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En el juego de mosqueta ojo dorado

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Paulo FerreyraPaulo Ferreyra

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Por Paulo Ferreyra
Colaboración: Abel Fleita
Especial para El Litoral

Llegamos a mitad de semana una vez más y entrada la tarde salimos a encontrarnos con el verde, los pastizales y las lagunas, con sus bordes de juncos y totoras. Hay algunos montes en el interior de Corrientes, donde por momentos son menos que los humedales y los manchones marrones del pastizal bañan los ojos. Ante ese panorama las posibilidades de escuchar o ver a la mosqueta ojo dorado serán menores esta vez. 
La diminuta ave que hoy nos ocupa está entre las ramas de los bosques. Es característico escucharla vocalizar o sentir sus casi imperceptibles movimientos entre las hojas. Hasta suele confundirse con aquellas hojas secas que se caen entre todas las demás. 
Pik, pik, pareciera ser su onomatopeya, a veces con pausa y otras más rápidas. Por momentos recuerda a un típico movimiento de niño con sus zapatillas frotando sobre el piso lustrado. Anda por allí la mosqueta ojo dorado, que esta vez, desde las imágenes que hoy ilustran el espacio, apareció tras el deambular de uno más pequeño y algo más confiado que el segundo.
Lo primero que captamos es que reunía todas las características, en especial sus colores gris y oliváceo, esto último en su dorso. Pero al observarlo en detalle, en sus ojos aún no se destacaba su típico iris dorado. La mosqueta se movía un poco menos que de costumbre y sus ojos eran de un color gris oscuro. El monte se convirtió en el lugar en que mosquetas y arañeros se cruzaban con sus vocalizaciones. No pasó mucho tiempo y la especie nos enseñó similitudes y diferencias entre las edades observadas de la tarde. Las grandes diferencias del diminuto mundo alado. 

Característica 
Mosqueta ojo dorado joven (Hemitriccus margaritaceiventer) esta ave es pequeña, mide diez centímetros. Su cabeza es grande con un llamativo iris anaranjado dorado. La corona es gris. El dorso pardo grisáceo o pardo oliva. El ventral blancuzco con leves estrías grises. Bandas alares claras. Pico largo, los machos y las hembras no representan diferencias. 
Habita arbustales de vegetación densa en bosques y sabanas áridas y semiáridas. Emite notas cortas y agudas. Seguidas de un trino alargado “tick-tick-trrrr”, a veces sólo produce notas cortas. Se alimenta de insectos. Es fácil observarla, ya que se desplaza a media o baja altura en arbustos y árboles bajos. 
En esta época del año está nidificando hasta diciembre. Realiza un nido de ramas no muy lejos del suelo. Es una estructura en forma de bolsita colgante, con entrada lateral en la parte inferior. Lo elabora con fibras y pastos, y le adhiere hojitas y trozos de corteza unidos mediante telas de araña. Pone 2 a 3 huevos color crema blanquecino con pintas castañas, así lo describe Daniel Almirón en la web de aves argentinas. Los pichones nacen con los ojos cerrados, pico claro y la comisura blanquecina. Cavidad bucal, paladar y lengua, naranja - amarillento. La piel es rosada con escaso plumón gris. En el quinto día todavía tienen los ojos cerrados. La piel oscura con plumón en la cabeza y dorsalmente, gris. Aparecen las vainas dorsalmente, vainas alares grises. Apenas se ven las de la cola. En el sexto día abre los ojos pardos. 
En nuestro país su distribución va del Norte de San Luis y Córdoba, Centro y Norte de Santa Fe, Noreste de Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Este de Salta y Tucumán. También se distribuyen en países como Uruguay, Brasil, Paraguay y Bolivia. 

