de Mujeres tenemos diversidad de compañeras no sólo en los quehaceres diarios, también en edades. Debemos reconocer que tuvimos 12 años de gobierno popular y que esto nos ayudó a nombrar a la violencia de género como tal, antes no podíamos mencionarla de esa manera. Las mujeres seguimos desplazadas en algunos lugares y algunas están en situación de sumisión y silencio. 
—Desde tu experiencia, ¿por qué estás a favor de la legalización?
—Soledad: El aborto debe ser legal y esto es tan cierto como que las mujeres pobres mueren al abortar y otras que pagan no. Eso me parece más importante, decir que algunas abortan en mejores condiciones que otras. Cuando a mí me pasó eso, lo único que sabía era que, entre tanta situación de violencia con mi pareja, no quería tener otro hijo con él.
—Sandra: Comencé mi militancia en el año 2006, también como Soledad haciendo diferentes tareas, sosteniendo comedores y haciendo alfabetización. Venimos trabajando el aborto y defendiendo hace años que las mujeres no deberían seguir muriendo por esta causa. Las mujeres, legal o no, van a seguir abortando. Es una cuestión de justicia social. Hay que entender que hay mujeres pobres que se realizan abortos caseros y terminan llegando a una guardia desangrando con restos de embarazo y siendo indagadas o sometidas de forma violenta de parte de los médicos que las atienden, terminan siendo penalizadas. Hace cinco años usé la pastilla Misoprostol. No sé si alguna vez a mí me va a tocar vivir una situación traumática por un aborto clandestino, si la mujer tiene plata, tiene el respaldo. Cuando tomé la pastilla salía $150 y hoy cuesta $950, no fue fácil conseguirla en la farmacia, pero la pude comprar sin receta. 
—Karina: Mi militancia política lleva más tiempo que la campaña por el aborto. Mi lucha por la legalización del aborto comienza en conjunto con mi participación en los encuentros nacionales de mujeres, donde compartimos experiencias con compañeras y conocí el caso de Jujuy, donde apresaron a Romina Tejerina por practicarse un aborto. La triple consigna no salió fácil, surgió de muchos planteos en esos encuentros, se fue germinando y gestando en base a grandes luchas feministas. En Corrientes, en el año 2008, empezamos a plantearnos por el caso de una niña de 12 años que fue violada y quedó embarazada, no le permitieron abortar y ahora el violador quedará en libertad. A partir de ahí, empezamos a tomar conciencia de los casos. Los encuentros de mujeres nos marcaron mucho a las compañeras. Fuimos conociendo casos de violencia de género. Pedimos que se renueve la declaración de emergencia por violencia machista. 
—¿Cómo es formar parte de esta lucha en una provincia pro vida?
—Soledad: Cuesta muchísimo, pero ver a las adolescentes en las movilizaciones nos demuestra que vale la pena luchar. En nuestra provincia se vivió un proceso muy lento. El Estado no acompaña las causas de género y nos cuesta diez veces más que en otros lugares. También vemos que hay mucha desinformación, gente que repite un discurso y con cuestiones tan profundas como es el aborto. El proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo lo veníamos trabajando lentamente, hay muchas compañeras que son católicas que pudieron separar esto de su religión. Miro hacia adelante y pienso en lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos, dejar una sociedad más justa e igualitaria. Tengo seis hijos y entiendo que la maternidad debe ser deseada y planificada. 
—Sandra: Es muy difícil militar en la provincia donde no existe un presupuesto para estas políticas públicas y crea una deuda inmensa con la sociedad. No se destina dinero para cuestiones de violencia de género, pero sí para reparar una iglesia que ha tenido recientemente renovaciones. La gente repite lo que dicen algunos medios que no tienen perspectiva de género, toman la parte que le conviene.
—¿Qué les pasa cuando las insultan, sobre todo en las redes sociales?
—Sandra: Me han comparado con la dictadura militar, comparan el aborto con un genocidio del Estado y defienden la Iglesia que ocultó la entrega de bebés. 
—Karina: Hay una necesidad grande de dividirnos y etiquetar. Esto también se entiende como una habilidad del Gobierno. Las mujeres debemos decidir por nuestro cuerpo. Hay una unidad muy grande en contra de las que trabajamos contra la violencia de género, no sólo sectores de la Iglesia. Nos tipifican como asesinas, abortistas. Nos ha tocado hacer militancia en la cuestión de género solas, peleando para que se haga justicia por algún femicidio y frente a esto hubo silencio, el silencio también es cómplice y parte de la sociedad hace juicios de valor sin saber cual es nuestro trabajo. Es una habilidad del Gobierno jugar con la desinformación. 
