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ArteCo: invitación a ver y comprar desde casa

Por Carlos Lezcano

Especial para El Litoral

En febrero de este año la filial en Hong Kong de Art Basel, una de las ferias fundamentales del mercado del arte, anunció la cancelación de la edición 2020 prevista para marzo debido a la pandemia de coronavirus.

Esta situación global de fragilidad sanitaria también cambió la forma de compra de obras de arte en las grandes casas de subastas como Sotheby, Christie´s y Phillips donde el paso de eventos presenciales a virtuales afectó notablemente las ventas obligando a sus directores a cambiar rápidamente  de estrategias.

Por su lado, la feria ArteBa tampoco estuvo ajena a la situación y lo hizo a través del sitio Artsy a mediados de abril.

En este contexto, por segunda vez se realiza, esta vez online, el Mercado de Arte de Corrientes desde el 28 al 31 de mayo. Por cierto, se trata de una feria pequeña para un mercado casi inexistente y ese es el acierto del Gobierno de Corrientes que apuesta a crear ese espacio de intercambio entre artistas-coleccionistas y público en general. 

La imposibilidad de hacer una feria tradicional en un espacio determinado con público, artistas, coleccionistas y curiosos llevó al Instituto de Cultura de Corrientes a realizar esta actividad a través de una plataforma virtual que permita la compra y venta de obras, el encuentro con conferencistas y otras actividades relacionadas al arte local. En esta obcecada decisión está la fortaleza de la edición 2020.

Conversamos con Natalia Albanese Gisbert que colabora en esta edición de ArteCo. Es docente y gestora cultural. Se ha especializado en la gestión de proyectos de las Industrias Creativas y en especial en el desarrollo del Mercado de Arte y el Coleccionismo. Es licenciada en Comunicación Social, se encuentra cursando el doctorado de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba y estudió Letras Modernas.

Hasta diciembre de 2019 se desempeñó como directora general de Desarrollo y Cooperación Cultural de la Municipalidad de Córdoba desde el 2011, tuvo a su cargo la coordinación de la Feria del Libro y el Conocimiento y desde su creación el Mercado de Arte Contemporáneo. 

Dará un seminario online sobre la Incursión al Coleccionismo de Arte Contemporáneo que comienza el 4 de junio. Para incribirse, hay que enviar solicitud a icc@220cultura.com.

—¿Qué es ArteCo? ¿Cómo podríamos definir eso?

—Es un proyecto que impulsa el Instituto de Cultura de Corrientes, que busca darle visibilidad a las producciones de los artistas correntinos; pero también ver una estrategia junto con artistas de la región. Por eso es que estamos conversando con algunas personas que trabajan en otras provincias. Nos vamos vinculando con otras escenas, con otra dinámica. ArteCo tuvo dos ediciones, la primera fue el año pasado, algunos la recordarán y esta segunda, dada la situación de la pandemia, tendrá un formato online.

—¿Cómo será eso? 

—La idea es que del 28 al 31 de mayo esté disponible la web de la feria. Una propuesta que va tener más de 40 artistas, espacios autogestivos y galerías; con un país invitado: Paraguay. Haremos foco en las producciones locales. Van a haber obras de distintos precios y de distintos formatos, para poder ser adquiridas en contacto directo con el artista. Además, tendrá un ciclo de charlas que vamos a estar llevando adelante en el Instagram de la feria y algunos sets musicales y performáticos por la tarde para distender un poco.

—Sabemos que en Corrientes hay un incipiente galerismo. ¿Cómo es en el resto de las provincias? ¿Cómo es esta actividad en la región? ¿Cuáles son los datos que manejás?

—Me parece que la idea del galerismo está buenísima, pero responde a ciertos patrones que todavía no están dados en rigor en las escenas del arte contemporáneo de las provincias. Si bien hay unas galerías potentes en Rosario, en Córdoba y en muchísimos lugares, yo les propongo hacer una reflexión o invitarlos a charlar sobre proyectos de gestión con distintas facetas, incluida la comercialización. En Argentina todavía no tenemos un mercado de las artes fuerte como nuestro país vecino Brasil, donde hay un ecosistema dentro de las artes visuales que es muy sólido. Estamos hablando que desde 1955 tienen la Bienal de São Paulo a la que se sumó, más adelante, la Bienal de Curitiba, los museos nacionales tienen mucha potencia, un museo moderno y un museo contemporáneo, el parque Ibirapuera en São Paulo. Bueno, una serie de condiciones que todavía nosotros en Argentina las estamos adoptando de manera incipiente.

