Una crítica a los aparatos de domesticación corporal
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Una crítica a los aparatos de domesticación corporal

Por Carlos Lezcano

Extensión Universitaria abrió su temporada con una interesante muestra sobre la diversidad con la presencia de nuevos artistas y puede visitarse hasta el próximo 19 de marzo.  Curada por Agustina Galligo, la exposición cuenta con la participación de Agustina Wichnivetsky, Aldana Olivello, Alejandra Muñoz, Melissa Scolari y  Angelina Carissimo de Chaco; Claudio Ojeda, Diana Aguirre, Ivana Jagger, Lucas Gabriel Olivares, Valentina Mariani y Máximo Vargas Gómez de  Corrientes; y Sofía Guzmán de Misiones.

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  Un poco la idea era convocar a hacer una muestra dentro de este tipo de contextos, que son fuertemente políticos, necesarios y urgentes con las cosas que estamos viviendo. Traccionar algunas lógicas, algunas que se tradujeron como las formas hegemónicas o las formas aceptadas.

Fernanda Toccalino, directora del Centro Cultural Universitario, dice  que “como ya es habitual, la primera exposición es colectiva, temática y multidisciplinar. Artistas emergentes, a través de diferentes planteos creativos, abordan las diversas realidades en torno a las cuestiones de género. Resisten a los discursos de reproducción social sobre la sexualidad y las imposiciones culturales que asedian a los cuerpos. Celebramos que la obra de estos jóvenes artistas nos den la oportunidad de reflexionar y debatir sobre el tema”.
Es importante la muestra por la decisión de hacerlo en un espacio de la universidad pública que no solo expone obras sino que habilita un espacio de debate y crítica sobre un tema de gran trascendencia social.
También es relevante porque la decisión de la dirección fue convocar a una curadora externa y darle libertad de acción en un tema que sin duda genera polémicas.
Es un acierto la elección de Agustina Galligo Wetzel como curadora porque estableció un criterio y ordenó ideas para desarrollar la muestra. Con ella dialogamos.
Curar en ese sentido es una forma del contar, como sostiene en su reciente libro Michael Bhaskar: “Curaduría. Poder de la selección en un mundo de excesos”.
Cobra importancia la muestra y las actividades planteadas desde una institución pública porque estamos frente a una gran cantidad de información internacional y nacional sobre el tema y es necesario un anclaje local. Es decir, simplemente que pasa acá, en este lugar del mundo donde elegimos vivir. Como vivimos acá, a que presiones o violencias están sometidas muchas personas y en algunos casos cómo sobreviven a tantos embates de la discriminación que a veces termina en violencia.