Jugar 
Mairu Herrera Ahuad, una joven misionera de 14 años se animó a romper con los estereotipos y corre karting desde los 8 años. Sus padres la iniciaron en el año 2012, ya que a su padre le gustaba la categoría. Empezó a correr y el primer karting que tuvo fue un Stihl de asfalto, en el 2014 comenzó con el de tierra. Para entrenar corrían con un motor diferente. Le armaron un karting y en una carrera los competidores le sacaron tres vueltas. Su padre quiso sacarla porque era muy lenta, pero ella “quería, quería y me largué”, explicó Mairu al sitio web Prisma. 
En el 2013 corría con Grimaldi. Ya viajaba a Buenos Aires para entrenar los días que no tenía clases.  Entre las anécdotas de estos años de competencia quizás la más tierna es cuando cuenta cómo el equipo tuvo que adaptarse a ella y no al revés, “ellos se tuvieron que adaptar a mí, los mecánicos, el jefe del equipo. Se tuvieron que adaptar en el trato, en el lenguaje, el vocabulario, algunas costumbres. Porque yo, por ejemplo, lloraba. Ellos se desesperaban porque claro, a los chicos los veían enojarse, pero no llorar”.
De este deporte lo que más le gusta a Mairu es manejar, la velocidad, las largadas donde se divierte un poco cuando todos se chocan. El ambiente familiar constituido en torno al equipo completo de trabajo. Su mamá la acompaña donde vaya y se ha transformado en la cocinera del grupo.
Mairu vive en Posadas, Misiones. Entrena, asiste al gimnasio tres veces por semana, va a la nutricionista y a psicólogos. Hace pocas semanas atrás la joven hizo su incursión en Europa. Corrió en el 29° Trofeo d’Autunno (Trofeo de Otoño) por el campeonato italiano de Karting que se disputó en el kartódromo de South Garda Karting en Lonato, Italia, como previa de la Rok Cup SuperFinal 2019. Fue la primera carrera en Europa para Mairu que viene de hacer podio en el Sudamericano Rotax de Chile. 
Sujeta a la ley de deportes, al estar Mairu asociada en tres federaciones (Federación Metropolitana, en Mar y Sierras y en la Grand National), presenta las constancias de que está incluida en el programa de Cepard cada vez que corre. Por ello no le computan las faltas. Compitiendo ha recorrido Formosa, Sunchales, Tucumán, Santiago del Estero, Villaguay (resultado un segundo puesto) Charata, Colonia Caroya, Mendoza, Buenos Aires, Ciudad Evita, Zarate. También viajó a países como Chile, Brasil y Estados Unidos. 
Con sus juveniles 14 años Mairu Herrera Ahuad disfruta de las carreras, porque quizás aún disfruta del juego, como cuando cuenta que no le afecta si gana o no, aunque el podio en Chile lo esperaba. Una y otra vez resalta el disfrute: “Yo disfruto. Yo soy onda: gané bien, no gané, bien. Me divierto. La primera vez que corrí en Posadas, viene mi tía y me dice ¡ganaste! Y yo: sí. Terminó la carrera, ¿Puedo ir a jugar?”. 

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En el juego de mosqueta ojo dorado

Por Paulo Ferreyra
Colaboración: Abel Fleita
Especial para El Litoral

Llegamos a mitad de semana una vez más y entrada la tarde salimos a encontrarnos con el verde, los pastizales y las lagunas, con sus bordes de juncos y totoras. Hay algunos montes en el interior de Corrientes, donde por momentos son menos que los humedales y los manchones marrones del pastizal bañan los ojos. Ante ese panorama las posibilidades de escuchar o ver a la mosqueta ojo dorado serán menores esta vez. 
La diminuta ave que hoy nos ocupa está entre las ramas de los bosques. Es característico escucharla vocalizar o sentir sus casi imperceptibles movimientos entre las hojas. Hasta suele confundirse con aquellas hojas secas que se caen entre todas las demás. 
Pik, pik, pareciera ser su onomatopeya, a veces con pausa y otras más rápidas. Por momentos recuerda a un típico movimiento de niño con sus zapatillas frotando sobre el piso lustrado. Anda por allí la mosqueta ojo dorado, que esta vez, desde las imágenes que hoy ilustran el espacio, apareció tras el deambular de uno más pequeño y algo más confiado que el segundo.
Lo primero que captamos es que reunía todas las características, en especial sus colores gris y oliváceo, esto último en su dorso. Pero al observarlo en detalle, en sus ojos aún no se destacaba su típico iris dorado. La mosqueta se movía un poco menos que de costumbre y sus ojos eran de un color gris oscuro. El monte se convirtió en el lugar en que mosquetas y arañeros se cruzaban con sus vocalizaciones. No pasó mucho tiempo y la especie nos enseñó similitudes y diferencias entre las edades observadas de la tarde. Las grandes diferencias del diminuto mundo alado. 

