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Fake News, mentiras ancladas en la verdad

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Por Carlos Lezcano
Especial para El Litoral

Por Gabriela Bissaro
Especial para El Litoral

Así como el hincha de fútbol solo ve el penal ajeno, también el militante se ilusiona con que nosotros nos parecemos y nos diferenciamos de ellos, que a su vez se parecen”, dice Eduardo Levy Yeyati para explicar las lógicas tribales que sientan bases sólidas para la instalación de la posverdad, de las verdades a medias, de las mentiras, de las fake news. 
De qué manera se vinculan las noticias falsas con la pertenencia a los grupos, se pregunta Guadalupe Nogués en “Pensar con otros” y propone algunas ideas: “Cuando el tema en disputa se asocia a la identidad de nuestra tribu, aunque creemos que lo que nos importa es averiguar la verdad, es muy posible que estemos priorizando, sin darnos cuenta, no desafiar lo que nuestra tribu considera verdad”. Aquí radica un punto central donde crecen las noticias falsas, la defensa de nuestro entorno aun a riesgo de sacrificar la verdad. 
“Que se sienta cierto más que sea cierto”, dicen en The Economist para explicar la lógica de las fake news, una apelación directa a las emociones de las personas que, además, poco provistas de formación e información como para poner a prueba lo que reciben como verdades, lo echan a rodar con un par de clics.
Siguiendo lo que plantea The Economist, cuando los políticos tratan de responder con hechos la equivocación de lo que se difunde por las redes sociales, no comprenden que la política de la posverdad ya no precisa basarse en evidencias. En esa línea, Daniel Ivoskus plantea el desafío para la comunicación política, qué acciones y qué momentos son los verdaderamente efectivos cuando una noticia falsa se convierte en una marea imparable. Esta era de la posverdad no interpela solamente al periodismo y a la clase política, se necesita de ciudadanos y ciudadanas que fortalezcan sus barreras de entrada de la información. Eso habla de una crisis cultural que hay que hacer frente con más educación y mejor información. 
De esto hablamos con Ivoskus, especialista en desarrollo económico local y marketing público, diputado de la provincia de Buenos Aires, docente universitario y presidente de la Cumbre Mundial de Comunicación Política.