—Agustina. ¿Qué es “Realidades Diversas”? 
—Realidades Diversas es una muestra en el marco del 8M y del Paro Internacional de Mujeres, Transexuales, Lesbianas y Travestis. 
Es un paro internacional que, por supuesto, no solamente se dio en Argentina sino en distintos focos del mundo, desde Brasil hasta Francia. Un poco la idea era convocar a hacer una muestra dentro de este tipo de contextos, que son fuertemente políticos, necesarios y urgentes con las cosas que estamos viviendo.
La idea de esta muestra fue traccionar algunas lógicas, algunas que se tradujeron como las formas hegemónicas o las formas aceptadas. Entonces, en ese sentido, la muestra es bastante provocativa y tiene una propuesta que en algún sentido busca, justamente, ampliar los horizontes del sentido; en torno a qué es un cuerpo, cuáles son los géneros posibles, cómo podemos hacernos un cuerpo.
—Realidades Diversas. ¿Este plural es porque la muestra es plural?
—Sumamente plural.
—¿Me podés contar algunos de los contenidos?
—La muestra convoca a artistas mujeres y varones de la región: hay personas de Posadas, Misiones; Resistencia, Chaco y correntinos y correntinas, no solamente para la muestra permanente, sino que también hubo y hay actividades en el marco de la muestra.
Algunos de los artistas que participan son Alejandra Muñoz, con una instalación de videoarte, una obra que se llama “Queer” -que está muy buena-, donde ella es un proceso de “found footage”, o sea, de metraje encontrado donde va seleccionando materiales fílmicos de películas que ya fueron procesadas y realizadas y las va montando nuevamente; es una relectura que ella hace.
—¿Qué es ser queer?
—Queer es justamente un término que pone muy en jaque a los binarismos de género. El binarismo de género podríamos pensar que es esa construcción cultural que define que solamente hay un hombre y una mujer. En cambio, lo queer es una propuesta donde esto se trasciende totalmente, donde no hay un límite para hacerse un cuerpo y donde una persona puede ir construyendo su identidad, según el deseo que vaya produciendo vitalmente.
—¿Ir variando?
—Ir variando, mutando.
—No una identidad fija sino una identidad móvil que es posible.
—Y es fuertemente crítico a los aparatos de domesticación corporal, que se dan desde que entramos al jardín hasta que pasamos por la escuela y también las religiones tienen mucho que ver en esos procesos de domesticación corporal binaria de los cuerpos. Lo queer rompe con eso.
—¿Qué otra cosa vamos a ver?
—Tenemos a Claudio Ojeda,  un artista correntino. El muestra una serie de fotografías, un videoarte, que son muy interesantes porque son intervenidas por él. La obra es un álbum familiar que él intervino. 
Así que me parece que su propuesta es muy interesante. 
Tenemos a Adriana Aguirre con ilustraciones; Ivana Jagger, que presenta una pintura de una forma bastante expresionista muy buena, porque es muy visceral. Es una cosa que realmente convoca directamente a lo corporal, a esta cosa de la sangre y de pensar esos contenidos.
Después hay una obra de Melisa Scolari que es un tríptico de imágenes; Lucas Gabriel Olivares también va a presentar una instalación de video con audio acerca del femicidio de Tamara, que él hizo un registro acá en Corrientes hace poco. Sofía Guzmán de Misiones y Valentina Mariani, las dos con distintas cosas también dentro de lo que es bordado y fotografía.
—¿Hay algo de autobiográfico en esto?
—Claro que sí.
—¿Cómo se traduce lo biográfico a una obra?
—Me parece que eso más que nada concierne al artista. La pregunta le podemos hacer a elles, y en ese sentido yo creo que las obras que van más a ese lado es sin duda la de Claudio Ojeda e Ivana Jagger. La obra que presenta Ivana Jagger es directamente un autorretrato y la obra de Claudio Ojeda trabaja con figuras familiares; o sea, todas las figuras que presentan son familiares del artista.