—Soledad: Hay videos de profesionales médicos que pasan imágenes de aborto a los ocho meses, hay intencionalidad de desinformar. Atacan a nuestra culpabilidad, a nuestra conciencia. 
—Karina: Quieren dejar a la mujer con la responsabilidad, nadie habla de la responsabilidad del varón. Ni hablar de que el aborto no punible, en ciertas situaciones, no está garantizado en Corrientes. Es mentira que podemos decidir. Hasta ahora, por ejemplo, cuesta acceder a puestos laborales y más aún tener lugares jerárquicos. Las mujeres tenemos derecho a decidir por nosotras, más allá de cualquier religión. 
—Soledad: También es cierto, no por casualidad somos una de las provincias más pobres y con un alto índice de analfabetismo y otros males sociales, se debe a la historia que tenemos como Gobierno.
—¿Hay desinformación?
—Soledad: Decimos que se puede abortar hasta la semana 14, eso debe quedar claro, también que es decisión de cada mujer parir. El proyecto señala que la mujer que quiera abortar pueda ser atendida en buenas condiciones en un centro de salud, que la asistan como cualquier paciente que tiene una emergencia. Es irracional pensar que se puede abortar hasta los nueve meses. La desinformación se da por ciertos intereses, muestran lo que les conviene para que el aborto se siga dando en la clandestinidad. 
—¿Qué piensan acerca de la educación sexual en base a valores?
—Karina: Habría que recordar que existe una ley de educación sexual integral a nivel nacional que va más allá del proceso biológico. Debemos educarnos y educar a los niños y adolescentes en materia de sexualidad, hablar de cómo deben cuidarse. Creo que tiene más valor la triple consigna: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. 
—Soledad: Los niños se están descubriendo en el jardín, hay que saber cómo hablar de sexualidad y con qué palabras, decir las cosas por su nombre y enseñar -sobre todas las cosas- que no deben dejar que los toquen. Eso es educación sexual integral y no el tipo de charlas que nos daban a nosotros en los colegios. La directora de un colegio de barrio me dijo que las docentes van a las capacitaciones, pero luego está en ellas aplicar sus conocimientos.
—Karina: El Ministerio de Educación debe dar cuenta de las charlas que se están dictando, si están aplicando la educación sexual integral, dónde se está aplicando y sí capacitó a docentes a cuántos de ellos. Hay desinformación, no nos hace feliz abortar y se vive esto con dolor y vergüenza. 
—¿Cómo se debió actuar ante el caso de una niña, madre hoy, internada en el Llano?
—Soledad: Se piensa y se decide otra vez por el cuerpo de la otra persona. Hay una falta de política pública y de injusticia terrible. Esa niña no debía estar embarazada. Debemos decidir cuándo ser madres. El Estado debe hacerse cargo de estos casos de abusos y de la lista de mujeres muertas por violencia de género. 
—¿Harán controles si se legaliza?
—Karina: Hay que tener en cuenta que el sistema de salud está colapsado, hay médicos y enfermeros mal pagos y es insuficiente el personal en la salud pública. Hay que brindar mejores condiciones de atención, va a ser una lucha que se cumpla este proyecto, si llega a ser ley.
—Soledad: Sucede, por ejemplo, con el protocolo de actuación policial en casos de violencia de género, que no se cumple.
—Karina: Está la objeción de conciencia que algunos médicos, remarco algunos, ya han presentado. Hay que entender el servicio que se debe prestar en la salud pública. La institución no puede presentar objeción de conciencia, ya que esto es algo individual. Las organizaciones vamos a tener un rol muy importante, vamos a tener que controlar que esta ley se cumpla en los hospitales públicos. 
(C.S.S.)

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Feministas: “Las mujeres tenemos derecho a decidir sobre nuestro cuerpo”

Representan a grupos que desde hace varios años luchan por los derechos de la mujer. A los reclamos por casos de violencia machista, se sumó el pedido de la legalización del aborto.

n La militancia feminista en Corrientes ha crecido en los últimos tiempos y la legalización del aborto se convirtió en una de las principales banderas que levantaron en las últimas marchas. Existen varios grupos que luchan contra la violencia machista en Capital y en el interior, pero hoy uno de los más numerosos es el Colectivo de Mujeres. Soledad Ross y Sandra Maldonado dialogaron con El Litoral sobre cómo es militar a favor del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). También expresó su opinión Karina Cardozo, del Movimiento María Contti, una de las referentes de género en la provincia. Hay otros grupos como Mumala, que también está a favor de la iniciativa que sería tratada en menos de dos meses en el Senado. Incluso, hay otros que surgieron hace poco tiempo como el grupo de universitarias feministas. 