—¿Qué son las fake news?
—La fake new es una mentira que se convierte en noticia, que no solamente es una mentira inocente, sino que tiene un fin y un objetivo por detrás. Sinceramente, se trata de hacer daño, puede ser daño a la reputación de una persona, daño electoral, puede ser de desestabilización de un gobierno, daño económico, puede tener distintas vertientes, pero -en definitiva- es una mentira que está planificada para hacer un daño y fundamentalmente lo vemos cada vez con más frecuencia. Los últimos diez años, donde la irrupción de las redes sociales ha permitido la proliferación de fake news, que es una noticia falsa. No es un fenómeno nuevo, ya hace 486 años Nicolás Maquiavelo decía que “siempre que haya alguien que se deje engañar, habrá alguien que engaña” y a partir de eso surgen y es lo que estamos viviendo en la actualidad.
—Esta mentira planificada que, como decís, no es nueva, sino que siempre existió, ¿por qué hoy tiene tanto éxito?
—En primer lugar, porque la irrupción de las redes sociales hizo que ya sean los voceros de esas noticias falsas, o sea la gente común y corriente que las usan. Y esa gente común y corriente se involucre en sus grupos de Whatsapp -por ejemplo-, en sus redes sociales, esos muros, en sus tuits, todo eso impacta.
Las noticias falsas están ancladas -generalmente las que logran ser virales- en parámetros centrales. El primero de ellos podría entenderse como el punto de vista emocional que tiende a marcar frustraciones, miedos, bronca, cuestiones en las cuales uno está en contra y como ya saben que estamos en contra nos remueven algo a partir de un dato falso para que destinemos nuestra furia contra alguien. Podría ser por un tema gracioso, el humor.
Esto me causa gracia con un meme, lo comparto en el grupo de mis amigos para que nos riamos virtualmente todos, porque quiero ser el más gracioso del grupo y subo ese meme de esa noticia sin verificar si es verdad o mentira. Porque si me reí, quiero que los demás se rían un poco. Ahí empieza la viralización, alguien comparte algo sin verificar, sin importarle -digamos- si es mentira o verdad.
Pasó hace muy poquito tiempo, para irnos un poquito de la política, con un joven de la localidad de Bariloche. Una chica sube a sus redes sociales que había sido abusada por este joven y maltratada. Esto lo suben, lo agarran los medios de comunicación y se torna viral. Y del otro lado responde el silencio, van aumentando los prejuicios, y la bronca de que se ha violado a una joven hace que todos los compartan por esa indignación y esa bronca. Y resulta que el joven un día después, en una depresión, se termina quitando la vida.
La chica dice “lo que pasa es que él me dijo que no y yo de bronca subí eso a las redes” y termina dándose un gran relato mentiroso, donde no se le pone fin a una gran bola de nieve que termina con la vida de un joven.
—Una cosa son las audiencias y otras cosas son las motivaciones de esto y el origen, digamos. ¿Cómo ven esto? ¿Cuáles son los orígenes?
—En primer lugar, respecto a los orígenes, siempre digo que lo primero que hay que hacer cuando combatimos o queremos descubrir la noticia falsa, es saber de dónde viene y por qué viene. Porque siempre hay un autor detrás, que además muchas veces trata de esconderlo muy bien, o que parezcan genuinas las reacciones de la gente ante determinados temas. Se anclan en temas, por perjuicios, que buscan sacar a alguien de la contienda electoral, por ejemplo, o persiguen un daño económico si hablamos de empresas, o que busca dañar la reputación de alguien en un momento clave, dar golpes bajos, decir lo que nadie puede decir.
Lo más interesante en la mayoría de las noticias falsas es que siempre parten de un pedacito de verdad antes de construir el relato mentiroso, porque ese pedacito de verdad es lo que da credibilidad. Entonces, se requiere atacar a alguien, por ejemplo un candidato, y se habla de una reunión que se llevó a cabo en un lugar y sube una foto de esa reunión que se realizó, pero después todo lo que se cuenta: quién estuvo en la reunión y de lo que pasó, es falso. Y ahí empieza este tipo de comentarios, buscan puntos que sean de anclaje de la verdad o puntos de anclaje en creencias o etiquetas que la gente tiene sobre determinados temas y actúa.
—Y más que sea cierto, tiene importancia que se sienta cierto en esta cuestión.
—Claro, que sean temas o que tengan una condena social muy grande o que sean rápidamente difundidas. Lo más interesante de esto es que es un fenómeno nuevo desde el punto de vista de la viralización y la irrupción de las redes sociales.