—¿Cuáles son los ámbitos donde actúan estos artistas habitualmente? ¿Existen esos ámbitos? ¿Son pocos? ¿Cómo son?
—La verdad es que, entre Resistencia y Corrientes se armó una especie de hermandad necesaria para convivir en estos tiempos y me parece que los artistas tienen un gran movimiento dentro de la medida de lo posible acá en la zona. Muchas de estas personas se han presentado y han participado en muestras colectivas e individuales en Resistencia. Hay muchos que son profesores en la Facultad de Artes, otros son estudiantes y también hay investigadores y performers.
—Pero hay pocos ámbitos donde mostrarlos.
—Escasean. Podemos decir que escasean y podría haber más.  
—¿Hay dos o tres temas que son banderas del 8M? ¿Podés contarnos?
—En el 8M hicieron una serie de reclamos los colectivos de mujeres, bisexuales y transexuales,  que son urgentes y necesarios y yo adhiero a esa postura. Se pide por el aborto legal, seguro y gratuito, por la Ley Micaela, etc.
También quiere visibilizar mucho el hecho de que en el 2018 hubo muchos travesticidios; o sea, es una población que realmente sufre una gran marginación y vulneración dentro de estos esquemas sociales.
—¿De violencia?
—Sí, travesticidios son formas de aniquilamiento social que pueden ser paulatinos o directos, como asesinatos.
O sea, no solamente la marginación, el aislamiento, sino además la violencia. No solamente la violencia verbal sino física que puede terminar con una muerte.
Sí, de hecho ha sucedido y en el 2019 ya hay una cifra bastante elevada de personas trans y travesti que han sufrido este tipo de actos. Entonces, hay un llamamiento situado; esto quiere decir que en Argentina hay que hacer un especial énfasis en estos temas. 
Pero bueno, sabemos que este situado es porque justamente en México pedirán por otras cosas, en Brasil el panorama está bastante más complicado con Bolsonaro y hace poco el diputado John Willis tuvo que renunciar a la Corte por homosexual.
—Creo que si hay una pulsión de vida es la sexual, cualquier forma de la sexualidad que uno elija y construya, es una pulsión de vida. ¿Cómo puede ser que vivamos lo opuesto? ¿Cómo puede ser que estemos discutiendo que paren de matar?
—La pulsión de vida transformada en pulsión de muerte.
—Es terrible...
—Claro, lo trabajó muy bien Foucault. Foucault es uno de los principales filósofos que habla de esto.
—¿Querés contarme qué dice?
—El se empieza a dar cuenta cómo la sexualidad es uno de los primeros elementos, que como vos decís, es la primera pulsión de vida y de vitalidad, pero que empiezan a establecerse operativos de domesticación; no solamente sobre la sexualidad sino sobre el cuerpo de la población.
Por eso te hablaba de las cámaras de seguridad y demás, porque en ese sentido la lectura de Foucault es muy interesante porque va haciendo un recorrido de cómo el cuerpo es el depositario de todas estas formas de vigilancia. En su momento era la cárcel y hoy tenemos cárceles más sutiles, como ir caminando y que de pronto te estén filmando y que tu privacidad sea constantemente velada.
—Sos psicóloga, investigadora del Conicet. ¿Cuál es tu tema de trabajo?
—Estoy trabajando con una tesis doctoral que se titula “Habitar la monstruosidad” y es un estudio de la población trans de Corrientes capital. La monstruosidad es una categoría dentro de la filosofía, una forma de estudiar la biopolítica, es decir, la gestión de las poblaciones. Lo monstruoso vendría a ser eso que de alguna forma presenta acciones de asco o de rechazo, pero a la vez el monstruo es el que resiste, el que puede llegar a traccionar normas, a traccionar la hegemonía y hacer que las cosas vayan por otro lado y cambian.
En ese sentido, la figura del monstruo es sumamente potente, porque tiene una doble vertiente y es muy necesaria para pensar lo humano, para pensar qué es lo humanamente posible.
