En Navidad primó el clima familiar y en algunas zonas hubo menos pirotecnia
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Jueves 18 de Julio de 2019 CORRIENTES17°Pronóstico Extendido clima_nublado

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En Navidad primó el clima familiar y en algunas zonas hubo menos pirotecnia

La celebración se desarrolló sin mayores sobresaltos, tanto en el centro como en los barrios. La ciudad amaneció ayer desierta y, a pesar de los anuncios, con basura acumulada en algunos lugares.
 

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Nochebuena y Navidad son celebraciones que cambian el ritmo habitual de la ciudad. En la víspera de la festividad, la gente se agolpa en los comercios para comprar todo lo necesario para recibir la llegada del Niño Jesús. Y al día siguiente todo se detiene, la gente descansa, en su mayoría, para volver hoy a su rutina normal.
Al contrario de la situación en el centro, los puesteros del paseo de compras aledaño al Mercado de Productos Frescos, que tras el incendio vendieron muy poco, pero siguen firmes en la lucha por recuperar su galpón y conocer la verdad de lo sucedido.
La ciudad ayer se mostró desolada, tanto en la peatonal Junín y como en las principales avenidas.
Sin movimiento comercial alguno, más allá de algún que otro kiosco familiar abierto. La gente descansaba luego de una noche de celebración, que tiene un tinte más familiar que la fiesta de fin de año, en la que se realizan balances y se trazan nuevas metas, por lo que la alegría y ánimo del brindis son mayores, ya que siempre reina la esperanza por la llegada de tiempos mejores.
En este contexto, se debe considerar que durante la Nochebuena los fuegos artificiales perdieron protagonismo, y si bien se escucharon algunos estruendos en determinadas zonas y horarios, brillaron más las luces en el cielo a diferencia de otros años. Esto es un síntoma de un cambio importante en la sociedad, dado el perjuicio que provocan los fuegos artificiales en los niños con autismo y en las mascotas, aspectos sobre los cuales versaron diversas campañas de concientización.
En este sentido se debe señalar la proliferación de puestos ambulantes en las principales avenidas, a pesar de que desde la Comuna informaron que no hubo registro alguno, por lo que contaban con habilitación para trabajar.
Pero esta Navidad fue, sin duda, muy distinta a la que se imaginaban los puesteros y las familias del paseo de compras lindante al Mercado de Productos Frescos de calle Lavalle, entre Mendoza y Córdoba, que hace unos días se incendió y cuyas mercancías quedaron hechas cenizas, dejando a muchos sin nada. Y en este contexto, señalan sentirse olvidados por las autoridades.
Angela se refirió ayer a las ventas en la jornada del 24. “Se vendió muy poco, nuestros puestos no tienen ni la cuarta parte de lo que teníamos. Pero seguiremos acá y de a poquito nos iremos equipando nuevamente, porque en este lugar vamos a permanecer hasta que arreglen nuestro sector y hasta saber qué pasó, porque nosotros no dudamos de que primero hubo un robo y después se incendió el lugar”, dijo a El Litoral.
Por otra parte, vale señalar que a pesar de los comunicados de la Secretaría de Ambiente acerca de que no se prestaría el servicio diurno de recolección, muchos vecinos desaprensivos depositaron ayer sus residuos en la vía pública en las primeras horas de la jornada, ensuciando la ciudad.

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En Navidad primó el clima familiar y en algunas zonas hubo menos pirotecnia

La celebración se desarrolló sin mayores sobresaltos, tanto en el centro como en los barrios. La ciudad amaneció ayer desierta y, a pesar de los anuncios, con basura acumulada en algunos lugares.
 

Nochebuena y Navidad son celebraciones que cambian el ritmo habitual de la ciudad. En la víspera de la festividad, la gente se agolpa en los comercios para comprar todo lo necesario para recibir la llegada del Niño Jesús. Y al día siguiente todo se detiene, la gente descansa, en su mayoría, para volver hoy a su rutina normal.
Al contrario de la situación en el centro, los puesteros del paseo de compras aledaño al Mercado de Productos Frescos, que tras el incendio vendieron muy poco, pero siguen firmes en la lucha por recuperar su galpón y conocer la verdad de lo sucedido.
La ciudad ayer se mostró desolada, tanto en la peatonal Junín y como en las principales avenidas.
Sin movimiento comercial alguno, más allá de algún que otro kiosco familiar abierto. La gente descansaba luego de una noche de celebración, que tiene un tinte más familiar que la fiesta de fin de año, en la que se realizan balances y se trazan nuevas metas, por lo que la alegría y ánimo del brindis son mayores, ya que siempre reina la esperanza por la llegada de tiempos mejores.
En este contexto, se debe considerar que durante la Nochebuena los fuegos artificiales perdieron protagonismo, y si bien se escucharon algunos estruendos en determinadas zonas y horarios, brillaron más las luces en el cielo a diferencia de otros años. Esto es un síntoma de un cambio importante en la sociedad, dado el perjuicio que provocan los fuegos artificiales en los niños con autismo y en las mascotas, aspectos sobre los cuales versaron diversas campañas de concientización.
En este sentido se debe señalar la proliferación de puestos ambulantes en las principales avenidas, a pesar de que desde la Comuna informaron que no hubo registro alguno, por lo que contaban con habilitación para trabajar.
Pero esta Navidad fue, sin duda, muy distinta a la que se imaginaban los puesteros y las familias del paseo de compras lindante al Mercado de Productos Frescos de calle Lavalle, entre Mendoza y Córdoba, que hace unos días se incendió y cuyas mercancías quedaron hechas cenizas, dejando a muchos sin nada. Y en este contexto, señalan sentirse olvidados por las autoridades.
Angela se refirió ayer a las ventas en la jornada del 24. “Se vendió muy poco, nuestros puestos no tienen ni la cuarta parte de lo que teníamos. Pero seguiremos acá y de a poquito nos iremos equipando nuevamente, porque en este lugar vamos a permanecer hasta que arreglen nuestro sector y hasta saber qué pasó, porque nosotros no dudamos de que primero hubo un robo y después se incendió el lugar”, dijo a El Litoral.
Por otra parte, vale señalar que a pesar de los comunicados de la Secretaría de Ambiente acerca de que no se prestaría el servicio diurno de recolección, muchos vecinos desaprensivos depositaron ayer sus residuos en la vía pública en las primeras horas de la jornada, ensuciando la ciudad.