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Leer y enseñar literatura correntina en las escuelas

Evelyn Bochle es profesora, poeta, editora y animadora cultural. En la 8ª Edición de la Feria del Libro de Caá Catí compartió una charla sobre la capacitación docente que comenzará a dictar a fines del mes de septiembre en toda la provincia, titulada: “Incorporación en el canon literario: una aproximación a la literatura correntina”. 

Por Carlos Lezcano

Especial para El Litoral

Evelyn Bochle problematiza la idea de canon de la literatura universal y nacional en la enseñanza en Corrientes. Busca incorporar a los narradores correntinos a la currícula vigente, para lo cual indaga en las producciones contemporáneas de nuestros autores y establece una antología provisoria dentro de la narrativa local.

El punto de partida surge de una interrogación sobre el canon vigente a la vez que manifiesta un enfático reclamo de la lectura y estudio de autores correntinos en la enseñanza formal. Poner en discusión el canon cuestiona lo que Gorelik llama “la identificación de Buenos Aires como sinécdoque de la nación”, ya que reclama para la producción literaria correntina un espacio similar al de la capital. ¿Por qué no ingresa la literatura local a las escuelas correntinas? 

Corrientes tiene a lo largo de su historia una sostenida lucha por el cumplimiento de un mandato constitucional: vivir en un estado federal y que, por ello, las provincias formen parte real de la nación. Históricamente este reclamo es político y económico, debemos pensarlo también en términos culturales. 

Pero la inveterada queja provinciana o la convicción federal ya no son suficientes para lograr el cometido de vivir en una Nación integrada y respetuosa de lo que sucede en el “interior del país”. A esta denominación “interior del país” se suma la aseveración porteña que se refiere a las provincias como afuera. Estar dentro del país es estar en Buenos Aires y trasladarse a las provincias es “irse  afuera”.

Tenemos, por lo tanto, un país dicotómico que contiene dos miradas discordantes. Esta situación plantea en el fondo una enorme asimetría, ya que Buenos Aires sigue ejerciendo un poder hegemónico que no logra integrar las miradas y quehaceres de las provincias y regiones. 

Es necesario pararnos desde un nuevo “miraje”, como dice Canal Feijoo. A partir de ahí, analizar y actuar sin sentirnos menospreciados por los centros de poder porteño. Recordemos que el miraje es un galicismo que indica un modo de mirar, una perspectiva que posibilita ver y, a veces, obturar otros aspectos. Significa, por lo tanto, habilitar visiones pero a veces cegarlas.

¿Cuál es entonces nuestro miraje desde Corrientes? Bochle sostiene que debemos volver la mirada a nuestros autores contemporáneos, leerlos y enseñar sus textos en las escuelas de la provincia. Estudiarlos pone en crisis el canon actualmente vigente de enseñanza pública que no los considera como parte de la literatura nacional y por ello quedan relegados a un papel subsidiario, es decir como actividades extraprogramáticas.

Pero, ¿solo los narradores contemporáneos? Estimo que deberían estar también los precursores y los poetas. Este es un debate aún pendiente en Corrientes, discusión que debe darse no solo a nivel estatal o de la burocracia ministerial, sino que debe contener también a los protagonistas de la vida cultural.

Volvamos a la propuesta de Bochle: incorpora a las actividades áulicas los libros “La violencia de azar” de Cristina Iglesia, “Víspera negra” de José Gabriel Ceballos, “Verga y tijera” de Fabián Yausaz, “Viaje al país del agua” de Eduardo Ledesma y “La correntina” de Mauro Santamaría.

Me detengo brevemente en dos de ellos: “La violencia del azar. Ensayo sobre literatura argentina” editado por el Fondo de Cultura Económica en 2002 y “Viaje al país del agua” de Eduardo Ledesma, editado por Moglia.