—¿Y cómo se piensa desde ahí? ¿Quiénes han pensado desde ahí?
—Desde Nietzsche en adelante. Nietzsche fue el primer iniciador del planteo acerca de la vida y después le siguieron Foucault. Y así también hay muchos autores que se los enmarca dentro de las corrientes biopolíticas.
La biopolítica anglosajona, más dedicada a la gubernamentalidad, y la biopolítica italiana, más enfocada en términos de población, no tanto gubernamentalidad como la anglosajona.
—Vi que en la presentación de tu tesis hay un tratamiento sociológico de eso también, se analizan realidades que pueden establecer ciertas categorías, ¿así es?
—Pasa por diferentes lugares, porque los dispositivos biopolíticos permiten ver cómo las sociedades construyen sus monstruos justamente; es decir, construyen las barreras que hacen que algunas personas sean legibles como coherentes y otras no. En ese sentido -para mí- esta muestra es muy necesaria, volviendo, o sea enganchando. Me parece que hay un enganche muy interesante porque permite ver eso que queda en los márgenes normalmente y que no es leído como un cuerpo coherente o como un género coherente, cuando la norma es el binario. De pronto, traer a una muestra estos cuerpos que trastocan totalmente estas categorías, me parece sumamente necesario para pensar al menos desde otra lógica, saber que existen otras cosas y ampliar. Como dije hoy, el horizonte.
Lo legal tiene que aparecer siempre porque hace falta un límite legal, pero también lo cultural es importante. Supongo que una sociedad que margina culturalmente también es una preocupación. ¿Cómo es en nuestra región?
Y sí, como bien sabemos, es muy difícil; o sea, Corrientes es una ciudad sumamente conservadora, es también una ciudad muy antigua con muchos preceptos bien instalados, pero no quiere decir que no existamos y que podamos de algún modo ir viendo como salir de esa lógica.
—¿Cuesta esta integración al trans, por ejemplo trabajar, ir al club, tener una vida social, cuesta?
—Considero que sería bueno preguntar a elles, pero no llegan a estos espacios y es por algo también.
Claro, hay algunos ejemplos de sociedades más avanzadas -si se puede decir esta palabra- que son más contenedoras, más abiertas, más libres.
Pienso que si bien existe todo un paquete de leyes y de normativas, podemos decir que hay un Estado que en algún momento tuvo en cuenta a esta población dentro de la agenda emocional del país. Me parece que las redes de afecto, de potencia y de amistad que se generan en estas comunidades, no necesariamente necesitan del Estado para sobrevivir y sostenerse.
Si bien es muy necesario que exista este sostén, me parece que la vida pasa también por otros lugares.
—¿Hay alguna sociedad que pueda considerarse más cercana a una vida amable con esas comunidades?
—La verdad, no quisiera ser tan taxativa, pero podríamos pensar el caso de Canadá, pero como yo no vivo ahí no quiero hablar.
—Claro, pero tal vez en los estudios, en los abordajes más teóricos que uno hace, una lectura de otros trabajos de campo en que se pueda ver eso.
—Bueno, en ese sentido, por ejemplo, la Ley de Identidad de Género argentina es una ley de avanzada en comparación con la francesa y la norteamericana, porque allá vos tenés prepagas o servicios de cobertura social y te exigen un diagnóstico de transexualidad para poder acceder a una terapia hormonal, por ejemplo. Eso en Argentina no existe. En Argentina se corre totalmente la figura del diagnóstico, es una ley que está basada en la desmanicomialización; o sea, no busca etiquetar a una persona para que pueda acceder a una hormonización, basta con el deseo. Entonces, en ese sentido es impresionante.
—Claro que sí.
—El tema es que no se aplica. Así que estamos en la misma.
—Bueno, luchamos para que se aplique.
—Sí, de a poco.

