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/Ellitoral.com.ar/ Opinión

El hijo bastón en las empresas familiares

Por Silvia Zarza

Abogada egresada de la Unne, directora de Zarza & Asociados. 

Especial para El Litoral

Hubo una época en que las familias numerosas buscaban tener una última hija. Debía ser mujer. Se la educaba para que no formara su propia familia. Sería la “hija bastón” de sus padres, la que los acompañara en el último día de sus vidas.

La mayoría de las personas tenemos asumido que los hijos llegan a este mundo para ser libres. Y necesitan libertad para construir su propia vida. Deben poder desarrollar sus creencias, cometer sus errores, tomar sus decisiones y conformar su identidad. La labor de los padres es ayudarlos a explorar el mundo con seguridad, de manera que sean cada vez más autónomos e independientes para que transiten su propio camino con confianza.

Hay situaciones en que el hijo bastón solía ser, en otros tiempos, el hijo mayor, en quienes se confiaba el liderazgo de la familia y la administración del patrimonio.

De ahí que muchas empresas familiares son lideradas por los padres o hijos mayores de la familia.

¿Qué es una empresa familiar?

Una empresa familiar es aquella cuyo patrimonio y gobierno está ejercido por los miembros de una o varias familias y su objetivo estratégico comprende la continuidad de la empresa a manos de la siguiente generación familiar. 

La empresa familiar implica básicamente que se cumpla con sus fines: la empresa creando riqueza; la familia generando felicidad; las personas logrando su realización personal.

Una de las principales características empresa familiar es el deseo de sus fundadores y sucesores de que la propiedad y la gestión de la empresa se mantengan en manos de la familia.

Se busca que la empresa prospere y continúe, y algunas razones para desear esa continuidad son:  Ofrecer una oportunidad a los hijos, ya sea proporcionar la posibilidad de independencia, control de su futuro y autonomía, así como darles la oportunidad de crecimiento personal y creatividad.

Conservar la herencia, ya sea generar, mantener, consolidar una tradición, una historia, unas raíces o crear algo que permanezca en el tiempo.

Mantener unida a la familia ya sea contribuyendo a que la familia trabaje junta, fortalecer los lazos familiares o permitiendo a los hijos pasar más tiempo juntos.

Crear ventajas económicas y riqueza y garantizar la seguridad económica a la familia.  Asegurarse ingresos y proyectos personales tras su retirada.

El desarrollo de una empresa familiar implica no solamente el factor de estrés de emprender y comenzar un nuevo negocio, sino también el hecho de convivir en el mismo, donde tienden a mezclarse las relaciones y sentimientos de la familia dentro de la empresa. Es muy necesario lograr una separación entre los aspectos personales de la familia respecto de los empresariales, para de esa manera poder trabajar armoniosamente y fortalecer los vínculos dentro y fuera de la organización.

Una de las principales dificultades que enfrentan las empresas familiares tiene que ver con la superposición de roles. Es decir, son, al mismo tiempo que directivos, jefes o empleados, padre, madre, hermano, hermana, sobrino, etcétera.

La empresa familiar busca la felicidad de la familia, y se refleja en los valores de la familia, la visión y misión de la empresa, el consejo familiar y la sucesión. Estos tres sistemas están en constante interrelación, por lo cual es importante lograr una armonía entre ellos para obtener buenos resultados.

Uno de los desafíos que enfrentan las empresas familiares son los cortocircuitos entre los miembros de la familia son las diferencias generacionales.  El fundador de la empresa familiar comienza a envejecer y son sus hijos y nietos quienes comenzarán a hacerse cargo del negocio. Este momento en la vida del fundador puede ser completamente desmotivante y negativo, ya que representa el cierre de una etapa muy importante en su vida. El negocio al cual vio nacer y crecer y dedicó su vida completa comienza a ser administrado por otras personas. Es por esto que estas diferencias generacionales y las nuevas maneras de querer administrar el negocio pueden entrar en conflicto y generar grandes disrupciones en la familia, lo cual luego se traducirá en un impacto negativo para la rentabilidad de la organización.

Por otro lado, uno de los aspectos en los cuales se diferencian las empresas familiares de las no familiares es respecto a la sucesión. Este proceso, en el cual la empresa debe definir cómo afrontará el futuro y cómo se desarrollará a partir de ciertos acontecimientos, se da de forma muy distinta en ambas empresas. En la empresa no familiar, este proceso es más sencillo y rápido, mientras que en la empresa familiar representa uno de los grandes tabúes al estar implícito un importante componente afectivo y emocional en el proceso

Para el fundador, el proceso de sucesión representa un momento complejo de su vida, ya que su empresa es el fruto de todo su esfuerzo y lo que ha alcanzado. Es por eso que desea que sus hijos hereden ese mismo sentimiento, pero no por ello se siente cómodo al ser reemplazado. Es muy frecuente que tenga dificultad para delegar autoridad y para dejar sus tareas.

La sucesión puede hacer necesario realizar cambios en la alta dirección, así como una reorganización de la empresa. En caso de no hacerlo, a quien que le corresponda suceder al fundador, le representará una gran dificultad continuar con la gestión de la empresa, ya que cada persona posee un estilo diferente de trabajar y dirigir, lo cual debe estar soportado por una estructura adecuada a dicho estilo.

Existen dos aspectos de la sucesión que pueden afectar a la empresa familiar: la sucesión en la dirección y la sucesión de la propiedad. La sucesión de la dirección en la empresa suele ser muy compleja y causa principal de fracasos en la continuidad de las empresas; en cambio, para la sucesión de la propiedad se suele contar con legislación específica al respecto.

Para formalizar todas las decisiones que se tomen respecto de la empresa familiar en el futuro, así como para dejar por sentados muchos elementos que están involucrados en la formalización de la empresa, es necesaria la creación de un protocolo familiar

El protocolo familiar es un instrumento marco que contiene las normas que clarifican la interacción de la familia con la empresa, y estipula una determinada actuación por parte de las familias propietarias. Es decir, es un compromiso por decisiones que mejor se adaptan a la voluntad de hacer compatible la continuidad del binomio empresa-familia.

De ahí la expresión “protocolo” como un conjunto de decisiones sobre la manera de comportarse como propietarios y familiares, como directivos, como posibles sucesores en la titularidad y dirección de la empresa. Se definen principios, compromisos, derechos y deberes. Estas decisiones se logran como resultado de un buen proceso de comunicación. Éste es necesario porque se abordan temas que son usualmente difíciles de tratar y resolver con relación al futuro de las empresas y de la influencia de los familiares en las mismas.

A menudo el hijo bastón tiene la responsabilidad de hacerse cargo de la vejez de sus padres, y en otros casos la responsabilidad se torna mucho más comprometida cuando asume el mando de la empresa y es quien debe llevar a cabo el desarrollo de la misma y velar por el cumplimiento de las decisiones de sus fundadores, de ahí que el rol del protocolo familiar es fundamental para evitar los conflictos propios de la convivencia y sucesión, que seguramente surgirán, pero se pretende que sea en la menor cantidad y que no afecten el desarrollo y continuidad de la empresa.

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