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/Ellitoral.com.ar/ Especiales

Diplomatura de Chamamé: el estudio de una cultura viva

Por Carlos Lezcano y Fernando Abelenda

Especial para El Litoral

El Instituto de Cultura y Facultad de Artes, Diseño y Ciencias de la Cultura a través de un acuerdo decidieron poner en marcha la Diplomatura en Chamamé, Arte, Cultura y Sociedad de la Región Guaranítica a partir de marzo de este año.

La formación permite contar con herramientas analíticas que posibilitan acceder al Complejo Cultural Regional del Chamamé a la vez intentan bucear en la construcción de identidades locales y regionales.

El proyecto “está destinado a un espacio cultural y geográfico específico (horizonte cultural del chamamé en la región Guaranítica), tiene como propósito dotar al ámbito académico regional de una serie de instrumentos metodológicos destinados a la construcción de un conocimiento que acompañen desde el punto de vista científico la reciente designación, por parte de la Unesco, de patrimonio inmaterial de la humanidad”, dice uno de los fundamentos de la creación de la diplomatura.

José Luis Castiñeira de Dios es músico, compositor, periodista y gestor cultural, y es su director académico.

De vasta actuación dentro de la cultura nacional, se señalan aquí solo tres momentos musicales de su carrera: fue creador y alma mater del grupo de proyección folklórica, Anacrusa, en la década del 70 del siglo XX. Este grupo tuvo varias formaciones, pero mantuvo su espíritu renovador y a la vez profundamente nacional por el abordaje de sus materiales musicales sobre todo en sus nexos con el folklore no solo nacional sino latinoamericano.

Realizó la famosa gira de regreso de Mercedes Sosa a la Argentina en 1982, cuando empezaban a cambiar los aires del terror por los de la libertad y la democracia.

Y finalmente es valiosísima su vinculación con el cine nacional, donde aportó música originales y nuevamente mostró su profundo vínculo de amor a nuestra tierra.

Hoy está al frente de la Diplomatura de Chamamé, un sueño largamente compartido con la Fundación Memoria de Chamamé y la Academia de Folklore que integra saberes dispersos del universo de nuestra música tradicional. Se trata de una experiencia académica que busca reunir conocimientos no solo musicales sino formas de ser y estar en esta región del mundo, antiguos dominios guaraníes.

—C. L: Comenzó en abril la Diplomatura de Chamamé en la Universidad Nacional del Nordeste. Las clases se van a extender hasta fin de año. Como director de la diplomatura, me gustaría que nos cuentes en qué consiste y cuál es la importancia de esta propuesta educativa.

—José Luis Castiñeira de Dios: Este proyecto, de algún modo, representa una evolución con respecto a la experiencia que hicimos con la Academia Nacional de Folklore y la Universidad Tecnológica Nacional, seccional Tucumán. En aquel caso se refería a la posibilidad de una enseñanza del folclore a nivel universitario. Pero acá fue mucho más específicamente planteada en torno a un hecho cultural y político que fue la declaración por parte de la Unesco del chamamé como patrimonio de la humanidad.

—C. L.: O sea que la idea de la diplomatura surge a raíz de ese reconocimiento por parte de la Unesco.

—J. L. C.: Sí, cuando eso se concretó me pareció que valía la pena tratar de dotar un espacio de reflexión con respecto al chamamé en el plano académico, como para que se pudiera intentar estudiar sistemáticamente aquello que se da en forma natural en el marco de la sociedad regional. Es decir, aquello, que para ustedes es una forma de respirar y de vivir, naturalmente todo eso tiene también que tener una expresión en el pensamiento. Y nosotros queremos con esta diplomatura ir acercando elementos como para constituir un conocimiento ordenado, una suerte de corpus de toda esta información que está dispersa y, a la vez, formar un grupo de personas interesadas en este tema, que son muchas, porque la inscripción ha sido de casi 500 postulantes, de los cuales fueron seleccionados 200, lo cual es una suma importantísima y vamos a ver cómo nos la vamos a arreglar los docentes cuando haya que corregir parciales, porque es una escala bastante grande.

—C. L.: La convocatoria ha tenido, como decís, una gran recepción. ¿Cómo trabajan?

