Paz y guerra - Por José Ceschi
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Paz y guerra - Por José Ceschi

¡Buen día! María Granata habló muchas veces de la paz. Obviamente, paz y guerra son excluyentes, aun cuando existe el viejo principio latino “Si vis pacem para bellum” (Si quieres la paz, prepara la guerra). La conocida escritora argentina trata siempre de acentuar los contrastes, para que la guerra sea definitivamente excluida como camino hacia la paz. A modo de ejemplo, en su librito “La paz, esencia de la vida” expresa lo siguiente:
“La violencia se nutre de sus propias convulsiones y crece con sus despedazamientos. Parte del furor para multiplicarlo, de su propia incapacidad para cobijar el amor. Necesita del aniquilamiento porque no soporta la victoria continua de la existencia. La paz, en cambio, lleva en sí los gérmenes de lo viviente y los dispersa para que nada permanezca en negadora aridez, para que todo fructifique y la vida alcance nuevas extensiones y nuevas honduras...
Toda solución que provenga de las armas será siempre transitoria, no sólo incubará el fermento del desquite.
Cada día comprendemos con mayor certeza que la guerra es la negación de cuanto somos, la más inadmisible de las contingencias, sean cuales fueren sus razones. La sangre no es el camino del entendimiento...
La verdadera paz es sumamente laboriosa ya que debe conseguir sucesivas victorias sobre aquello que se le opone. Se exalta con nuestros mejores objetivos, se enciende con nuestros mejores fuegos...
Cada día en paz es un tramo precioso en el tiempo. Y es también la campanada que nos llama y nos congrega.
La paz es el ámbito imprescindible para ser. Nada se aproxima más a la libertad que la paz.
Si abrimos el corazón a la paz, si lo cerramos a la beligerancia, repetiremos cada día nuestro propio nacimiento...
A la paz le basta para alimentarse y crecer cada día, un poco, sólo un poco de nuestra alma.
Cuando entre en la propia composición de la condición humana, la paz, factor generador de todos sus impulsos juntamente con el amor, dejará de ser discutida porque se habrá encarnado en el hombre...”.
¡Hasta mañana!

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Paz y guerra - Por José Ceschi

¡Buen día! María Granata habló muchas veces de la paz. Obviamente, paz y guerra son excluyentes, aun cuando existe el viejo principio latino “Si vis pacem para bellum” (Si quieres la paz, prepara la guerra). La conocida escritora argentina trata siempre de acentuar los contrastes, para que la guerra sea definitivamente excluida como camino hacia la paz. A modo de ejemplo, en su librito “La paz, esencia de la vida” expresa lo siguiente:
“La violencia se nutre de sus propias convulsiones y crece con sus despedazamientos. Parte del furor para multiplicarlo, de su propia incapacidad para cobijar el amor. Necesita del aniquilamiento porque no soporta la victoria continua de la existencia. La paz, en cambio, lleva en sí los gérmenes de lo viviente y los dispersa para que nada permanezca en negadora aridez, para que todo fructifique y la vida alcance nuevas extensiones y nuevas honduras...
Toda solución que provenga de las armas será siempre transitoria, no sólo incubará el fermento del desquite.
Cada día comprendemos con mayor certeza que la guerra es la negación de cuanto somos, la más inadmisible de las contingencias, sean cuales fueren sus razones. La sangre no es el camino del entendimiento...
La verdadera paz es sumamente laboriosa ya que debe conseguir sucesivas victorias sobre aquello que se le opone. Se exalta con nuestros mejores objetivos, se enciende con nuestros mejores fuegos...
Cada día en paz es un tramo precioso en el tiempo. Y es también la campanada que nos llama y nos congrega.
La paz es el ámbito imprescindible para ser. Nada se aproxima más a la libertad que la paz.
Si abrimos el corazón a la paz, si lo cerramos a la beligerancia, repetiremos cada día nuestro propio nacimiento...
A la paz le basta para alimentarse y crecer cada día, un poco, sólo un poco de nuestra alma.
Cuando entre en la propia composición de la condición humana, la paz, factor generador de todos sus impulsos juntamente con el amor, dejará de ser discutida porque se habrá encarnado en el hombre...”.
¡Hasta mañana!