¿Te gustó la nota?

Queer es un término que pone en jaque a los binarismos de género. El binarismo de género podríamos pensar que es esa construcción cultural que define que solamente hay un hombre y una mujer. En cambio, lo queer es una propuesta donde esto se trasciende, donde no hay un límite para hacerse un cuerpo y donde una persona puede ir construyendo su identidad según el deseo que vaya produciendo vitalmente.

Esta entrevista fue realizada en el programa Todos los Vientos que se emite por Radio Unne de lunes a viernes de 19 a 20, en el 99.7 del dial.

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Una crítica a los aparatos de domesticación corporal

Por Carlos Lezcano

Extensión Universitaria abrió su temporada con una interesante muestra sobre la diversidad con la presencia de nuevos artistas y puede visitarse hasta el próximo 19 de marzo.  Curada por Agustina Galligo, la exposición cuenta con la participación de Agustina Wichnivetsky, Aldana Olivello, Alejandra Muñoz, Melissa Scolari y  Angelina Carissimo de Chaco; Claudio Ojeda, Diana Aguirre, Ivana Jagger, Lucas Gabriel Olivares, Valentina Mariani y Máximo Vargas Gómez de  Corrientes; y Sofía Guzmán de Misiones.

Fernanda Toccalino, directora del Centro Cultural Universitario, dice  que “como ya es habitual, la primera exposición es colectiva, temática y multidisciplinar. Artistas emergentes, a través de diferentes planteos creativos, abordan las diversas realidades en torno a las cuestiones de género. Resisten a los discursos de reproducción social sobre la sexualidad y las imposiciones culturales que asedian a los cuerpos. Celebramos que la obra de estos jóvenes artistas nos den la oportunidad de reflexionar y debatir sobre el tema”.
Es importante la muestra por la decisión de hacerlo en un espacio de la universidad pública que no solo expone obras sino que habilita un espacio de debate y crítica sobre un tema de gran trascendencia social.
También es relevante porque la decisión de la dirección fue convocar a una curadora externa y darle libertad de acción en un tema que sin duda genera polémicas.
Es un acierto la elección de Agustina Galligo Wetzel como curadora porque estableció un criterio y ordenó ideas para desarrollar la muestra. Con ella dialogamos.
Curar en ese sentido es una forma del contar, como sostiene en su reciente libro Michael Bhaskar: “Curaduría. Poder de la selección en un mundo de excesos”.
Cobra importancia la muestra y las actividades planteadas desde una institución pública porque estamos frente a una gran cantidad de información internacional y nacional sobre el tema y es necesario un anclaje local. Es decir, simplemente que pasa acá, en este lugar del mundo donde elegimos vivir. Como vivimos acá, a que presiones o violencias están sometidas muchas personas y en algunos casos cómo sobreviven a tantos embates de la discriminación que a veces termina en violencia.

