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Al rescate de los instintos

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Nuestra tarea más urgente es restaurar la base instintiva de la vida y buscar orientación en esos impulsos primordiales.
El instinto es una conducta innata hereditaria, que no requiere de aprendizaje y que se desencadena frente a estímulos específicos. Su finalidad biológica es la adaptación al medio para la sobrevivencia de la especie.
A partir de las pesquisas de etólogos modernos como Vitus B. Droscher, Eibl-Eibesfeldt y Konrad Lorenz, podemos decir que los instintos poseen una poderosa influencia en el comportamiento, aunque el aprendizaje y la experiencia modifiquen esos impulsos de diversas maneras.
Según el abordaje de Biodanza la cultura obstruye, desorganiza y pervierte los instintos, dando origen a la patología social e individual.
Existe un miedo generalizado respecto a la liberación de los instintos y, aún más, una actitud de violencia frente a cualquier manifestación de lo primitivo. El abordaje de la biodanza pretende salvar esta selva interior y realizar no apenas una ecología de la mente, sino una ecología de los instintos.
Es necesario mirar las manifestaciones instintivas bajo la perspectiva biológica de exaltación de la vida y de la gracia natural.
Los instintos constituyen una red sistémica con representación bioquímica y efectos comportamentales que se proyectan sobre el estilo de vida. Esta concepción considera no sólo la interrelación entre ellos, sino también sus formas orgánicas de autorregulación.
El aprendizaje puede permitir la manifestación de los instintos o bien obstruirlos (desviación de su sentido biológico) o desorganizarlos (disociación caótica).
El instinto básico se relaciona con el impulso de sobrevivencia y en íntima relación con éste se organizan los otros instintos.
El instinto de sobrevivencia y conservación de la vida se relaciona dinámicamente con la fuerza de la identidad. 
Es en ese punto donde esta concepción de los instintos se vincula con el Modelo Teórico de Biodanza y con el Principio Biocéntrico formulados por Rolando Toro Araneda.
El proceso de desarrollo e integración de los cinco canales de expresión del potencial genético (vitalidad, sexualidad, creatividad, afectividad y trascendencia) que propicia la práctica regular de biodanza induce estados de plenitud.
El potencial genético es una fuerza activa que pertenece al presente y posee un don de génesis actual. La trascendencia consiste en crear más vida a partir de la vida.
Nuestro abordaje sostiene que no hay posibilidad alguna de evolución y trascendencia cuando se traicionan las fuerzas que conservan la vida y que la nutren.
La trascendencia consiste en orientar los instintos para que se manifiesten como hierofanías. Los instintos de lucha y fuga, de amor, de creatividad, de vínculo con la naturaleza, de selectividad de los alimentos y, en general, de conexión con todo aquello que permite la conservación y evolución de la vida.
Biodanza es un sistema acelerador de procesos de integración humana que permite a los participantes aprender a vivir, a ser feliz y vincularse afectivamente, a partir de la íntima conexión con su fuerza instintiva.
Venía a probar una clase gratis, trae ropa cómoda, los miércoles de 20 a 22, en Amugenal, San Lorenzo 635, 1º piso, Corrientes. Visitanos en:
http://amorenmovimiento.com/

Por Laura Del Piano
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Al rescate de los instintos

Nuestra tarea más urgente es restaurar la base instintiva de la vida y buscar orientación en esos impulsos primordiales.
El instinto es una conducta innata hereditaria, que no requiere de aprendizaje y que se desencadena frente a estímulos específicos. Su finalidad biológica es la adaptación al medio para la sobrevivencia de la especie.
A partir de las pesquisas de etólogos modernos como Vitus B. Droscher, Eibl-Eibesfeldt y Konrad Lorenz, podemos decir que los instintos poseen una poderosa influencia en el comportamiento, aunque el aprendizaje y la experiencia modifiquen esos impulsos de diversas maneras.
Según el abordaje de Biodanza la cultura obstruye, desorganiza y pervierte los instintos, dando origen a la patología social e individual.
Existe un miedo generalizado respecto a la liberación de los instintos y, aún más, una actitud de violencia frente a cualquier manifestación de lo primitivo. El abordaje de la biodanza pretende salvar esta selva interior y realizar no apenas una ecología de la mente, sino una ecología de los instintos.
Es necesario mirar las manifestaciones instintivas bajo la perspectiva biológica de exaltación de la vida y de la gracia natural.
Los instintos constituyen una red sistémica con representación bioquímica y efectos comportamentales que se proyectan sobre el estilo de vida. Esta concepción considera no sólo la interrelación entre ellos, sino también sus formas orgánicas de autorregulación.
El aprendizaje puede permitir la manifestación de los instintos o bien obstruirlos (desviación de su sentido biológico) o desorganizarlos (disociación caótica).
El instinto básico se relaciona con el impulso de sobrevivencia y en íntima relación con éste se organizan los otros instintos.
El instinto de sobrevivencia y conservación de la vida se relaciona dinámicamente con la fuerza de la identidad. 
Es en ese punto donde esta concepción de los instintos se vincula con el Modelo Teórico de Biodanza y con el Principio Biocéntrico formulados por Rolando Toro Araneda.
El proceso de desarrollo e integración de los cinco canales de expresión del potencial genético (vitalidad, sexualidad, creatividad, afectividad y trascendencia) que propicia la práctica regular de biodanza induce estados de plenitud.
El potencial genético es una fuerza activa que pertenece al presente y posee un don de génesis actual. La trascendencia consiste en crear más vida a partir de la vida.
Nuestro abordaje sostiene que no hay posibilidad alguna de evolución y trascendencia cuando se traicionan las fuerzas que conservan la vida y que la nutren.
La trascendencia consiste en orientar los instintos para que se manifiesten como hierofanías. Los instintos de lucha y fuga, de amor, de creatividad, de vínculo con la naturaleza, de selectividad de los alimentos y, en general, de conexión con todo aquello que permite la conservación y evolución de la vida.
Biodanza es un sistema acelerador de procesos de integración humana que permite a los participantes aprender a vivir, a ser feliz y vincularse afectivamente, a partir de la íntima conexión con su fuerza instintiva.
Venía a probar una clase gratis, trae ropa cómoda, los miércoles de 20 a 22, en Amugenal, San Lorenzo 635, 1º piso, Corrientes. Visitanos en:
http://amorenmovimiento.com/

Por Laura Del Piano