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Multitudinario rezo en Itatí para superar las heridas y lograr la unidad de los argentinos

Stanovnik dio gracias por el cuidado especial que en los últimos meses recibió de la Virgen, “a través de las oraciones de ustedes”. En su homilía instó a no renunciar nunca al diálogo y a ser “constructores de puentes y lazos de amistad” -especialmente- “donde se han fabricado distancias, enfrentamientos y odios”.
 

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Con el tradicional saludo en las escalinatas de la Basílica, en Itatí comenzó ayer la celebración central por el Día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Durante la jornada, cada una de las actividades fue multitudinaria, pero uno de los momentos especiales se vivió a las 11. A esa hora, el arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik, ofició una misa que -en coincidencia con el resto del país- representó también la apertura del Año Mariano Nacional. Por lo que hubo un rezo especial y unánime para superar las heridas que en los últimos años fuimos acumulando los argentinos y trabajar unidos en pos del bienestar general.
Tal como informó El Litoral, por tierra y agua -una vez más- miles de feligreses de diferentes lugares se congregaron en suelo itateño. Durante el viernes, pero especialmente el sábado y ayer, numerosos peregrinos fueron hasta el Santuario de Itatí a elevar sus plegarias. Luego, algunos tuvieron que volver a sus hogares, pero otros pudieron permanecer y fueron partícipes de los tributos centrales que comenzaron a partir de las 6.30 con una misa.
Celebración que se repitió a las 8. Esta, de acuerdo  con lo informado por el área de prensa de la Basílica, fue oficiada por el vicario parroquial, Eduardo Pasteris. Sacerdote que al final de la ceremonia religiosa bendijo a feligreses de Posadas (Misiones) e Ituzaingó remaron hasta Itatí.
Mientras que a las 9.30, Francisco Javier Alegre, de la diócesis de Posadas, ofició su primera misa como sacerdote. Tarea que realizó en una Basílica colmada de peregrinos que llegaron a pie, en bicicleta o en piraguas.

Con Luján
A las 11, se concretó la misa central que fue brindada por el arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik, quien retomó oficialmente sus actividades luego de haber estado con un tratamiento durante seis meses.
Por eso, antes de iniciar su homilía, agradeció el acompañamiento que la feligresía le dio en ese período, pero acotó que el motivo del encuentro no era su enfermedad, sino otros temas importantes para la iglesia en general.
En este contexto, en primer término, destacó la visita a suelo correntino de la Virgen de Fátima y que ayer en la arquidiócesis de Corrientes al igual que en el resto del país se iniciaba el Año Mariano a nivel nacional. Sobre esto último, recordó que “el motivo que dio origen a este acontecimiento son los cuatrocientos años del hallazgo de la imagen de la Virgen del Valle en la cueva de Choya, en San Fernando del Valle de Catamarca”.
Seguidamente, según pudo saber El Litoral, hizo un paréntesis en su homilía para felicitar a los itateños por los 404 años que -el último sábado- conmemoraron como localidad. Al mismo tiempo, les pidió que no se olviden de sus raíces.
Después retomó su mensaje, señalando que el año próximo se hará el Congreso Nacional Mariano en Catamarca.
Tras lo cual destacó que “tenemos un motivo más para colocar en el centro de nuestra oración: todo el pueblo argentino fue convocado a Luján, para celebrar a esta misma hora la misa, presidida por el presidente de la Conferencia Episcopal y concelebrada por muchos obispos, con la intención de rezar juntos por nuestra patria, por la paz, por la superación de las heridas de nuestro pueblo y la unidad de todos los argentinos”.
En este punto, indicó que “todos conocemos lo que sucede en muchos de los pueblos hermanos. No estamos libres de tener también algunos tumultos fuertes en nuestra patria”. Por eso insistió: “Recemos por la paz, la unidad y sobre todo por la superación de las heridas que llevamos acumulando a lo largo de los años como argentinos”.
Una invitación que hizo extensiva no sólo a los que estaban en el interior de la Basílica, sino a todos los peregrinos del NEA. En este punto, además, nombró a distintas comunidades que a través de distintas vías de comunicación llegaron hasta Itatí 

Ejemplo
Stanovnik continuó su homilía haciendo hincapié en la fe de María que “a diferencia de Eva, le creyó a Dios, depositó toda su confianza en la palabra de Dios, cuando a través del ángel mensajero le propuso una misión que, vista desde lo meramente humano, era imposible de llevar a cabo. Sin embargo, ella creyó porque no hay nada imposible para Dios”, subrayó. Al mismo tiempo, comparó: “Todo lo contrario de lo que hizo Eva”.
Señaló que “junto con Adán, cedieron a la tentación de descartar a Dios de sus vidas y hacerse un proyecto propio, creyendo que así serían más felices. No pasó mucho tiempo para que esa convivencia se desmoronara y empezaran a buscar un culpable de su desgracia”.
“Así sucede cuando pretendemos vivir sin Dios”, advirtió aunque inmediatamente aseveró que “a pesar de nuestra indiferencia, Dios no nos abandona. El hallará el camino para que volvamos a encontrarnos con su amor”. 