—J. L. C.: La idea es que tanto aquellos que participan de esta diplomatura, como los docentes, todos hagamos junto a la experiencia durante un año de ordenar estos conocimientos. Insisto en que se trata de intentar ordenar estos conocimientos, buscar las raíces profundas de cada una de estas expresiones y articularlas en algo que hemos decidido, optamos de forma arbitraria pero también relacionado con esta declaratoria de la Unesco, que hemos querido sintetizar en la noción de chamamé, pero no chamamé como danza o como música o como expresión literaria, sino como arte, cultura y sociedad en la región guaranítica.

—C. L.: Es decir, no solo como música, sino como un concepto que desborda la música.

—J. L. C.: Sí, claro, es un concepto que desborda ampliamente la música y que representa el estudio de la cultura popular regional.

—C. L.: También apunta a tener un mínimo de bibliografía ordenada como algo fundamental en los estudios.

—J. L. C.: Una bibliografía ordenada y también lo más actualizada que se pueda, porque hay algunos estudios que son de hace muchos años que no avanzaron en una forma proporcional a la actividad que sí avanzó y creció muchísimo. Una actividad que se instaló, se institucionalizó, cosa que antes no se daba a nivel local o regional. Era difícil de imaginar hace dos o tres décadas que esa actividad iba a adquirir una proyección internacional. Entonces, esa interacción entre aquello que se está produciendo, lo que se está viviendo y lo que se proyecta, creo que es un fenómeno de la sociedad y un fenómeno cultural totalmente novedoso, que va a ser muy interesante poder reflexionar sobre él.

—C. L.: Claro, además especifica un campo de conocimiento. Es decir, el folclore argentino ha sido llevado obviamente a la academia, cosa que no sucedió con el chamamé. En los estudios del chamamé, esa sistematicidad que brinda la academia no se dio hasta hoy, y me parece que este es un aporte.

—J. L. C.: Ese es por lo menos el intento. Ir incorporando todos estos trabajos, estas investigaciones parciales, sectoriales, que se han ido haciendo a lo largo del tiempo en torno a ejes centrales, muy importantes en la expresión cultural regional: la música, la danza, la literatura. La literatura tanto la oral como la formal escrita, las tradiciones artesanales, el rito y la fiesta. Todos estos ejes en los cuales se pueden encontrar rastros diferentes, pero a la vez muy compartidos en todas las regiones. Entonces, el análisis de una cultura viva, de una expresión cultural viva, cuya manifestación es el chamamé. Pero, indudablemente, lo que tiene como base es una cultura regional.

—C. L.: Sabemos también que el gran Carlos Vega ha hecho un registro y unos estudios pormenorizados del folclore del noroeste y faltaba de algún modo organizar estos saberes del NEA. ¿Esta es la aspiración, no?

—J. L. C.: En la historia —digamos— por lo menos desde el siglo pasado, el interés en la investigación se fue centrando, primero en la zona del Noroeste, después en el cancionero pampeano y el cuyano, y después toda la zona del Litoral y, particularmente, la zona Nordeste del Litoral. Esa es una zona que había quedado todavía como un campo para desarrollar en el terreno de la investigación. En este último tiempo he tenido ocasión de participar como jurado en algunos concursos, como el que organizó el Instituto de Cultura de Corrientes a fines del año pasado, y ahí uno se encontró con que este tema aparece en distintas manifestaciones, en distintos ámbitos académicos de la Argentina, en distintas universidades o con investigadores que están diseminados por la Argentina, no solamente que son de la región. Esto es interesante porque se ve que esta expresión cultural popular vigente es un foco de atención para muchos investigadores y para muchos especialistas en folklore y en cultura popular en todo el país y del mundo.

Es muy curioso, pero dentro de nuestros participantes hay alguien que está en Islandia, dado que esta diplomatura es virtual, indudablemente está siendo cursada por estudiantes de distintos lugares de la Argentina y del mundo.

—Fernando Abelenda: Tuve la oportunidad de hablar con algunos estudiosos del chamamé, que me planteaban ciertas cuestiones como que en el cuerpo de docentes no hay representantes de esta región. Por otro lado, estas personas me decían que la hibridación que hubo en Corrientes entre guaraní y castellano era algo complejo de tratar. ¿Cómo se va a sortear esta dificultad?

—J. L. C.: Es distinto. En cuanto al cuerpo docente son prácticamente quince docentes, de los cuales cinco son del Chaco, cinco son correntinos y los otros cinco son de distintos lugares del país y yo que soy un coordinador de todo esto, pero indudablemente los especialistas, en muchos de los casos, en la mayor parte de los casos, son locales.