—¿Cuándo comienza la militancia a favor del aborto?
—Soledad: Nuestra militancia no comienza con la cuestión de género, en el año 2001 muchas vimos la necesidad de trabajar frente a la crisis económica. Nosotras éramos las que estábamos al frente para dar de comer a nuestros hijos. También vimos casos de analfabetismo y empezamos a hacer apoyo escolar. En mi caso, sufrí violencia psicológica y sexual en mi casa. A mí, como a otras mujeres, nos costaba reconocer que esto era violencia. Me produje un aborto hace 16 años porque decidí que no quería tener otro hijo con esa persona que me violentaba. En ese proceso conocí casos de niñas abusadas y que las hacen parir igual, por eso decimos que el aborto debe ser legal, seguro y gratuito. En el Colectivo de Mujeres tenemos diversidad de compañeras no sólo en los quehaceres diarios, también en edades. Debemos reconocer que tuvimos 12 años de gobierno popular y que esto nos ayudó a nombrar a la violencia de género como tal, antes no podíamos mencionarla de esa manera. Las mujeres seguimos desplazadas en algunos lugares y algunas están en situación de sumisión y silencio. 
—Desde tu experiencia, ¿por qué estás a favor de la legalización?
—Soledad: El aborto debe ser legal y esto es tan cierto como que las mujeres pobres mueren al abortar y otras que pagan no. Eso me parece más importante, decir que algunas abortan en mejores condiciones que otras. Cuando a mí me pasó eso, lo único que sabía era que, entre tanta situación de violencia con mi pareja, no quería tener otro hijo con él.
—Sandra: Comencé mi militancia en el año 2006, también como Soledad haciendo diferentes tareas, sosteniendo comedores y haciendo alfabetización. Venimos trabajando el aborto y defendiendo hace años que las mujeres no deberían seguir muriendo por esta causa. Las mujeres, legal o no, van a seguir abortando. Es una cuestión de justicia social. Hay que entender que hay mujeres pobres que se realizan abortos caseros y terminan llegando a una guardia desangrando con restos de embarazo y siendo indagadas o sometidas de forma violenta de parte de los médicos que las atienden, terminan siendo penalizadas. Hace cinco años usé la pastilla Misoprostol. No sé si alguna vez a mí me va a tocar vivir una situación traumática por un aborto clandestino, si la mujer tiene plata, tiene el respaldo. Cuando tomé la pastilla salía $150 y hoy cuesta $950, no fue fácil conseguirla en la farmacia, pero la pude comprar sin receta. 
—Karina: Mi militancia política lleva más tiempo que la campaña por el aborto. Mi lucha por la legalización del aborto comienza en conjunto con mi participación en los encuentros nacionales de mujeres, donde compartimos experiencias con compañeras y conocí el caso de Jujuy, donde apresaron a Romina Tejerina por practicarse un aborto. La triple consigna no salió fácil, surgió de muchos planteos en esos encuentros, se fue germinando y gestando en base a grandes luchas feministas. En Corrientes, en el año 2008, empezamos a plantearnos por el caso de una niña de 12 años que fue violada y quedó embarazada, no le permitieron abortar y ahora el violador quedará en libertad. A partir de ahí, empezamos a tomar conciencia de los casos. Los encuentros de mujeres nos marcaron mucho a las compañeras. Fuimos conociendo casos de violencia de género. Pedimos que se renueve la declaración de emergencia por violencia machista. 
—¿Cómo es formar parte de esta lucha en una provincia pro vida?
—Soledad: Cuesta muchísimo, pero ver a las adolescentes en las movilizaciones nos demuestra que vale la pena luchar. En nuestra provincia se vivió un proceso muy lento. El Estado no acompaña las causas de género y nos cuesta diez veces más que en otros lugares. También vemos que hay mucha desinformación, gente que repite un discurso y con cuestiones tan profundas como es el aborto. El proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo lo veníamos trabajando lentamente, hay muchas compañeras que son católicas que pudieron separar esto de su religión. Miro hacia adelante y pienso en lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos, dejar una sociedad más justa e igualitaria. Tengo seis hijos y entiendo que la maternidad debe ser deseada y planificada. 
—Sandra: Es muy difícil militar en la provincia donde no existe un presupuesto para estas políticas públicas y crea una deuda inmensa con la sociedad. No se destina dinero para cuestiones de violencia de género, pero sí para reparar una iglesia que ha tenido recientemente renovaciones. La gente repite lo que dicen algunos medios que no tienen perspectiva de género, toman la parte que le conviene.
