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Escuchas: dictaron la falta de mérito para el ex juez Soto Dávila

El titular del Juzgado Federal 2 procesó y trabó embargo por $2 millones al ex secretario penal Pablo Molina, por ordenar intervenciones telefónicas a su pareja y el ex novio de esta.

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El juez federal de Corrientes, Juan Carlos Vallejos, procesó y embargó por $2 millones de pesos al ex secretario penal Pablo Molina y dictó la falta de mérito al ex juez Carlos Soto Dávila en la causa por escuchas ilegales, informaron este lunes fuentes judiciales.

El Litoral accedió a la resolución firmada por el titular del Juzgado Federal 2 de Corrientes, quien dejó a Carlos Soto Dávila afuera del caso de las escuchas ilegales efectuadas a la pareja de Pablo Molina, así como al ex novio de la mujer, por pedido del propio ex secretario penal  del estrado de la calle 25 de Mayo.

El procesamiento de Molina fue dictado sin prisión preventiva, bajo los cargos de abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público, falsedad ideológica y amenazas.

Dichas figuras están contenidas en una resolución de 56 páginas, firmada el 11 de septiembre pasado pero conocida hoy mediante fuentes judiciales.

Vale señalar, ahora el caso ingresa en etapa de apelaciones para lo cual trascendió que ya trabajan los fiscales intervinientes en la causa, como son los federales de Corrientes Carlos Schaefer y Flavio Ferrini, y el titular de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), Diego Iglesias.

Se trata de un caso surgido en marzo de este año y que comprende el hallazgo de discos con escuchas telefónicas solicitadas por Molina pero en el marco de una causa por supuesto narcotráfico, en el que sin fundamentos incluyó a su esposa y el ex novio de ésta.

De un total de 28 discos, 14 corresponden a escuchas hechas al ex novio de la pareja de Molina.

Las intervenciones, solicitadas a partir del 11 de septiembre de 2014, fueron realizadas por la Gendarmería Nacional con el pedido explícito de Molina de no ser analizadas, ya que se transcribirían en el juzgado federal correntino, a donde llegaron en marzo de 2016.

Permanecieron hasta principios de este año en un cajón del escritorio que utilizaba Molina en la Secretaría Penal 2 del estrado federal, donde fue suspendido por su procesamiento en una causa de supuesto cohecho a partir de presuntas coimas cobradas a narcotraficantes del Operativo Sapucay para aliviar su situación judicial.

El descubrimiento de los CD con diálogos entre Molina, su esposa y ésta con su ex pareja, se produjo entre los elementos reunidos en un expediente diligenciado por Soto Dávila, el 2075/13, a partir de la cual se investigaba a una banda narcocriminal que operaba en Buenos Aires y Mendoza.

En su solicitud al juez Vallejos, los fiscales determinaron que “en la época en que se llevaban a cabo las intervenciones aquí analizadas, existía una causa abierta contra Molina, iniciada a partir de una denuncia formulada por la propia mujer como consecuencia de esta situación de maltrato”.

Asimismo, en su declaración como testigo, el hombre que fue víctima del seguimiento ilegal declaró: “Yo me daba cuenta de que entraban a mi departamento. Una vez por ejemplo encontré una tijera verde que nunca en mi vida compré. No tengo ninguna duda de que había personas que ingresaban a mi domicilio y sospeché que me escuchaban el teléfono y que me seguían”.

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Escuchas: dictaron la falta de mérito para el ex juez Soto Dávila

El titular del Juzgado Federal 2 procesó y trabó embargo por $2 millones al ex secretario penal Pablo Molina, por ordenar intervenciones telefónicas a su pareja y el ex novio de esta.

El juez federal de Corrientes, Juan Carlos Vallejos, procesó y embargó por $2 millones de pesos al ex secretario penal Pablo Molina y dictó la falta de mérito al ex juez Carlos Soto Dávila en la causa por escuchas ilegales, informaron este lunes fuentes judiciales.

El Litoral accedió a la resolución firmada por el titular del Juzgado Federal 2 de Corrientes, quien dejó a Carlos Soto Dávila afuera del caso de las escuchas ilegales efectuadas a la pareja de Pablo Molina, así como al ex novio de la mujer, por pedido del propio ex secretario penal  del estrado de la calle 25 de Mayo.

El procesamiento de Molina fue dictado sin prisión preventiva, bajo los cargos de abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público, falsedad ideológica y amenazas.

Dichas figuras están contenidas en una resolución de 56 páginas, firmada el 11 de septiembre pasado pero conocida hoy mediante fuentes judiciales.

Vale señalar, ahora el caso ingresa en etapa de apelaciones para lo cual trascendió que ya trabajan los fiscales intervinientes en la causa, como son los federales de Corrientes Carlos Schaefer y Flavio Ferrini, y el titular de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), Diego Iglesias.

Se trata de un caso surgido en marzo de este año y que comprende el hallazgo de discos con escuchas telefónicas solicitadas por Molina pero en el marco de una causa por supuesto narcotráfico, en el que sin fundamentos incluyó a su esposa y el ex novio de ésta.

De un total de 28 discos, 14 corresponden a escuchas hechas al ex novio de la pareja de Molina.

Las intervenciones, solicitadas a partir del 11 de septiembre de 2014, fueron realizadas por la Gendarmería Nacional con el pedido explícito de Molina de no ser analizadas, ya que se transcribirían en el juzgado federal correntino, a donde llegaron en marzo de 2016.

Permanecieron hasta principios de este año en un cajón del escritorio que utilizaba Molina en la Secretaría Penal 2 del estrado federal, donde fue suspendido por su procesamiento en una causa de supuesto cohecho a partir de presuntas coimas cobradas a narcotraficantes del Operativo Sapucay para aliviar su situación judicial.

El descubrimiento de los CD con diálogos entre Molina, su esposa y ésta con su ex pareja, se produjo entre los elementos reunidos en un expediente diligenciado por Soto Dávila, el 2075/13, a partir de la cual se investigaba a una banda narcocriminal que operaba en Buenos Aires y Mendoza.

En su solicitud al juez Vallejos, los fiscales determinaron que “en la época en que se llevaban a cabo las intervenciones aquí analizadas, existía una causa abierta contra Molina, iniciada a partir de una denuncia formulada por la propia mujer como consecuencia de esta situación de maltrato”.

Asimismo, en su declaración como testigo, el hombre que fue víctima del seguimiento ilegal declaró: “Yo me daba cuenta de que entraban a mi departamento. Una vez por ejemplo encontré una tijera verde que nunca en mi vida compré. No tengo ninguna duda de que había personas que ingresaban a mi domicilio y sospeché que me escuchaban el teléfono y que me seguían”.