En Argentina, está muy centrado en Buenos Aires una feria de arte de una iniciativa privada, de coleccionistas, que la verdad es que han podido sostenerla a capa y espada, como es ArteBA, que está cerca de cumplir 30 años. Después, hay registro de coleccionismo fuerte y también historiorizado en Rosario, muy poco hay en Córdoba, Buenos Aires y habría que investigar en detalle el litoral de principios del siglo XX. Entonces, de lo que me parece interesante hablar es de las experiencias de gestión, caso de Santiago del Estero. Me encanta poner este ejemplo. María Rocha del Colectivo Ossobuco que lleva adelante un proyecto que se llama Mantera Galería. Este es un trabajo autogestionado que se lleva adelante en la feria, que es una feria popular de Santiago del Estero. Y ella trabaja con los saberes populares, los bordados y hace cuadros de pequeños formatos. 

Entonces digo, “María opera”, tracciona y gestiona desde su propia comunidad, y es una galería y está alejada a la idea más tradicional de galería que es un local cubo blanco, donde hay cuadros ¿Me explico? Sino que propone un proceso más blando y que parte de lo que hay en Santiago del Estero, como parte del modelo de galerismo que tampoco es algo autóctono de América Latina, sino que es un modelo exportado de otro lado.

Distinto es el caso español que tiene 500 galerías; un sistema de arte mucho más complejo, donde además hay una ley de mecenazgo -cosa que nosotros acá también nos falta- y cuenta con una serie de herramientas, lo cual permite pensar la cultura más hacia el modelo francés, que tiene que ver con que cada uno aporta un poquito: el Estado aporta, el privado aporta, los artistas aportan. Si no todavía nosotros acá estamos en un modelo donde tiene que ser el privado el sector que más viene haciendo el esfuerzo, y en el caso de Corrientes, paradigmáticamente, es el Estado, así que hay que destacar eso.

—¿Qué pasa con la relación de los coleccionistas y artistas contemporáneos en el interior del país y específicamente qué sucede en las ferias con esta relaciones?

—Vamos a ver cómo se configuran todas esas relaciones entre, durante y pospandemia. Pero a priori, el coleccionista, el comprador es muy específico, por ahí al coleccionista no da miedo usarlo, pero yo busco términos diferentes, como una persona que esté interesada es un comprador, es un entusiasta, alguien que está empezando a comprar necesita tener contacto con el artista, no sólo basta la pieza; porque el arte contemporáneo rompió esa idea de hacer algo por lo bello, sino hacer algo para decir algo, porque tengo una idea o un concepto, ese desplazamiento hace que pensemos o busquemos opciones donde estemos más cerca de este creador y de cómo lo hizo. Incluso, en el arte contemporáneo no siempre es el artista el que realiza toda la obra, muchas veces hace un boceto alguien que trabaja con neón o alguien que trabaja con materiales, una pieza a grande en escala. Todas esas nociones van poniéndose en jaque para cuestionarlas o interpelarlas desde otros lugares.

Y yo soy un poco insistente en que, en escenas provinciales donde no hay tanta vidriera, no hay tanta exposición, lo importante es pensar en el concepto de comunidad; es decir, mirar, escuchar y hacer el ejercicio de ponerse en el lugar del otro, de la otra. Y en ese movimiento, yo siento que mucho de los coleccionistas de las provincias hacen un poco como ese enfoque, ¿no? Buscan la obra, pero buscar estar en contacto con el artista y te diría que los de Buenos Aires también, rara es sólo la obra por sí misma.

—¿Cómo es la relación de artistas contemporáneos, este espacio de ferias y público en general en las provincias? ¿Cómo son estos comportamientos?

—Las experiencias que yo conozco, que son de las que participé activamente, que fueron la de Córdoba durante siete años y la de Rosario que lleva tres ediciones y la que estamos haciendo en Corrientes, y que impulsadas desde el Estado cambia la dinámica de las internacionales o más conocidas que están organizadas por privados. Entonces, un predio cerrado, donde cobres una entrada y tenés que desplazarte hasta la feria, en todas estas circunstancias hay que tener en cuenta, analizarlas. Es clave estar bien cerca de la circulación de la gente, en el epicentro de la ciudad y de entrada libre y gratuita; genera un acercamiento con el público muy importante.

Ahora bien, tenemos que ser conscientes de que el arte contemporáneo no tiene un lenguaje abierto, transparente y accesible; no basta con pensar una feria y diseñar una feria de entrada libre y abierta. En el caso de Córdoba, en la experiencia que yo participé, trabajábamos con la Universidad haciendo instancias y acciones de mediación, conformamos grupos y trabajábamos con personas, con profesionales que se dedicaban a la mediación, justamente hacer un cruce. Porque un museo muchas veces repele a la gente que no está acostumbrada a ir, o se cuestiona si debe entrar o no, o no sabe si puede entrar. Es decir, hay que pasar el umbral del museo. Entonces una feria es más fácil, se lee más fácil, hay más gente, la disposición de las obras es distinta y eso puede generar un accionar de nuevos públicos.

—Además, el concepto mismo de feria como un lugar de encuentro hace posible eso.