—¿Qué les pasa cuando las insultan, sobre todo en las redes sociales?
—Sandra: Me han comparado con la dictadura militar, comparan el aborto con un genocidio del Estado y defienden la Iglesia que ocultó la entrega de bebés. 
—Karina: Hay una necesidad grande de dividirnos y etiquetar. Esto también se entiende como una habilidad del Gobierno. Las mujeres debemos decidir por nuestro cuerpo. Hay una unidad muy grande en contra de las que trabajamos contra la violencia de género, no sólo sectores de la Iglesia. Nos tipifican como asesinas, abortistas. Nos ha tocado hacer militancia en la cuestión de género solas, peleando para que se haga justicia por algún femicidio y frente a esto hubo silencio, el silencio también es cómplice y parte de la sociedad hace juicios de valor sin saber cual es nuestro trabajo. Es una habilidad del Gobierno jugar con la desinformación. 
—Soledad: Hay videos de profesionales médicos que pasan imágenes de aborto a los ocho meses, hay intencionalidad de desinformar. Atacan a nuestra culpabilidad, a nuestra conciencia. 
—Karina: Quieren dejar a la mujer con la responsabilidad, nadie habla de la responsabilidad del varón. Ni hablar de que el aborto no punible, en ciertas situaciones, no está garantizado en Corrientes. Es mentira que podemos decidir. Hasta ahora, por ejemplo, cuesta acceder a puestos laborales y más aún tener lugares jerárquicos. Las mujeres tenemos derecho a decidir por nosotras, más allá de cualquier religión. 
—Soledad: También es cierto, no por casualidad somos una de las provincias más pobres y con un alto índice de analfabetismo y otros males sociales, se debe a la historia que tenemos como Gobierno.
—¿Hay desinformación?
—Soledad: Decimos que se puede abortar hasta la semana 14, eso debe quedar claro, también que es decisión de cada mujer parir. El proyecto señala que la mujer que quiera abortar pueda ser atendida en buenas condiciones en un centro de salud, que la asistan como cualquier paciente que tiene una emergencia. Es irracional pensar que se puede abortar hasta los nueve meses. La desinformación se da por ciertos intereses, muestran lo que les conviene para que el aborto se siga dando en la clandestinidad. 
—¿Qué piensan acerca de la educación sexual en base a valores?
—Karina: Habría que recordar que existe una ley de educación sexual integral a nivel nacional que va más allá del proceso biológico. Debemos educarnos y educar a los niños y adolescentes en materia de sexualidad, hablar de cómo deben cuidarse. Creo que tiene más valor la triple consigna: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. 
—Soledad: Los niños se están descubriendo en el jardín, hay que saber cómo hablar de sexualidad y con qué palabras, decir las cosas por su nombre y enseñar -sobre todas las cosas- que no deben dejar que los toquen. Eso es educación sexual integral y no el tipo de charlas que nos daban a nosotros en los colegios. La directora de un colegio de barrio me dijo que las docentes van a las capacitaciones, pero luego está en ellas aplicar sus conocimientos.
—Karina: El Ministerio de Educación debe dar cuenta de las charlas que se están dictando, si están aplicando la educación sexual integral, dónde se está aplicando y sí capacitó a docentes a cuántos de ellos. Hay desinformación, no nos hace feliz abortar y se vive esto con dolor y vergüenza. 
—¿Cómo se debió actuar ante el caso de una niña, madre hoy, internada en el Llano?
—Soledad: Se piensa y se decide otra vez por el cuerpo de la otra persona. Hay una falta de política pública y de injusticia terrible. Esa niña no debía estar embarazada. Debemos decidir cuándo ser madres. El Estado debe hacerse cargo de estos casos de abusos y de la lista de mujeres muertas por violencia de género. 
—¿Harán controles si se legaliza?
—Karina: Hay que tener en cuenta que el sistema de salud está colapsado, hay médicos y enfermeros mal pagos y es insuficiente el personal en la salud pública. Hay que brindar mejores condiciones de atención, va a ser una lucha que se cumpla este proyecto, si llega a ser ley.
—Soledad: Sucede, por ejemplo, con el protocolo de actuación policial en casos de violencia de género, que no se cumple.
—Karina: Está la objeción de conciencia que algunos médicos, remarco algunos, ya han presentado. Hay que entender el servicio que se debe prestar en la salud pública. La institución no puede presentar objeción de conciencia, ya que esto es algo individual. Las organizaciones vamos a tener un rol muy importante, vamos a tener que controlar que esta ley se cumpla en los hospitales públicos. 
(C.S.S.)