Si alguien quiere ser candidato o una personalidad pública con reputación, debe empezar a entender cómo funcionan las personas en las redes, debe tener equipos profesionales que trabajen esos temas y que sepan cómo desarticular noticias falsas.
Estar ahí tiene que ver con profesionalizar el trabajo de entender, de simplificar fenómenos nuevos con los cuales nos encontramos en la sociedad. Esto vemos que pasa en todo el mundo, que todos lo ven lejano hasta que a uno le pasa o participa o es funcional en una noticia falsa.
—En el periodismo está claro que interpela permanentemente el trabajo de la fuente, con el chequeo de datos, con la manera de brindar la información. Ahora, en el ámbito de la comunicación política que lo estabas mencionando recién, ¿cuáles son las herramientas que tienen para trabajar y tratar de levantar un poco esas barreras a la hora de pensar, y cómo estar preparados ante una posibilidad de que surgiera una noticia falsa?
—En primer lugar, entender que nosotros vivimos en un contexto de comunicación moderna, en un sistema de comunicación donde los emisores ya son muchos, no solamente uno, sino muchos.  Se debe  entender cómo funciona el sistema comunicacional, que está compuesto no solamente por las redes sociales o los medios.
Una fake new no se responde con un comunicado de prensa, porque lo único que vamos a lograr es echarle nafta al fuego y que sea aún más grande y, en realidad, lo que importa es la percepción. 
Lamentablemente, la percepción mata la verdad en muchos casos y lo que queda todavía es que las mentiras se terminan convirtiendo en una verdad, porque cuando la percepción de esa mentira es una verdad, ganaron la batalla.
—Lo que estás diciendo es que esta batalla se da en el plano político. ¿Hay algún plano jurídico en el mundo y en Argentina? ¿Cómo es?
—Sí, hay plano jurídico. Lo que pasa es que estas cosas, para cuando uno tiene la sentencia a favor de que era una mentira, ya es tarde. Las fake news hacen daño en el momento, es esencialmente inmediato, una vez que te hicieron el daño, ya está cumplido el objetivo.
Recordemos casos emblemáticos en las redes sociales o lo que le pasó a Enrique Olivera cuando era jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Un año después decían que no tenía nada, que era falsa la noticia, pero perdió la elección, ya pasó otro turno, quedó fuera de la carrera y no regresa nunca más.
Las fake news van minuto a minuto en procesos electorales, el tema afecta al momento, opera en el instante. Uno puede recurrir a la Justicia por el tiempo transcurrido, pero justicia y verdad a veces van a tiempos distintos.
Hay ahora muchos grupos de medios que trabajan el tema, uno por ejemplo que se llama Reverso, que son más de 100 medios de Argentina que rápidamente chequean determinadas noticias. Es una posibilidad de lucha contra la desinformación que trabaja con datos e información.
Eso es la creatividad y la innovación como la respuesta más contundente a la crisis misma que se ha generado por el tema. Es chequear la información.
—No queremos dejar de lado lo que pasó en los debates presidenciales, que muchos medios incorporaron esa idea de como lo maneja chequeado con Reverso, de poder ir  testeando el nivel de exactitud de la información que dan en los debates. ¿Cuál es tu impresión en relación a eso?
—Mi impresión es que todo eso importa un análisis, si se quiere, para determinado sector de la población. Lo que digo es que eso a la mente del votante no la afecta. Tengamos en cuenta la campaña de Estados Unidos de Donald Trump, fue la usina más grande que haya existido en la historia de fake news y hecha por él mismo en su Twitter y ganó la elección. Entonces, vuelvo a lo mismo de la pelea por la percepción y esta batalla comunicacional que se da por la percepción, sobre todo en un proceso electoral.
—Si de lo que se trata es de la mentira, lo que está en cuestión es la verdad. ¿Cómo es esto? ¿Cómo es esta relación entre la mentira y la verdad?
—Y, es una tensión permanente en lucha por la verdad, sabiendo siempre que son verdades relativas. El problema es cuando lo que termina siendo la verdad para muchos, justamente es la mentira, ahí está el problema. Sabiendo que las verdades son relativas, estamos en una etapa de la posverdad, en un proceso complejo donde hay muchas verdades subjetivas. Pero lo que sí es claro, es que no es objetivo cuando es una mentira, ¿entendés? Cuando la mentira se convierte en verdad.