—Exactamente. Y después, lógicamente que esta coyuntura de la pandemia y todo lo que estamos atravesando online,  porque andá a saber cómo van a ser los puntos de encuentro que vamos a tener, si seguiremos viviendo en la antigua vida o cuál va ser la nueva normalidad.

—¿Es necesario que aparezcan críticos en las escenas locales? Alguien que escriba para que se tenga esta mediación también con el público ¿Cómo ves eso en las provincias, hay críticas allí?

—La crítica es siempre una cosa que hay que trabajarla muchísimo, porque es como un río subterráneo; o sea, va pasando, va pasando… e identificar cómo va navegando es muy difícil, pero en el momento que lo detectás, ahí te puedes dar cuenta de lo importante que es tener referentes que puedan contar de una manera justamente crítica. No sólo de la descripción, sino también de la comparación, de la puesta en valor…

—La lectura, ¿no?

—La lectura, exactamente, y el problema que tenemos con esto es que ¿quién lo paga? Porque primero que requiere una expertise importante, no cualquiera está como para ponerse escribir y hablar sobre arte contemporáneo, mucho menos tratar de hacerlo en un lenguaje que hable para gente que no está en el tema. Hay unas publicaciones online, que son superinteresantes, tal vez esporádicas, un poquito en Rosario, muy poquito en Córdoba, pero lo que yo identifico es que es muy difícil sostener ese rol, porque no le hemos encontrado una estrategia de financiamiento. Porque se trata de alguien que se especialice, y en esto también creo que hay que darnos discusiones sobre las y los trabajadores de cultura, ¿no? Uno, naturalmente, una nota la hacé gratis, dos, tres; pero hay un momento en el que uno tiene que cobrar por su trabajo, porque lleva tanto tiempo como el de otros.

—Lleva mucho tiempo.

—Exactamente, porque uno estudia. Siempre pongo el mismo ejemplo: una banda de música, alguien organiza un concierto donde hay que pagar el sonido, el flete, pero al músico le pedimos que toque de onda ¿Por qué le pedimos eso el músico? ¿No queremos que esa persona tome clases? ¿No queremos que esa persona se forme? Pues la forma el hecho de que se le pague por su trabajo, pero está muy naturalizado que toque gratis. Esto se repite con los artistas visuales. Es la gran batalla a dar. 

—En el tema de feria real o virtual ¿Cómo estás viendo lo que está pasando en otros lugares? ¿Cómo ves esa relación localizado a ArteCo?

—Creo que estamos muy atentos a lo que pasa en el hemisferio norte; España, Italia, Francia, porque ellos de alguna manera ya pasaron y vemos cómo reaccionaron. Por eso nos preguntamos cómo nos va afectar a nosotros; de alguna manera podemos leer el diario del lunes. Lo que veo es que en general las ventas han caído estrepitosamente, el financiamiento de una galería que participaba en ArteBA hacía entre un 60% y 80% sus ventas en el año y ahora dudo que hayan llegado al 20% y estoy siendo generosa. Van a cerrar galerías, esto es algo que va a pasar. Van a haber proyectos que se van a redefinir. Pero yo creo que también vamos a llegar a un punto de saturación, al que tal vez ya hemos llegado.

Creo que proyectos como ArteCo o los que surgen genuinamente, o colectivamente, pueden zafar justamente por los vínculos, que era un poco lo que hablábamos al comienzo. Perú Arte Contemporáneo y París Photo son algunas de las ferias que ahora están online.

¿Cuánto van a llegar a vender? Va a ser muy difícil porque habitualmente lo que hace a una feria internacional es tener invitados de otros países y ahora lo que sé es que los coleccionistas argentinos van a comprar arte argentino y dudo que compren arte chileno. Es decir, van a acompañar los proyectos argentinos por la crisis.

Quiero recordar la feria del año pasado y destacar lo que pasó: una explosión de gente participando por un lado y por otro, lo que pasó con Blas Aparecido y con Alberto Ibarra que claramente tuvieron “un boom de ventas” y una presencia muy fuerte en otros ámbitos posteriormente, no solamente locales y regionales. Para esto sirve, entre otras cosas, la feria, ¿no?

Bueno, sin ir más lejos, ArteBA tomaba la obra de Alberto Ibarra que me parece que de alguna manera se complementa el círculo y uno a la pregunta: ¿Es importante que el Gobierno de Corrientes invierta en arte, invierta en una feria? Y la respuesta es “sí”, sin dudas, porque lo que estamos haciendo es posicionar a los artistas correntinos en la región, no sólo en el país, estamos hablando en términos regionales y eso hace que tal vez, no en el corto plazo porque esto es un viaje de largo plazo, se vayan generando las condiciones y vayamos pensando en términos regionales ¿Por qué no un mercado regional del litoral, del NOA, del centro y de la patagonia? De alguna manera ir propiciando pequeños círculos que generen sinergias entre sí.

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