“Gracias a esa respuesta firme y total de María a Dios, el mal no tiene futuro. Ella es ahora esperanza segura, porque Dios la hizo puerta del cielo para que él pudiera bajar y hacerse peregrino con nosotros, para que nosotros podamos subir con él a la patria del cielo para la cual fuimos creados”, aseveró Stanovnik. En tanto, especificó que “Inmaculada quiere decir que Dios la preparó y encontró en ella la criatura toda de él y toda de su pueblo. Por eso, con mucho acierto nos proponen que para el Año Mariano nos inspiremos en el lema ‘María, Madre del pueblo y esperanza nuestra’”.
Seguidamente, invitó no sólo a contemplarla, sino también a imitarla en el cumplimiento de la voluntad de Dios. Sobre lo cual consideró que consiste en “amar a Dios y a nuestro prójimo como a nosotros mismos”.

Diálogo
En el tramo final de su alocución, el arzobispo de Corrientes convocó a los feligreses a ser “testimonios de unidad” y pidió: “Jamás renunciemos al diálogo. Trabajemos incansablemente para incluir a todos y seamos constructores de puentes y lazos de amistad en el matrimonio, en la familia, en el trabajo, en la función pública y -especialmente-allí donde se han fabricado distancias, desconfianzas, enfrentamientos y odios”.
“Nuestro presente y nuestro futuro será aquello que sembremos hoy”, planteó.
“Por eso, María, madre del pueblo y esperanza nuestra, ayúdanos y protégenos de todos los peligros, particularmente del peligro de la división y la discordia en nuestro pueblo y en los pueblos hermanos del continente. Te pedimos muy especialmente que pongas entre tus tiernas manos a nuestras familias y las cuides, protege a nuestros pobres, a todo nuestro pueblo, a los que nos gobiernan y a los que nos van a gobernar”, imploró Stanovnik, quien luego junto con la multitud rezó El Credo. 

Antorchas y anuncios
A las 18.30, según lo informado por Noticias Itateñas, arribó la imagen de la Virgen de Caacupé, cuya fiesta también se celebra el 8 de diciembre. Y media hora después, se celebró la misa de clausura de los festejos, que fue presidida por el rector del santuario, Porfirio Ramírez y concelebrada por el padre Derlis Sosa y el sacerdote que está a cargo del Cottolengo, Fernando Guevara, quien además hizo un anuncio (ver recuadro).
Durante la celebración, un grupo de niños realizó su segunda comunión. Concluida la misa, se concretó la procesión alrededor de la plaza Bolaños con las imágenes de las vírgenes María de Itatí y María de Caacupé. 

 

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Multitudinario rezo en Itatí para superar las heridas y lograr la unidad de los argentinos

Stanovnik dio gracias por el cuidado especial que en los últimos meses recibió de la Virgen, “a través de las oraciones de ustedes”. En su homilía instó a no renunciar nunca al diálogo y a ser “constructores de puentes y lazos de amistad” -especialmente- “donde se han fabricado distancias, enfrentamientos y odios”.
 

Con el tradicional saludo en las escalinatas de la Basílica, en Itatí comenzó ayer la celebración central por el Día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Durante la jornada, cada una de las actividades fue multitudinaria, pero uno de los momentos especiales se vivió a las 11. A esa hora, el arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik, ofició una misa que -en coincidencia con el resto del país- representó también la apertura del Año Mariano Nacional. Por lo que hubo un rezo especial y unánime para superar las heridas que en los últimos años fuimos acumulando los argentinos y trabajar unidos en pos del bienestar general.
Tal como informó El Litoral, por tierra y agua -una vez más- miles de feligreses de diferentes lugares se congregaron en suelo itateño. Durante el viernes, pero especialmente el sábado y ayer, numerosos peregrinos fueron hasta el Santuario de Itatí a elevar sus plegarias. Luego, algunos tuvieron que volver a sus hogares, pero otros pudieron permanecer y fueron partícipes de los tributos centrales que comenzaron a partir de las 6.30 con una misa.
Celebración que se repitió a las 8. Esta, de acuerdo  con lo informado por el área de prensa de la Basílica, fue oficiada por el vicario parroquial, Eduardo Pasteris. Sacerdote que al final de la ceremonia religiosa bendijo a feligreses de Posadas (Misiones) e Ituzaingó remaron hasta Itatí.
Mientras que a las 9.30, Francisco Javier Alegre, de la diócesis de Posadas, ofició su primera misa como sacerdote. Tarea que realizó en una Basílica colmada de peregrinos que llegaron a pie, en bicicleta o en piraguas.