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¿Qué es Reverso?

Es un proyecto colaborativo inédito en el país, impulsado y coordinado por Chequeado, AFP Factual, First Draft y Pop-Up Newsroom, en el que más de 100 medios y empresas de tecnología se unen durante el proceso electoral de 2019 para intensificar la lucha contra la desinformación con verificaciones que podrán ser publicadas en simultáneo por todos los aliados. Los medios que forman parte de Reverso se comprometen a respetar los principios establecidos por el consorcio: participar de una capacitación sobre desinformación, publicar los contenidos de la alianza sin cambios ni ediciones y actualizar o corregir el contenido en sus medios en caso de que el consorcio compruebe que algo que difundieron se trataba de una desinformación.
Los medios podrán participar en el consorcio como:
1. Aliado productor: será parte de la producción de contenidos.
2. Aliado difusor: podrá difundir el contenido producido por el consorcio.

—¿Cómo se seleccionan las desinformaciones que se verifican?
—Reverso tendrá una redacción descentralizada en todo el país que conformarán los medios aliados productores y contará con una mesa central que funcionará en la redacción de Chequeado, en la Ciudad de Buenos Aires.
El equipo revisará permanentemente y seleccionará artículos, audios, imágenes y videos de las redes sociales que monitoreará, como Facebook, Instagram y Twitter; de mensajería privada, como WhatsApp; y plataformas de crowdchecking, como Chequeo Colectivo, y video, como YouTube; además de seguir las tendencias con herramientas de monitoreo para saber qué contenidos se está compartiendo más en cada momento, como BuzzSumo, Google Trends, CrowdTangle y Tweetdeck.
La selección del material a verificar se realizará de acuerdo con tres criterios: por la circulación/viralización del contenido en redes sociales u otros medios (alcance y/o repetición en distintas plataformas), por la relevancia del tema aludido o quién lo compartió y/o por la gravedad de las posibles consecuencias de la desinformación en la ciudadanía (por ejemplo, los contenidos desinformantes que puedan afectar la vida de alguien -por efectos de la radicalización- o interferencia a la democracia). Esto puede conducir, por ejemplo, a generar clima de racismo y odio social hacia un grupo determinado, o incluso a muertes de ciudadanos inocentes.
—¿Cómo puedo sumarme?
—Reverso recibirá sugerencias de material para chequear de todos los medios aliados y de cualquier persona que reciba un contenido sospechoso. Para hacerlo, están invitados a comunicarse a través de las redes sociales de la alianza: @ReversoAr en Facebook, Instagram, Twitter y YouTube. Además, podés contactarte vía WhatsApp en ReversoAr.com/whatsapp
Si querés sumarte desde una organización, institución, universidad o empresa para colaborar de alguna manera, escribile a Sandra Venditti, responsable de Comunicación (svenditti@chequeado.com).

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Fake News, mentiras ancladas en la verdad

Por Carlos Lezcano
Especial para El Litoral

Por Gabriela Bissaro
Especial para El Litoral

Así como el hincha de fútbol solo ve el penal ajeno, también el militante se ilusiona con que nosotros nos parecemos y nos diferenciamos de ellos, que a su vez se parecen”, dice Eduardo Levy Yeyati para explicar las lógicas tribales que sientan bases sólidas para la instalación de la posverdad, de las verdades a medias, de las mentiras, de las fake news. 
De qué manera se vinculan las noticias falsas con la pertenencia a los grupos, se pregunta Guadalupe Nogués en “Pensar con otros” y propone algunas ideas: “Cuando el tema en disputa se asocia a la identidad de nuestra tribu, aunque creemos que lo que nos importa es averiguar la verdad, es muy posible que estemos priorizando, sin darnos cuenta, no desafiar lo que nuestra tribu considera verdad”. Aquí radica un punto central donde crecen las noticias falsas, la defensa de nuestro entorno aun a riesgo de sacrificar la verdad. 
“Que se sienta cierto más que sea cierto”, dicen en The Economist para explicar la lógica de las fake news, una apelación directa a las emociones de las personas que, además, poco provistas de formación e información como para poner a prueba lo que reciben como verdades, lo echan a rodar con un par de clics.
Siguiendo lo que plantea The Economist, cuando los políticos tratan de responder con hechos la equivocación de lo que se difunde por las redes sociales, no comprenden que la política de la posverdad ya no precisa basarse en evidencias. En esa línea, Daniel Ivoskus plantea el desafío para la comunicación política, qué acciones y qué momentos son los verdaderamente efectivos cuando una noticia falsa se convierte en una marea imparable. Esta era de la posverdad no interpela solamente al periodismo y a la clase política, se necesita de ciudadanos y ciudadanas que fortalezcan sus barreras de entrada de la información. Eso habla de una crisis cultural que hay que hacer frente con más educación y mejor información. 
De esto hablamos con Ivoskus, especialista en desarrollo económico local y marketing público, diputado de la provincia de Buenos Aires, docente universitario y presidente de la Cumbre Mundial de Comunicación Política.