Característica 
Mosqueta ojo dorado joven (Hemitriccus margaritaceiventer) esta ave es pequeña, mide diez centímetros. Su cabeza es grande con un llamativo iris anaranjado dorado. La corona es gris. El dorso pardo grisáceo o pardo oliva. El ventral blancuzco con leves estrías grises. Bandas alares claras. Pico largo, los machos y las hembras no representan diferencias. 
Habita arbustales de vegetación densa en bosques y sabanas áridas y semiáridas. Emite notas cortas y agudas. Seguidas de un trino alargado “tick-tick-trrrr”, a veces sólo produce notas cortas. Se alimenta de insectos. Es fácil observarla, ya que se desplaza a media o baja altura en arbustos y árboles bajos. 
En esta época del año está nidificando hasta diciembre. Realiza un nido de ramas no muy lejos del suelo. Es una estructura en forma de bolsita colgante, con entrada lateral en la parte inferior. Lo elabora con fibras y pastos, y le adhiere hojitas y trozos de corteza unidos mediante telas de araña. Pone 2 a 3 huevos color crema blanquecino con pintas castañas, así lo describe Daniel Almirón en la web de aves argentinas. Los pichones nacen con los ojos cerrados, pico claro y la comisura blanquecina. Cavidad bucal, paladar y lengua, naranja - amarillento. La piel es rosada con escaso plumón gris. En el quinto día todavía tienen los ojos cerrados. La piel oscura con plumón en la cabeza y dorsalmente, gris. Aparecen las vainas dorsalmente, vainas alares grises. Apenas se ven las de la cola. En el sexto día abre los ojos pardos. 
En nuestro país su distribución va del Norte de San Luis y Córdoba, Centro y Norte de Santa Fe, Noreste de Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Este de Salta y Tucumán. También se distribuyen en países como Uruguay, Brasil, Paraguay y Bolivia. 

Jugar 
Mairu Herrera Ahuad, una joven misionera de 14 años se animó a romper con los estereotipos y corre karting desde los 8 años. Sus padres la iniciaron en el año 2012, ya que a su padre le gustaba la categoría. Empezó a correr y el primer karting que tuvo fue un Stihl de asfalto, en el 2014 comenzó con el de tierra. Para entrenar corrían con un motor diferente. Le armaron un karting y en una carrera los competidores le sacaron tres vueltas. Su padre quiso sacarla porque era muy lenta, pero ella “quería, quería y me largué”, explicó Mairu al sitio web Prisma. 
En el 2013 corría con Grimaldi. Ya viajaba a Buenos Aires para entrenar los días que no tenía clases.  Entre las anécdotas de estos años de competencia quizás la más tierna es cuando cuenta cómo el equipo tuvo que adaptarse a ella y no al revés, “ellos se tuvieron que adaptar a mí, los mecánicos, el jefe del equipo. Se tuvieron que adaptar en el trato, en el lenguaje, el vocabulario, algunas costumbres. Porque yo, por ejemplo, lloraba. Ellos se desesperaban porque claro, a los chicos los veían enojarse, pero no llorar”.
De este deporte lo que más le gusta a Mairu es manejar, la velocidad, las largadas donde se divierte un poco cuando todos se chocan. El ambiente familiar constituido en torno al equipo completo de trabajo. Su mamá la acompaña donde vaya y se ha transformado en la cocinera del grupo.
Mairu vive en Posadas, Misiones. Entrena, asiste al gimnasio tres veces por semana, va a la nutricionista y a psicólogos. Hace pocas semanas atrás la joven hizo su incursión en Europa. Corrió en el 29° Trofeo d’Autunno (Trofeo de Otoño) por el campeonato italiano de Karting que se disputó en el kartódromo de South Garda Karting en Lonato, Italia, como previa de la Rok Cup SuperFinal 2019. Fue la primera carrera en Europa para Mairu que viene de hacer podio en el Sudamericano Rotax de Chile. 
Sujeta a la ley de deportes, al estar Mairu asociada en tres federaciones (Federación Metropolitana, en Mar y Sierras y en la Grand National), presenta las constancias de que está incluida en el programa de Cepard cada vez que corre. Por ello no le computan las faltas. Compitiendo ha recorrido Formosa, Sunchales, Tucumán, Santiago del Estero, Villaguay (resultado un segundo puesto) Charata, Colonia Caroya, Mendoza, Buenos Aires, Ciudad Evita, Zarate. También viajó a países como Chile, Brasil y Estados Unidos. 
Con sus juveniles 14 años Mairu Herrera Ahuad disfruta de las carreras, porque quizás aún disfruta del juego, como cuando cuenta que no le afecta si gana o no, aunque el podio en Chile lo esperaba. Una y otra vez resalta el disfrute: “Yo disfruto. Yo soy onda: gané bien, no gané, bien. Me divierto. La primera vez que corrí en Posadas, viene mi tía y me dice ¡ganaste! Y yo: sí. Terminó la carrera, ¿Puedo ir a jugar?”.