—Agustina. ¿Qué es “Realidades Diversas”? 
—Realidades Diversas es una muestra en el marco del 8M y del Paro Internacional de Mujeres, Transexuales, Lesbianas y Travestis. 
Es un paro internacional que, por supuesto, no solamente se dio en Argentina sino en distintos focos del mundo, desde Brasil hasta Francia. Un poco la idea era convocar a hacer una muestra dentro de este tipo de contextos, que son fuertemente políticos, necesarios y urgentes con las cosas que estamos viviendo.
La idea de esta muestra fue traccionar algunas lógicas, algunas que se tradujeron como las formas hegemónicas o las formas aceptadas. Entonces, en ese sentido, la muestra es bastante provocativa y tiene una propuesta que en algún sentido busca, justamente, ampliar los horizontes del sentido; en torno a qué es un cuerpo, cuáles son los géneros posibles, cómo podemos hacernos un cuerpo.
—Realidades Diversas. ¿Este plural es porque la muestra es plural?
—Sumamente plural.
—¿Me podés contar algunos de los contenidos?
—La muestra convoca a artistas mujeres y varones de la región: hay personas de Posadas, Misiones; Resistencia, Chaco y correntinos y correntinas, no solamente para la muestra permanente, sino que también hubo y hay actividades en el marco de la muestra.
Algunos de los artistas que participan son Alejandra Muñoz, con una instalación de videoarte, una obra que se llama “Queer” -que está muy buena-, donde ella es un proceso de “found footage”, o sea, de metraje encontrado donde va seleccionando materiales fílmicos de películas que ya fueron procesadas y realizadas y las va montando nuevamente; es una relectura que ella hace.
—¿Qué es ser queer?
—Queer es justamente un término que pone muy en jaque a los binarismos de género. El binarismo de género podríamos pensar que es esa construcción cultural que define que solamente hay un hombre y una mujer. En cambio, lo queer es una propuesta donde esto se trasciende totalmente, donde no hay un límite para hacerse un cuerpo y donde una persona puede ir construyendo su identidad, según el deseo que vaya produciendo vitalmente.
—¿Ir variando?
—Ir variando, mutando.
—No una identidad fija sino una identidad móvil que es posible.
—Y es fuertemente crítico a los aparatos de domesticación corporal, que se dan desde que entramos al jardín hasta que pasamos por la escuela y también las religiones tienen mucho que ver en esos procesos de domesticación corporal binaria de los cuerpos. Lo queer rompe con eso.
—¿Qué otra cosa vamos a ver?
—Tenemos a Claudio Ojeda,  un artista correntino. El muestra una serie de fotografías, un videoarte, que son muy interesantes porque son intervenidas por él. La obra es un álbum familiar que él intervino. 
Así que me parece que su propuesta es muy interesante. 
Tenemos a Adriana Aguirre con ilustraciones; Ivana Jagger, que presenta una pintura de una forma bastante expresionista muy buena, porque es muy visceral. Es una cosa que realmente convoca directamente a lo corporal, a esta cosa de la sangre y de pensar esos contenidos.
Después hay una obra de Melisa Scolari que es un tríptico de imágenes; Lucas Gabriel Olivares también va a presentar una instalación de video con audio acerca del femicidio de Tamara, que él hizo un registro acá en Corrientes hace poco. Sofía Guzmán de Misiones y Valentina Mariani, las dos con distintas cosas también dentro de lo que es bordado y fotografía.
—¿Hay algo de autobiográfico en esto?
—Claro que sí.
—¿Cómo se traduce lo biográfico a una obra?
—Me parece que eso más que nada concierne al artista. La pregunta le podemos hacer a elles, y en ese sentido yo creo que las obras que van más a ese lado es sin duda la de Claudio Ojeda e Ivana Jagger. La obra que presenta Ivana Jagger es directamente un autorretrato y la obra de Claudio Ojeda trabaja con figuras familiares; o sea, todas las figuras que presentan son familiares del artista.
—¿Cuáles son los ámbitos donde actúan estos artistas habitualmente? ¿Existen esos ámbitos? ¿Son pocos? ¿Cómo son?
—La verdad es que, entre Resistencia y Corrientes se armó una especie de hermandad necesaria para convivir en estos tiempos y me parece que los artistas tienen un gran movimiento dentro de la medida de lo posible acá en la zona. Muchas de estas personas se han presentado y han participado en muestras colectivas e individuales en Resistencia. Hay muchos que son profesores en la Facultad de Artes, otros son estudiantes y también hay investigadores y performers.
—Pero hay pocos ámbitos donde mostrarlos.
—Escasean. Podemos decir que escasean y podría haber más.  
—¿Hay dos o tres temas que son banderas del 8M? ¿Podés contarnos?
—En el 8M hicieron una serie de reclamos los colectivos de mujeres, bisexuales y transexuales,  que son urgentes y necesarios y yo adhiero a esa postura. Se pide por el aborto legal, seguro y gratuito, por la Ley Micaela, etc.
También quiere visibilizar mucho el hecho de que en el 2018 hubo muchos travesticidios; o sea, es una población que realmente sufre una gran marginación y vulneración dentro de estos esquemas sociales.
—¿De violencia?
—Sí, travesticidios son formas de aniquilamiento social que pueden ser paulatinos o directos, como asesinatos.
O sea, no solamente la marginación, el aislamiento, sino además la violencia. No solamente la violencia verbal sino física que puede terminar con una muerte.
Sí, de hecho ha sucedido y en el 2019 ya hay una cifra bastante elevada de personas trans y travesti que han sufrido este tipo de actos. Entonces, hay un llamamiento situado; esto quiere decir que en Argentina hay que hacer un especial énfasis en estos temas. 
Pero bueno, sabemos que este situado es porque justamente en México pedirán por otras cosas, en Brasil el panorama está bastante más complicado con Bolsonaro y hace poco el diputado John Willis tuvo que renunciar a la Corte por homosexual.