—¿Qué son las fake news?
—La fake new es una mentira que se convierte en noticia, que no solamente es una mentira inocente, sino que tiene un fin y un objetivo por detrás. Sinceramente, se trata de hacer daño, puede ser daño a la reputación de una persona, daño electoral, puede ser de desestabilización de un gobierno, daño económico, puede tener distintas vertientes, pero -en definitiva- es una mentira que está planificada para hacer un daño y fundamentalmente lo vemos cada vez con más frecuencia. Los últimos diez años, donde la irrupción de las redes sociales ha permitido la proliferación de fake news, que es una noticia falsa. No es un fenómeno nuevo, ya hace 486 años Nicolás Maquiavelo decía que “siempre que haya alguien que se deje engañar, habrá alguien que engaña” y a partir de eso surgen y es lo que estamos viviendo en la actualidad.
—Esta mentira planificada que, como decís, no es nueva, sino que siempre existió, ¿por qué hoy tiene tanto éxito?
—En primer lugar, porque la irrupción de las redes sociales hizo que ya sean los voceros de esas noticias falsas, o sea la gente común y corriente que las usan. Y esa gente común y corriente se involucre en sus grupos de Whatsapp -por ejemplo-, en sus redes sociales, esos muros, en sus tuits, todo eso impacta.
Las noticias falsas están ancladas -generalmente las que logran ser virales- en parámetros centrales. El primero de ellos podría entenderse como el punto de vista emocional que tiende a marcar frustraciones, miedos, bronca, cuestiones en las cuales uno está en contra y como ya saben que estamos en contra nos remueven algo a partir de un dato falso para que destinemos nuestra furia contra alguien. Podría ser por un tema gracioso, el humor.
Esto me causa gracia con un meme, lo comparto en el grupo de mis amigos para que nos riamos virtualmente todos, porque quiero ser el más gracioso del grupo y subo ese meme de esa noticia sin verificar si es verdad o mentira. Porque si me reí, quiero que los demás se rían un poco. Ahí empieza la viralización, alguien comparte algo sin verificar, sin importarle -digamos- si es mentira o verdad.
Pasó hace muy poquito tiempo, para irnos un poquito de la política, con un joven de la localidad de Bariloche. Una chica sube a sus redes sociales que había sido abusada por este joven y maltratada. Esto lo suben, lo agarran los medios de comunicación y se torna viral. Y del otro lado responde el silencio, van aumentando los prejuicios, y la bronca de que se ha violado a una joven hace que todos los compartan por esa indignación y esa bronca. Y resulta que el joven un día después, en una depresión, se termina quitando la vida.
La chica dice “lo que pasa es que él me dijo que no y yo de bronca subí eso a las redes” y termina dándose un gran relato mentiroso, donde no se le pone fin a una gran bola de nieve que termina con la vida de un joven.
—Una cosa son las audiencias y otras cosas son las motivaciones de esto y el origen, digamos. ¿Cómo ven esto? ¿Cuáles son los orígenes?
—En primer lugar, respecto a los orígenes, siempre digo que lo primero que hay que hacer cuando combatimos o queremos descubrir la noticia falsa, es saber de dónde viene y por qué viene. Porque siempre hay un autor detrás, que además muchas veces trata de esconderlo muy bien, o que parezcan genuinas las reacciones de la gente ante determinados temas. Se anclan en temas, por perjuicios, que buscan sacar a alguien de la contienda electoral, por ejemplo, o persiguen un daño económico si hablamos de empresas, o que busca dañar la reputación de alguien en un momento clave, dar golpes bajos, decir lo que nadie puede decir.
Lo más interesante en la mayoría de las noticias falsas es que siempre parten de un pedacito de verdad antes de construir el relato mentiroso, porque ese pedacito de verdad es lo que da credibilidad. Entonces, se requiere atacar a alguien, por ejemplo un candidato, y se habla de una reunión que se llevó a cabo en un lugar y sube una foto de esa reunión que se realizó, pero después todo lo que se cuenta: quién estuvo en la reunión y de lo que pasó, es falso. Y ahí empieza este tipo de comentarios, buscan puntos que sean de anclaje de la verdad o puntos de anclaje en creencias o etiquetas que la gente tiene sobre determinados temas y actúa.
—Y más que sea cierto, tiene importancia que se sienta cierto en esta cuestión.
—Claro, que sean temas o que tengan una condena social muy grande o que sean rápidamente difundidas. Lo más interesante de esto es que es un fenómeno nuevo desde el punto de vista de la viralización y la irrupción de las redes sociales.