En el caso del libro de Iglesia, se trata de artículos reunidos de sus relecturas de textos que van de Saer a Piglia, de Sarmiento a Lucio V. Mansilla o de Holmberg a Eduardo Wilde. Para los correntinos resulta fundamental la coda titulada “Rojos al por mayor”, una aguda mirada sobre el Gaucho Gil como un personaje sin historia. “No hay fotos, no hay memoria de su cuerpo, salvo una excepción: su mirada que, como la de Moreira o Facundo, hipnotiza, paraliza a sus enemigos”, dice la autora.

Como sabemos, Iglesia es una destacada profesora de la UBA y una narradora brillante que capta algo de la veneración al gauchito Gil cuando dice que “para la gente lo que realmente importa va más allá del milagro o es un milagro de otro tipo. Lo que cuenta es la fiesta popular, el baile, los sombreros negros de ala ancha, los promeseros de trajes absolutamente rojos, las banderas rojas, las velas, las cintas rojas, y también las remeras rojas, las gorras con visera rojas, las pulseritas rojas”.

En el caso del libro “Viaje al país del agua” de Ledesma, se trata de un texto que tiene como guía el artículo de Rodolfo Walsh sobre el Iberá, donde su autor logra el desplazamiento rítmico de la crónica que avanza sobre las aguas del estero.

Ledesma, cual baqueano avezado, va tras las huellas del recordado itinerario de Walsh, Braillard Poccard y Tissembaum. No se trata de una crónica común que describe acontecimientos sino que su autor elabora un texto que crea imágenes con palabras, capta las vibraciones del viaje con una mirada correntina. El texto recorre el territorio del estero contando historias de lugareños y a la vez describe los pasos de una política estatal que promueve el turismo en la zona.

Hay en Ledesma, un secreto y antiguo vínculo con el espacio de las lagunas, tal vez por haber nacido en San José de las Siete lagunas de Saladas. Desde ese vínculo rastrea, escribe, cuenta, y lo hace llevando consigo la poesía y la prosa de Francisco Madariaga, pero sin repetirlo o citar explícitamente. Durante el invierno de 2020 el estero abrió sus puertas al cronista y “el caballero repasó las lagunas de / los oros naturalmente populares y se embarcó / en las balsas de otros con todos los excesos” (Francisco Madariaga).

En la charla que sigue, Evelyn detalla en qué consiste la propuesta de formación:

—¿De qué se trata la capacitación que se empezará a dictar en Corrientes relacionado con la literatura correntina?

—Se trata de incorporar en las aulas las voces de los autores correntinos como lo venimos haciendo hace años los docentes en los diferentes niveles: inicial, primario, secundario, terciario. Es algo que siempre se hizo; como estudiante de todos los niveles tuve la oportunidad de conocer autores como Franklin Rúveda, Rolando Camozzi Barrios, Velmiro Ayala Gaúna, Florencio Godoy Cruz, Madariaga, entre otros. Sin ir más lejos hay un trabajo muy serio e interesante de Marta de París sobre un “Manual de literatura correntina” el cual se edita en 1984 con resolución ministerial, convirtiéndose este en uno de los antecedentes de este proyecto. Actualmente con mis colegas conversamos al respecto, estamos al tanto de que hay autores valiosos en la mayoría de las aulas de nuestra provincia; sin embargo, sentimos la necesidad de una actualización específica, para poder incorporar a los autores que están trabajando en este momento con la escritura literaria. Nos dimos cuenta de que la mayoría de las capacitaciones que se nos ofrece en la provincia son muy generales. Las cuales son importantes y necesarias; pero que también necesitamos esta especificidad del área de Lengua y Literatura; en este caso de Literatura. 

Sabemos que se está trabajando mucho y muy bien desde siempre en todos los niveles con la literatura correntina, hay autores que están incorporados y creemos que es el momento de sumar a otros más, de ampliar el corpus que presentamos a los estudiantes.

—¿De dónde surge el proyecto?