En lo que hace al guaraní, por supuesto es uno de los temas, pero no es un tema excluyente, porque evidentemente es un tema en sí mismo. El tema del bilingüismo, el tema de la cultura guaraní y su representación en la actualidad es motivo particular de estudio, pero en este caso es el cruce que tiene con otras expresiones artísticas no guaraníes pero sí regionales. Entonces, sí es uno de los temas que se va a tratar.

—F. A.: Algunos creen que esta diplomatura sería como un prolegómeno de una futura universidad del chamamé.

—J. L. C.: Más que universidad, podría ser una licenciatura, que podría ser perfectamente ¿por qué no? En principio, el proyecto que presenté era para una licenciatura. Finalmente, la Universidad y el Instituto resolvieron hacer una experiencia piloto con esta diplomatura en un año. Pero indudablemente la cantidad de contenido que hay en cada uno de los temas no se puede saldar en un año, esto es una experiencia introductoria para el tema, introductoria para cada uno de los temas, porque cada una de estas expresiones seguramente sería motivo de estudios mucho más profundizados, pero vale la pena de todas maneras el poder mirarlo como un conjunto, porque es difícil a veces mirarlo desde ese punto de vista.

Yo he participado de muchos años en congresos vinculados el chamamé, lo que se organizaba paralelamente a las fiestas y en otras oportunidades, y siempre había una disparidad muy grande de criterio, por un lado, lo que representa el anecdotario de quienes han tenido vinculación con el mundo del chamamé a lo largo de sus vidas o a lo largo de su carrera artística; por otro lado, las interpretaciones históricas, historiográficas, pretendidamente historiográfica que no terminan de agotar el tema, porque lo que estamos hablando no es del punto en que se originó esto, sino, fundamentalmente, de cómo está en la actualidad, de cómo funciona ahora en la sociedad actual. Y, en tercer lugar, había mucho fundamentalismo, en el sentido de que había algunas líneas que supuestamente eran las auténticas y otras que no. Pero eso pasa con el estudio de todos los géneros creativos del mundo.

—F. A.: Sí, es verdad, no soy un experto en chamamé, pero sé que se habla del chamamé auténtico y desde esa perspectiva, aparentemente, hay un terror a las influencias.

—J. L. C.: Sí, pero había un chamamé humorístico de los años 50 que se llamaba “La chonga” y planteaba ese tema, de qué estaban bailando, que no era ni valseado, ni polca, ni chamamé, decía. Era la influencia, de tanta influencia de otros géneros y el mismo Antonio Tormo antes todavía en “El rancho e’ la Cambicha”, que tampoco es un chamamé, es un rasguido doble en realidad, pero en el mismo dice: chamamé milongueado al estilo oriental (*). O sea, que ya en ese entonces consideraba que era una variante del chamamé, del puro chamamé, del auténtico chamamé.

—F. A.: El escritor Esquer Zelaya, conocido como “El Gato Moro”, escribe unas cartas que se llaman “Cartas correntinas” y cuenta que un paisano viene a Corrientes y va a una bailanta y le escribe una carta a su amada en Ituzaingó y le dice “acá están bailando esa música moderna que le llaman chamamé”, y las cartas eran del 30 y pico.

—J. L. C.: A lo que voy es que no hay que tener ningún temor, en el sentido de que no se trata de establecer ningún canon que seleccione unas expresiones con respecto a otra, sino analizar fenomenológicamente; es decir, cómo se presentan estas expresiones, nada más, y ver cómo se articulan con la cultura popular. Es una primera mirada de conjunto que para mí es lo más valioso, hecha por especialistas de distintos lugares y distintas especialidades. Ahora, puede haber tantas miradas como especialistas.

—C. L.: ¿A quién está destinada esta diplomatura?

—En esta oportunidad, el Instituto de Cultura con su presidente Gabriel Romero, tomó la determinación junto a la Universidad Nacional del Nordeste de dar un apoyo económico a esta experiencia con un programa de becas para que los participantes tuvieran algo que ver con la actividad. La selección se guió bastante por ese criterio, con la gestión, ya sea de instituciones, de grupos artísticos, lo que guían políticas culturales municipales o provinciales, en aquellos que tienen la experiencia de trabajar con muchas expresiones del chamamé. Se hace con la idea de que se provea una herramienta nueva de encuadramiento de toda esta diversidad y por ese motivo es que se requirió nada más que el título secundario para poder ingresar en ella; o sea, que es una diplomatura que por el momento va a representar como una introducción a una carrera universitaria.

 

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