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/Ellitoral.com.ar/ Sociedad

Regreso a las aulas: marcan como desafíos la contención afectiva y las brechas educativas

Alejandro Castro Santander, referente nacional en psicopedagogía y gestión, evaluó el escenario actual de pandemia y la posibilidad de volver a las clases presenciales. Vaticina un escenario muy complejo, no sólo por los retos que trajo la crisis del coronavirus, sino por los problemas que desde hace décadas arrastra la educación argentina.  

Gustavo Lescano

glescano@ellitoral.com.ar

Con la pandemia del coronavirus muchos ámbitos sociales cambiaron. En mayor o menor medida todos se vieron influenciados, nada quedó exento. Y si bien la metamorfosis aún está en pleno proceso y la incertidumbre sigue siendo el común denominador en estos cien días de emergencia sanitaria y aislamiento, en algunos sectores ya empiezan a delinearse los principales desafíos de poscuarentena.

Este es el caso de la educación, donde el debate se repotencia a medida que avanzan las deliberaciones sobre cómo será la vuelta a las escuelas y las clases presenciales.

La principal coincidencia hasta ahora es que el regreso no será para nada fácil. Es más, especialistas vaticinan un escenario muy complejo, no sólo por los retos que trajo la crisis del coronavirus, sino -y sobre todo- por los problemas que desde hace décadas arrastra la educación argentina. 

Esencialmente señalan la contención afectiva y las brechas educativas como los desafíos centrales en el retorno a las aulas, a la par del necesario operativo sanitario y preventivo que deberá aplicarse en cada institución. 

“El problema que se suscita es que estamos saliendo de la cuarentena pero continúa la pandemia, entonces no podemos volver a como estábamos antes del aislamiento”, resumió en diálogo con El Litoral Alejandro Castro Santander, director del Observatorio de la Convivencia Escolar de la Universidad Católica de Cuyo. 

El especialista de renombre nacional y también referente de la ONG Argentinos por la Educación, señaló que “el tema sanitario es el principal, y tiene que ver con la manera en que los alumnos deben ingresar y permanecer en las aulas, el distanciamiento físico, el uso del barbijo, etcétera”. Sin embargo, advirtió: “Las dimensiones de los lugares en que estarán los chicos te condicionan absolutamente”. 

Al respecto planteó “qué se va a hacer con cursos de treinta alumnos e incluso más, y cómo será la división según la dimensión del aula. Estas son cuestiones importantes a tener en cuenta. Por lo cual tendremos que hacerlo de manera escalonada, no ingresar todos en el mismo horario, dividir cursos. Lamentablemente no es sencillo. Incluso, más allá de que se haga una educación híbrida, entre lo presencial y virtual”. 

En medio de las evaluaciones sobre este regreso a la actividad áulica presencial, “hay un concepto que anda dando vueltas y que es ya viejo: la burbuja social, que algunos lo llaman aula burbuja”, indicó Castro Santander y apuntó: “Empezó con eso Nueva Zelanda y después lo replicaron otros países de Europa. España viene hablando desde hace rato que lo aplicará tras su receso escolar, en el inicio del nuevo ciclo lectivo. Sin embargo, hay distintos puntos de vista y diferencias en cuanto a la integración de los grupos de chicos: algunos están hablando de veinte, otros de sólo cuatro o cinco. Pero bueno cada uno tiene su criterio”. 

Protocolo

El regreso a las clases presenciales aparece entonces como un tema complejo. Y a muy corto plazo asomará sobre el escenario educativo una herramienta clave para habilitar la vuelta al aula: el protocolo que se diseña a nivel nacional. “Algo ya conocemos de él y seguramente tendremos más detalles estos días, cuando lo apruebe el Consejo Federal de Educación”, indicó Castro Santander. 

“Lo que me preocupa al respecto es que generalmente cuando uno habla de un protocolo para el regreso en general se imagina algo más concreto. Este protocolo, dicen, tiene como 70 páginas: parece más un trabajo monográfico... No me convence mucho, pero es una opinión personal”, indicó el especialista que reside en Mendoza. 

Al respecto observó: “Además de psicopedagogo soy licenciado en gestión educativa, y en este ámbito estamos acostumbrados a sugerir desde arriba el mínimo normativo. Es decir, el responsable principal, en este caso un ministro de Educación de la Nación junto con su Consejo Federal de Educación, en realidad debería marcar pautas muy precisas, de base. Y a partir de eso hay que dar espacio a cada provincia y luego a cada director de escuela, con su flujo de docentes, para que de acuerdo a su propia realidad organicen y gestionen ellos mismos el regreso y la permanencia en las instituciones”, remarcó. 

Contención y brechas 

“Para mí, lo prioritario en el regreso a las aulas es lo referido a la dimensión afectiva, porque los estudiantes, y también los docentes, van a venir afectados por este período de cuarentena. Eso lo sabemos, hay varios estudios al respecto. Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud en algunos trabajos habla de que entre un 80 y 85% de los chicos tienen ya algún tipo de padecimiento en cuanto a su salud psicológica. En el caso de los adultos, son de otro tipo, pero también importante en cuanto al estrés”, advirtió Castro Santander. 

Además, “todas las brechas educativas que estaban antes de la pandemia van a seguir y se agudizarán. Una es la del tipo tecnológico, por las dificultades de contar con una computadora o celular preparado para poder seguir las clases virtuales; además de la muy mala conectividad a internet”, indicó. 

Una segunda grieta que sumó el especialista fue la “brecha didáctica”. Al respecto indicó que “tiene que ver con las dificultades de aquellos docentes que no están acostumbrados a preparar clases, seguirlas y evaluarlas online”. 

“Otra brecha importante tiene que ver con el capital social -continuó Castro Santander-. Está relacionado con lo familiar y contempla a muchos padres que, con sus limitaciones, buscan colaborar como pueden en hacer la tarea de la escuela, desde sus casas”. 

A esto último adicionó “la ausencia de bibliotecas y su influencia en el desempeño del chico en su escolaridad y en su aprendizaje”. Igualmente hizo hincapié en los problemas presupuestarios de la educación en el país que pueden influir notoriamente en la reactivación de las actividades áulicas. 

Asimismo, el especialista en la temática consideró fundamental atender también “situaciones que se presentaron en la casa durante este período de cuarentena, donde pudo haber violencia y/o un clima familiar complicado por casos de padres que han perdido el trabajo, como también por transitar todos estos meses con la preocupación de perderlo o haber visto disminuido su salario a la mitad o más aún. Son muchas cosas que crean tensiones, a lo cual lo llamamos clima social familiar”. 

“Entonces, ¿cómo va a ser el retorno?”, le planteó El Litoral a modo de conclusión. “Con todo esto. Porque todo va a repercutir en el aula y en cada proceso”, resumió en el final Castro Santander.

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Voces en contra

“Si bien estamos organizando el regreso, cada vez se escuchan muchas más voces en contra de la vuelta al aula. Hay muchos padres y docentes también que ya plantearon que hasta que no exista una vacuna no se debería volver a las escuelas”, indicó Castro Santander y dejó una pregunta: “¿Qué pasará cuando un colegio registre un primer caso de covid-19 y hay que volver todo atrás?”.