—Hace un par de años formo parte del Departamento de Formación Docente Continua del Isfd “María Luisa Román de Frechou” de Saladas; el cual funciona muy bien gracias a un trabajo muy ordenado y responsable desde la coordinación del departamento y el compromiso constante de la rectoría de la institución. Hay una estructura de trabajo conformada y sostenida desde este lugar, una valiosa oportunidad para realizar este tipo de propuestas. Esto es posible gracias a la articulación con el Instituto Nacional de Formación Docente (Infod), organismo nacional dedicado a impulsar la formación continua de docentes de todo el país; y que se vincula directamente con el Ministerio de Educación de la Provincia de Corrientes mediante una adscripción. En este escenario la Dirección de Enseñanza Superior de la provincia cumple un papel principal y determinante para que la articulación pueda realizarse de manera efectiva en los Institutos de Educación Superior.

—¿Qué buscan con este proyecto?

—Este proyecto plantea la necesidad de actualizar el corpus de escritores, incorporando a los que ahora se encuentran en ejercicio. La propuesta es ponernos al tanto, dar cuenta de lo que está ocurriendo ahora con la escritura literaria en Corrientes; poner en valor nuestra formación inicial y utilizar nuestros criterios para explorar esta nueva literatura correntina. Utilizar las herramientas que la Institución nos brinda es también tomar partido, hacernos responsables y revalorizar los conceptos de especificidad académica, actualización docente y especialización en el área. 

Por supuesto este propósito está planteado desde la epistemología, desde nuestra formación académica. Sostenido en la teoría literaria, que es lo que va a contener (por decirlo de alguna manera) esta primera selección de obras y el trabajo de lectura y análisis que realizamos y vamos a seguir profundizando junto con los colegas cursantes. Esperamos que este sea el inicio de un camino que queremos reactivar e institucionalizar, sistematizar y otorgarle formalidad; aunque sin perder de vista que el tratamiento de la Literatura en el aula debiera acercarse más al que se propone en espacios curriculares ligados al aspecto artístico y no precisamente como si fuera una ciencia social. 

—Me gustaría que repasemos algunos de ellos. Cristina Iglesia, “La violencia al azar”, ¿por qué?

—Porque Cristina Iglesia, aparte de ser una narradora excelente, una escritora valiosa; nos presenta en este libro ensayos sobre determinadas obras de la Literatura Argentina, y lo hace desde una mirada crítica y fundada en un trabajo formal y contenido por la teoría. Lo considero un libro indispensable para abordar esta actualización, dar inicio con “La violencia del azar” es compartir con los colegas cursantes una serie de ensayos, textos de tipo académicos refiriéndose, desde la epistemología, a obras literarias. Este formato textual nos va a permitir plasmar los resultados de nuestras lecturas y nuestros análisis con respecto a las demás obras propuestas. 

De esta manera se revaloriza también la crítica literaria, el marco teórico es muy importante para apuntar a la objetividad en su mayor medida, y posicionarnos más en el trabajo analítico que en el gusto y las preferencias personales.

—“Víspera Negra” de Gabriel Ceballos, ¿por qué? 

—Este libro de Gabriel Ceballos, “Víspera negra”, fue reconocido y premiado a nivel nacional e internacional. Y teniendo en cuenta otros reconocimientos recibidos dentro y fuera de nuestros límites geográficos, creo que es un buen momento para incorporar formalmente la posibilidad de llevar la lectura de esta novela a las aulas. Una de las cosas que más me llama la atención de Ceballos como narrador es su manera impecable de resolver el tema de los aspectos de las voces narrativas, técnicamente me resulta un acierto grandioso del autor. 

En general la idea es presentar a los autores, pero sobre todo presentar las obras, mostrarlas, abordar fragmentos de las mismas, considerar los trabajos y los distintos posicionamientos que van a ir tomando los colegas cursantes; y sin abandonar la línea de acción del proyecto, intercambiar también propuestas y otras recomendaciones que surjan. 

—¿Por qué “Verga y tijera” de Fabián Yausaz?