Si alguien quiere ser candidato o una personalidad pública con reputación, debe empezar a entender cómo funcionan las personas en las redes, debe tener equipos profesionales que trabajen esos temas y que sepan cómo desarticular noticias falsas.
Estar ahí tiene que ver con profesionalizar el trabajo de entender, de simplificar fenómenos nuevos con los cuales nos encontramos en la sociedad. Esto vemos que pasa en todo el mundo, que todos lo ven lejano hasta que a uno le pasa o participa o es funcional en una noticia falsa.
—En el periodismo está claro que interpela permanentemente el trabajo de la fuente, con el chequeo de datos, con la manera de brindar la información. Ahora, en el ámbito de la comunicación política que lo estabas mencionando recién, ¿cuáles son las herramientas que tienen para trabajar y tratar de levantar un poco esas barreras a la hora de pensar, y cómo estar preparados ante una posibilidad de que surgiera una noticia falsa?
—En primer lugar, entender que nosotros vivimos en un contexto de comunicación moderna, en un sistema de comunicación donde los emisores ya son muchos, no solamente uno, sino muchos.  Se debe  entender cómo funciona el sistema comunicacional, que está compuesto no solamente por las redes sociales o los medios.
Una fake new no se responde con un comunicado de prensa, porque lo único que vamos a lograr es echarle nafta al fuego y que sea aún más grande y, en realidad, lo que importa es la percepción. 
Lamentablemente, la percepción mata la verdad en muchos casos y lo que queda todavía es que las mentiras se terminan convirtiendo en una verdad, porque cuando la percepción de esa mentira es una verdad, ganaron la batalla.
—Lo que estás diciendo es que esta batalla se da en el plano político. ¿Hay algún plano jurídico en el mundo y en Argentina? ¿Cómo es?
—Sí, hay plano jurídico. Lo que pasa es que estas cosas, para cuando uno tiene la sentencia a favor de que era una mentira, ya es tarde. Las fake news hacen daño en el momento, es esencialmente inmediato, una vez que te hicieron el daño, ya está cumplido el objetivo.
Recordemos casos emblemáticos en las redes sociales o lo que le pasó a Enrique Olivera cuando era jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Un año después decían que no tenía nada, que era falsa la noticia, pero perdió la elección, ya pasó otro turno, quedó fuera de la carrera y no regresa nunca más.
Las fake news van minuto a minuto en procesos electorales, el tema afecta al momento, opera en el instante. Uno puede recurrir a la Justicia por el tiempo transcurrido, pero justicia y verdad a veces van a tiempos distintos.
Hay ahora muchos grupos de medios que trabajan el tema, uno por ejemplo que se llama Reverso, que son más de 100 medios de Argentina que rápidamente chequean determinadas noticias. Es una posibilidad de lucha contra la desinformación que trabaja con datos e información.
Eso es la creatividad y la innovación como la respuesta más contundente a la crisis misma que se ha generado por el tema. Es chequear la información.
—No queremos dejar de lado lo que pasó en los debates presidenciales, que muchos medios incorporaron esa idea de como lo maneja chequeado con Reverso, de poder ir  testeando el nivel de exactitud de la información que dan en los debates. ¿Cuál es tu impresión en relación a eso?
—Mi impresión es que todo eso importa un análisis, si se quiere, para determinado sector de la población. Lo que digo es que eso a la mente del votante no la afecta. Tengamos en cuenta la campaña de Estados Unidos de Donald Trump, fue la usina más grande que haya existido en la historia de fake news y hecha por él mismo en su Twitter y ganó la elección. Entonces, vuelvo a lo mismo de la pelea por la percepción y esta batalla comunicacional que se da por la percepción, sobre todo en un proceso electoral.
—Si de lo que se trata es de la mentira, lo que está en cuestión es la verdad. ¿Cómo es esto? ¿Cómo es esta relación entre la mentira y la verdad?
—Y, es una tensión permanente en lucha por la verdad, sabiendo siempre que son verdades relativas. El problema es cuando lo que termina siendo la verdad para muchos, justamente es la mentira, ahí está el problema. Sabiendo que las verdades son relativas, estamos en una etapa de la posverdad, en un proceso complejo donde hay muchas verdades subjetivas. Pero lo que sí es claro, es que no es objetivo cuando es una mentira, ¿entendés? Cuando la mentira se convierte en verdad.