Con Luján
A las 11, se concretó la misa central que fue brindada por el arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik, quien retomó oficialmente sus actividades luego de haber estado con un tratamiento durante seis meses.
Por eso, antes de iniciar su homilía, agradeció el acompañamiento que la feligresía le dio en ese período, pero acotó que el motivo del encuentro no era su enfermedad, sino otros temas importantes para la iglesia en general.
En este contexto, en primer término, destacó la visita a suelo correntino de la Virgen de Fátima y que ayer en la arquidiócesis de Corrientes al igual que en el resto del país se iniciaba el Año Mariano a nivel nacional. Sobre esto último, recordó que “el motivo que dio origen a este acontecimiento son los cuatrocientos años del hallazgo de la imagen de la Virgen del Valle en la cueva de Choya, en San Fernando del Valle de Catamarca”.
Seguidamente, según pudo saber El Litoral, hizo un paréntesis en su homilía para felicitar a los itateños por los 404 años que -el último sábado- conmemoraron como localidad. Al mismo tiempo, les pidió que no se olviden de sus raíces.
Después retomó su mensaje, señalando que el año próximo se hará el Congreso Nacional Mariano en Catamarca.
Tras lo cual destacó que “tenemos un motivo más para colocar en el centro de nuestra oración: todo el pueblo argentino fue convocado a Luján, para celebrar a esta misma hora la misa, presidida por el presidente de la Conferencia Episcopal y concelebrada por muchos obispos, con la intención de rezar juntos por nuestra patria, por la paz, por la superación de las heridas de nuestro pueblo y la unidad de todos los argentinos”.
En este punto, indicó que “todos conocemos lo que sucede en muchos de los pueblos hermanos. No estamos libres de tener también algunos tumultos fuertes en nuestra patria”. Por eso insistió: “Recemos por la paz, la unidad y sobre todo por la superación de las heridas que llevamos acumulando a lo largo de los años como argentinos”.
Una invitación que hizo extensiva no sólo a los que estaban en el interior de la Basílica, sino a todos los peregrinos del NEA. En este punto, además, nombró a distintas comunidades que a través de distintas vías de comunicación llegaron hasta Itatí 

Ejemplo
Stanovnik continuó su homilía haciendo hincapié en la fe de María que “a diferencia de Eva, le creyó a Dios, depositó toda su confianza en la palabra de Dios, cuando a través del ángel mensajero le propuso una misión que, vista desde lo meramente humano, era imposible de llevar a cabo. Sin embargo, ella creyó porque no hay nada imposible para Dios”, subrayó. Al mismo tiempo, comparó: “Todo lo contrario de lo que hizo Eva”.
Señaló que “junto con Adán, cedieron a la tentación de descartar a Dios de sus vidas y hacerse un proyecto propio, creyendo que así serían más felices. No pasó mucho tiempo para que esa convivencia se desmoronara y empezaran a buscar un culpable de su desgracia”.
“Así sucede cuando pretendemos vivir sin Dios”, advirtió aunque inmediatamente aseveró que “a pesar de nuestra indiferencia, Dios no nos abandona. El hallará el camino para que volvamos a encontrarnos con su amor”. 

“Gracias a esa respuesta firme y total de María a Dios, el mal no tiene futuro. Ella es ahora esperanza segura, porque Dios la hizo puerta del cielo para que él pudiera bajar y hacerse peregrino con nosotros, para que nosotros podamos subir con él a la patria del cielo para la cual fuimos creados”, aseveró Stanovnik. En tanto, especificó que “Inmaculada quiere decir que Dios la preparó y encontró en ella la criatura toda de él y toda de su pueblo. Por eso, con mucho acierto nos proponen que para el Año Mariano nos inspiremos en el lema ‘María, Madre del pueblo y esperanza nuestra’”.
Seguidamente, invitó no sólo a contemplarla, sino también a imitarla en el cumplimiento de la voluntad de Dios. Sobre lo cual consideró que consiste en “amar a Dios y a nuestro prójimo como a nosotros mismos”.

Diálogo
En el tramo final de su alocución, el arzobispo de Corrientes convocó a los feligreses a ser “testimonios de unidad” y pidió: “Jamás renunciemos al diálogo. Trabajemos incansablemente para incluir a todos y seamos constructores de puentes y lazos de amistad en el matrimonio, en la familia, en el trabajo, en la función pública y -especialmente-allí donde se han fabricado distancias, desconfianzas, enfrentamientos y odios”.
“Nuestro presente y nuestro futuro será aquello que sembremos hoy”, planteó.
“Por eso, María, madre del pueblo y esperanza nuestra, ayúdanos y protégenos de todos los peligros, particularmente del peligro de la división y la discordia en nuestro pueblo y en los pueblos hermanos del continente. Te pedimos muy especialmente que pongas entre tus tiernas manos a nuestras familias y las cuides, protege a nuestros pobres, a todo nuestro pueblo, a los que nos gobiernan y a los que nos van a gobernar”, imploró Stanovnik, quien luego junto con la multitud rezó El Credo. 

Antorchas y anuncios
A las 18.30, según lo informado por Noticias Itateñas, arribó la imagen de la Virgen de Caacupé, cuya fiesta también se celebra el 8 de diciembre. Y media hora después, se celebró la misa de clausura de los festejos, que fue presidida por el rector del santuario, Porfirio Ramírez y concelebrada por el padre Derlis Sosa y el sacerdote que está a cargo del Cottolengo, Fernando Guevara, quien además hizo un anuncio (ver recuadro).
Durante la celebración, un grupo de niños realizó su segunda comunión. Concluida la misa, se concretó la procesión alrededor de la plaza Bolaños con las imágenes de las vírgenes María de Itatí y María de Caacupé.