—El libro también fue premiado, pero me parece que acá no tuvo mucha difusión todavía. Fabián Yausaz es un autor que decide instalarse en Corrientes, escribir acá, enseñar acá, decide apostar por este lugar, opta, elige vivir y desempeñar sus diferentes ocupaciones en la provincia. Creo que en nuestro ámbito se conoce más a Yausaz en su faceta como alfabetizador, y su obra literaria por ahí más los textos poéticos o el libro de cuentos “Brasil decime qué se siente”, sin lugar a dudas este es el espacio para mostrar esta novela.

La obra rescata una sentencia terrible de los federales para los unitarios, lo interesante es que todos los conceptos que giran en torno a esta sentencia se resignifican en otro contexto histórico. Aparte de la trama y la historia que se cuenta; la técnica narrativa fue para mí la puerta de entrada a esta novela, mi manera de abordar la lectura y de proponer una línea de análisis. En este punto también espero que los cursantes presenten sus propias propuestas o profundicen las que están hechas. 

—Y también “la crónica” de la mano de “Pepe” Ledesma...

—“Pepe” Ledesma ya había escrito una crónica que me había llamado bastante la atención: “A corazón abierto”, en esta oportunidad voy por “Viaje al país del agua” porque toca el tema de los esteros del Iberá, hay todo un contenido cultural, tradicional, en este libro; pero también tiene sentido político, la mirada del cronista no deja de ser sagaz aunque se relaja por momentos en la constitución poética del entorno.

La voz principal de esta obra es la de un periodista escribiendo una crónica. Lo interesante es cuando aparece un poeta, una voz poética que atraviesa los espacios y las voces de los testigos, y una voz que es atravesada por un tiempo que no sigue de ninguna manera el orden cronológico.

—¿Por qué Mauro Santamaría con “La Correntina”?

—Mauro Santamaría es un actor importante acá en la provincia de Corrientes en todo sentido. Como docente, formador de futuros docentes. Santamaría como gestor cultural, como habilitador de espacios culturales, que fueron sostenidos de manera muy inteligente y que a mí me consta porque lo vi trabajar; bueno también en su momento como director del Instituto de Teatro y claro, como escritor, director y actor. 

Con respecto a las actividades que se realizan en este ámbito, existe de continuo y hace tiempo una serie de confusiones con respecto a conceptos como: texto dramático, teatro, dramaturgia… también es importante que dichos conceptos se aclaren, sobre todo en el espacio académico y escolar que es donde nos movemos nosotros.

Con respecto a “La correntina” particularmente, es una obra que llama mi atención en el cómo es presentada. Cuando la leo me da la sensación de que hay muchos personajes, un montón; sin embargo los acontecimientos son presentados mediante la técnica del monólogo. Es como una voz que se trae consigo un montón de voces, esto logra un efecto interesante que no quiero pasar por alto. 

Como ves, en este proyecto los protagonistas son los libros. Presentarlos y despertar el interés por ellos, en el mejor de los casos, proponer un abordaje mediante el análisis de fragmentos, trabajar con partes de estas obras, con testimonios y charlas con los autores.

—Esto no significa descartar o descartar el canon universal.

—Queda claro que el canon universal establecido nos resulta indispensable, sobre todo en el Nivel Superior cuando estamos hablando de una formación inicial de docentes que van a ser profesores en Lengua y Literatura. Pero también requerimos la incorporación de lo nuevo y de lo nuestro. ¿Por qué? Porque estos estudiantes superiores que van a ser profesores en Lengua y Literatura, que van a ser nuestros colegas, van a trabajar en las escuelas secundarias y a las escuelas secundarias no es necesario llevar todo ese canon universal, no es necesario ir a hacer historia de la literatura universal. Sino llevar la literatura a los estudiantes de secundaria, que por cierto son adolescentes; y en este sentido, más que una larga lista de obras y autores universales, seguramente va a ser más significativo reconocer y explotar el lenguaje simbólico que contiene la obra literaria. Insisto en que la literatura debería llegar a las aulas con metodologías más adecuadas a los espacios artísticos que a una ciencia social (que sí es la Lingüística, pero eso es otra cosa).

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