—Creo que si hay una pulsión de vida es la sexual, cualquier forma de la sexualidad que uno elija y construya, es una pulsión de vida. ¿Cómo puede ser que vivamos lo opuesto? ¿Cómo puede ser que estemos discutiendo que paren de matar?
—La pulsión de vida transformada en pulsión de muerte.
—Es terrible...
—Claro, lo trabajó muy bien Foucault. Foucault es uno de los principales filósofos que habla de esto.
—¿Querés contarme qué dice?
—El se empieza a dar cuenta cómo la sexualidad es uno de los primeros elementos, que como vos decís, es la primera pulsión de vida y de vitalidad, pero que empiezan a establecerse operativos de domesticación; no solamente sobre la sexualidad sino sobre el cuerpo de la población.
Por eso te hablaba de las cámaras de seguridad y demás, porque en ese sentido la lectura de Foucault es muy interesante porque va haciendo un recorrido de cómo el cuerpo es el depositario de todas estas formas de vigilancia. En su momento era la cárcel y hoy tenemos cárceles más sutiles, como ir caminando y que de pronto te estén filmando y que tu privacidad sea constantemente velada.
—Sos psicóloga, investigadora del Conicet. ¿Cuál es tu tema de trabajo?
—Estoy trabajando con una tesis doctoral que se titula “Habitar la monstruosidad” y es un estudio de la población trans de Corrientes capital. La monstruosidad es una categoría dentro de la filosofía, una forma de estudiar la biopolítica, es decir, la gestión de las poblaciones. Lo monstruoso vendría a ser eso que de alguna forma presenta acciones de asco o de rechazo, pero a la vez el monstruo es el que resiste, el que puede llegar a traccionar normas, a traccionar la hegemonía y hacer que las cosas vayan por otro lado y cambian.
En ese sentido, la figura del monstruo es sumamente potente, porque tiene una doble vertiente y es muy necesaria para pensar lo humano, para pensar qué es lo humanamente posible.
—¿Y cómo se piensa desde ahí? ¿Quiénes han pensado desde ahí?
—Desde Nietzsche en adelante. Nietzsche fue el primer iniciador del planteo acerca de la vida y después le siguieron Foucault. Y así también hay muchos autores que se los enmarca dentro de las corrientes biopolíticas.
La biopolítica anglosajona, más dedicada a la gubernamentalidad, y la biopolítica italiana, más enfocada en términos de población, no tanto gubernamentalidad como la anglosajona.
—Vi que en la presentación de tu tesis hay un tratamiento sociológico de eso también, se analizan realidades que pueden establecer ciertas categorías, ¿así es?
—Pasa por diferentes lugares, porque los dispositivos biopolíticos permiten ver cómo las sociedades construyen sus monstruos justamente; es decir, construyen las barreras que hacen que algunas personas sean legibles como coherentes y otras no. En ese sentido -para mí- esta muestra es muy necesaria, volviendo, o sea enganchando. Me parece que hay un enganche muy interesante porque permite ver eso que queda en los márgenes normalmente y que no es leído como un cuerpo coherente o como un género coherente, cuando la norma es el binario. De pronto, traer a una muestra estos cuerpos que trastocan totalmente estas categorías, me parece sumamente necesario para pensar al menos desde otra lógica, saber que existen otras cosas y ampliar. Como dije hoy, el horizonte.
Lo legal tiene que aparecer siempre porque hace falta un límite legal, pero también lo cultural es importante. Supongo que una sociedad que margina culturalmente también es una preocupación. ¿Cómo es en nuestra región?
Y sí, como bien sabemos, es muy difícil; o sea, Corrientes es una ciudad sumamente conservadora, es también una ciudad muy antigua con muchos preceptos bien instalados, pero no quiere decir que no existamos y que podamos de algún modo ir viendo como salir de esa lógica.
—¿Cuesta esta integración al trans, por ejemplo trabajar, ir al club, tener una vida social, cuesta?
—Considero que sería bueno preguntar a elles, pero no llegan a estos espacios y es por algo también.
Claro, hay algunos ejemplos de sociedades más avanzadas -si se puede decir esta palabra- que son más contenedoras, más abiertas, más libres.
Pienso que si bien existe todo un paquete de leyes y de normativas, podemos decir que hay un Estado que en algún momento tuvo en cuenta a esta población dentro de la agenda emocional del país. Me parece que las redes de afecto, de potencia y de amistad que se generan en estas comunidades, no necesariamente necesitan del Estado para sobrevivir y sostenerse.
Si bien es muy necesario que exista este sostén, me parece que la vida pasa también por otros lugares.
—¿Hay alguna sociedad que pueda considerarse más cercana a una vida amable con esas comunidades?
—La verdad, no quisiera ser tan taxativa, pero podríamos pensar el caso de Canadá, pero como yo no vivo ahí no quiero hablar.
—Claro, pero tal vez en los estudios, en los abordajes más teóricos que uno hace, una lectura de otros trabajos de campo en que se pueda ver eso.
—Bueno, en ese sentido, por ejemplo, la Ley de Identidad de Género argentina es una ley de avanzada en comparación con la francesa y la norteamericana, porque allá vos tenés prepagas o servicios de cobertura social y te exigen un diagnóstico de transexualidad para poder acceder a una terapia hormonal, por ejemplo. Eso en Argentina no existe. En Argentina se corre totalmente la figura del diagnóstico, es una ley que está basada en la desmanicomialización; o sea, no busca etiquetar a una persona para que pueda acceder a una hormonización, basta con el deseo. Entonces, en ese sentido es impresionante.
—Claro que sí.
—El tema es que no se aplica. Así que estamos en la misma.
—Bueno, luchamos para que se aplique.
—Sí, de a poco.